Operación militar contra el ELN en Apure contó con apoyo de EEUU, confirmó NYT
El Ejército venezolano ejecutó un ataque contra un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el estado Apure el pasado viernes 30 de octubre, con apoyo de inteligencia y drones de Estados Unidos, según reveló este martes 3 de noviembre una investigación de The New York Times basada en testimonios de cuatro funcionarios estadounidenses.
La operación representa un nuevo episodio de cooperación militar entre Washington y Caracas después de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, cuando el chavismo perdió a su principal figura y el régimen de Delcy Rodríguez comenzó a estrechar su colaboración con el gobierno de Donald Trump.
Los cuatro funcionarios consultados por el periódico estadounidense, quienes solicitaron mantener sus identidades en reserva por tratarse de información sensible, confirmaron la participación de Washington en el operativo. Sin embargo, no quedó establecido quién manejó los drones utilizados durante el bombardeo, aunque una de las fuentes señaló que el modelo empleado suele ser operado por fuerzas estadounidenses.
El objetivo fue una instalación del ELN ubicada en una zona rural del estado Apure, próxima a la frontera con Colombia, que presuntamente funcionaba como centro de distribución de cocaína. De acuerdo con Fundaredes, organización venezolana que documenta violaciones de derechos humanos en regiones fronterizas, al menos 23 personas murieron y otras resultaron heridas.
Juan Francisco García, coordinador regional de Fundaredes, explicó que habitantes de fincas cercanas escucharon dos fuertes explosiones durante la mañana del viernes. Al acercarse al lugar, encontraron varios cuerpos dispersos entre los restos de la instalación bombardeada, según los testimonios recogidos por la organización.
La ONG también advirtió que no todas las víctimas serían integrantes armados de la guerrilla. García señaló que, de acuerdo con entrevistas a sobrevivientes y familiares, entre los fallecidos había pilotos, proveedores y personas vinculadas familiarmente con miembros del ELN, incluida una mujer de aproximadamente 60 años.
El activista indicó que algunos cadáveres presentaban graves lesiones provocadas por explosivos y que los documentos encontrados junto a determinadas víctimas correspondían a ciudadanos venezolanos. Hasta el lunes, menos de la mitad de los fallecidos habían sido identificados, según su testimonio al diario.
La ofensiva contrasta con la relación que durante años mantuvieron sectores del aparato militar chavista con el ELN. Según investigaciones citadas por The New York Times, la guerrilla colombiana encontró refugio en territorio venezolano, desde donde amplió operaciones vinculadas con el narcotráfico, la minería ilegal y el control de corredores fronterizos.
Funcionarios estadounidenses han acusado a Maduro y Diosdado Cabello de mantener vínculos con esa organización para facilitar operaciones de tráfico de cocaína hacia EEUU, señalamientos incluidos en investigaciones y acusaciones judiciales estadounidenses. Informes de Naciones Unidas también han recogido denuncias sobre colaboración entre miembros de la Fuerza Armada venezolana y grupos del ELN en actividades relacionadas con el contrabando de oro.
El cambio de postura ya había sido anticipado en septiembre por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien durante una visita a Colombia advirtió que el ELN no podía continuar operando impunemente en Venezuela. Rubio aseguró que el asunto había sido discutido con el chavismo y sostuvo que era necesario enfrentar a la organización.
El ataque también coincide con una ofensiva militar del gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella contra el ELN, organización que cuenta con aproximadamente 6.000 combatientes, según estimaciones recogidas por el diario estadounidense. Las autoridades de Defensa colombianas negaron haber participado en la operación desarrollada en Apure.
Analistas de seguridad consultados por The New York Times consideran que la estrategia busca ejercer presión simultánea sobre la guerrilla a ambos lados de la frontera, reduciendo los espacios que durante años utilizó como refugio frente a las operaciones militares colombianas.
Esta ofensiva se produce, además, mientras la administración Trump estudia establecer una presencia militar estadounidense de largo plazo en Venezuela y profundiza su estrategia regional contra organizaciones vinculadas con el narcotráfico. El periódico recordó que en junio una operación conjunta de EEUU y Venezuela provocó la muerte de “El Niño Guerrero”, cabecilla y fundador del Tren de Aragua.
La Patilla