Mujer venezolana, sinónimo de empoderamiento

Comparte

A las 4:30 de la mañana suena el reloj despertador en varios  hogares venezolanos. Generalmente es una mujer la que se levanta, agradece a Dios y empieza su día.

Dionelys Carrasquero tiene 35 años. Es casada, madre de cinco hijos, dos pares de morochos y una adolescente. Entre risas contó cómo es su vida en estos tiempos.

Su día comienza con una rutina acelerada. Preparar desayuno para siete integrantes de la familia, merienda para 5 que van al colegio y la comida para llevar de su esposo que va al trabajo. Ella viste  a los niños, los lleva al colegio, deja al esposo en el trabajo, tomar un respiro para un cafecito y continuar con la rutina del día.

Dionelys Carrasquero

Es un trabajo que no para. La mujer venezolana es capaz de cumplir muchas funciones a la vez. Dionelys es la administradora de una posada donde labora medio turno. Desde casa hace trabajo de Networking en emprendimiento junto a su esposo, que es su socio, y con quien tiene proyectos a futuro.

La idea de trabajar medio tiempo para otra empresa es contar con suficiente tiempo para atender los quehaceres del hogar, a sus pequeños hijos y su vida personal.

El trabajo de maestra en casa es otra de las funciones que asume junto a sus hijos. Además, es coach motivacional personal de sus chamos, a quienes lleva a su entrenamiento de karate.

Para ella, el éxito de llevar una rutina en armonía está en la planificación. Organiza todas sus actividades mensual y semanalmente y las agenda, dándole la prioridad que cada una tiene. Así cumple sus objetivos.

No es fácil mí día a día, reconoce entre risas. Pero tampoco imposible, atestigua. “Estoy sana, tengo la bendición de Dios y el apoyo incondicional de un esposo que me ayuda a cumplir esas metas”.

Fiel creyente de su país, segura de que todo pasará y saldrá el arcoíris, afirma que sigue caminando bajo la lluvia con un paragua de fe.

Yudenia Herrera, una empoderada más

Abogada de profesión y libre ejercicio, Yudenia Herrera es madre de un varón  de 33 años de edad y una hembra de 22.

Su día también comienza de la mano de Dios, con un cafecito en la sala de su hogar y una amena conversación con el padre creador y con ella misma.

Su trabajo como profesional del derecho le exige siempre andar bien arreglada. Es también una exigencia propia, pues a sus 53 años se esmera en mantenerse bonita y activa.

Herrera está convencida de que la mujer venezolana que ha decidido quedarse en el país se ha reinventado para seguir adelante, convencida de que todos los días llegan nuevas oportunidades para alcanzar el éxito. Por eso sale a comerse al mundo con su mejor maquillaje y buena actitud para hacer lo que tanto ama.

Yudenia Herrera

Todos los días tiene un reto. Algunas veces ha tenido que darse animo ella misma, cuando al despertar en su cartera no hay ni un bolívar para la gasolina, lo cual no ha sido impedimento para salir adelante.

Cada vez que las situaciones le dicen “no puedes lograrlo”, se aferra a su fe en Dios, que mueve montañas, abre cielos, puertas y ventanas. Esa fe y un trabajo constante le permiten regresar a casa con lo que necesita: comida y dinero en mi cartera para seguir proveyendo.

Una buena actitud y pensamientos positivos cambian cualquier circunstancias en la vida, sentencia. Se considera una mujer inteligente que ha enfrentado pruebas difíciles, como ser sobreviviente del cáncer; enfermedad que tampoco la frenó para seguir con sus sueños y metas.

Herrera expresó el gran amor que siente por su familia, un pilar fundamental en su vida. Se define como colaboradora, no porque le sobre sino porque lo  que tiene siempre lo comparte. Cree en un Dios que no la  abandona, que le dice; ayúdate que yo te ayudaré. Se considera una mujer triunfadora, nada perfecta pero si más humana.

Su mensaje para todas las mujeres es que crean en Dios, que se empoderen, que todo lo que se proponen lo pueden lograr.

Vannessa Colina, una pierna sin límites

El despertar de Vanessa Colina inicia con un vaso de agua y una mirada al espejo. Una prótesis en su pierna derecha es su fiel compañera. Después de ese contacto con Dios, su aseo personal y preparar los alimentos del día para ella y su pequeño hijo de 11 años de edad son sus próximos pasos.

Ella vive retirada de la ciudad. Tras dejar a su hijo en el colegio va al gimnasio, donde a diario entrena por salud para mantener un peso ideal. Luego se viste de abogada y sale a luchar por la justicia.

Vanessa Colina

Así inicia su día entre tribunales, registros, notarias y su oficina, donde al mediodía almuerza con su hijo, comparten las experiencias de la mañana y luego lo lleva a sus clases de inglés.

A Vannessa su discapacidad motora no la detiene. En la mañana administra su tiempo en un trabajo de calle para que la tarde sea un trabajo de oficina y reponer algo de energía para atender a su compañero de vida, su hijo.

En la tarde retornan ambos a su hogar, que queda retirado de la ciudad. Es momento de desempacar, hacer tareas, hacer la cena, adelantar las cosas del día siguiente y después un buen descanso en compañía de Dios.

Conversar antes de dormir con Santiago, su hijo, es quizás la parte más bendecida de su día. “Escucharnos mutuamente las vivencias y los proyectos del día siguiente me hace sentir viva”.

El empoderamiento femenino

Hablar en Venezuela de empoderamiento femenino es definirlo como ese tipo de actividad social, financiera y económica que le da independencia y decisión a la mujer para buscar nuevas oportunidades y mejorar su estatus.

El profesor Emilio Herrera asegura que es necesario saber la palabra virginidad fue un concepto inventado por el hombre para controlar a la mujer. De matriarcado y empoderamiento habló la mujer. “De allí surge la lucha por el poder”.

Según el docente, cada mujer asume su matriarcado dependiendo de la circunstancia que se le presente y bajo las condiciones en las que se encuentre. Muchas han decidido romper patrones, imponiendo su propia marca; se revelan ante las adversidades

Son muchas las mujeres que a diario, en cada ciudad, sector, barrio o urbanización, viven una realidad a la que le hacen frente y logran sus objetivos. Los ejemplos sobran.

Nairobis Peña

Deja una respuesta