Morgues, funerarias y cementerios en tiempos de covid-19 ( y II)
La Mañana, TalCual y varios medios del interior de Venezuela nos unimos para ofrecer a los lectores un registro más amplio de cómo han estado operando las morgues, funerarias y cementerios del país desde marzo pasado. En esta entrega les ofrecemos el panorama en Bolívar, Caracas y Yaracuy
La pandemia de la covid-19 ha obligado a
tomar medidas excepcionales en todos los espacios de la vida pública y privada,
en Venezuela y en el mundo. La forma de despedir a un ser querido, fallecido a
causa del virus o no, también cambió; pero en Venezuela a este capítulo amargo
se le añaden la severa escasez de combustible que atraviesa el país y las
constantes falla de los servicios públicos.
Tras la llegada del nuevo coronavirus al
país ya no hay velorios, sino “protocolos de despedida”, para fallecidos por
otra causa distinta al virus, quienes mueren a causa de este van directo al
cementerio. Las morgues, funerarias y cementerios han tenido que cambiar sus
dinámicas y pocos han podido ajustarse –por razones diversas y problemas
propios de cada región– a todos los protocolos nuevos, surgidos a raíz de la
pandemia.
TalCual junto al Correo del Caroní
(Bolívar), La Mañana (Falcón), El Impulso (Lara), La Nación (Táchira) y Yaracuy
al Día (Yaracuy) se unieron para ofrecer una visión más amplia de cómo ha sido
el trabajo de las morgues, funerarias y cementerios en los días de pandemia y
sus distintas versiones de cuarentena.
Un protocolo con mucho hermetismo se da
en Yaracuy
El 17,5 % de los pacientes que perdieron la batalla contra la covid-19 en Venezuela han muerto en Yaracuy. Hasta este viernes 6 de noviembre el número total de decesos en el país era de 819 y la cifra en el estado se ubicaba en 144, solo en cuanto a los confirmados, ya que hay decenas de fallecidos de los que aún se esperan resultados.

Entre los muchos aspectos incongruentes, en
cuanto al manejo estadístico de la pandemia en el país, uno que extraña
enormemente es el hecho de que, aunque la cifra de muertos en Yaracuy por la
covid-19 es alta –proporcionalmente con respecto a otros estados–; en los
balances nacionales que se dan a diario no mencionan, desde hace semanas,
quizás meses, los decesos ocurridos en esta entidad.
Se sabe de los fallecimientos por
coronavirus en Yaracuy solo a través de los números que la Gobernación aportan,
ocasionalmente, pero nunca por los balances que da el gobierno central.
Otro de los temas que se trata con gran
hermetismo es el manejo de los cadáveres que salen del área covid-19. Por más
que se ha solicitado información oficial al respecto, ha sido imposible
obtenerla.
Ante estas restricciones, hubo que hacer
uso de otros canales de información. En esta búsqueda se logró consultar a una
persona ligada al hospital centinela de Yaracuy, (Dr. Plácido Daniel Rodríguez
Rivero) quien contó algunos pormenores sobre el protocolo que se maneja y
también sobre las penurias que quienes realizan este sacrificado trabajo deben
pasar, para poder cumplir esta atípica misión.
-¿Cómo es el proceso desde que una
persona fallece hasta que es enterrada?
-Una vez ocurre el deceso, el personal de
guardia del área Covid del Hospital Dr. Plácido Daniel Rodríguez Rivero de San
Felipe notifica al equipo que se encarga de hacer todo el procedimiento, el
cual está bajo la tutela del Senamecf.
“Este grupo de trabajo está integrado por
dos funcionarios de Protección Civil, dos trabajadores de la funeraria y dos
del Senamecf, estos dos últimos son el fotógrafo y el técnico de autopsia.
Una vez que se hace la notificación, el
equipo se traslada a la morgue para formalizar la identificación del cadáver.
Los familiares pasan para hacer el reconocimiento post mortem a una distancia
de aproximadamente dos metros del cuerpo. Posteriormente, se elabora un informe
que será remitido al nivel central y se procede a la inhumación.
En lo que respecta al entierro, tan sólo
participan los integrantes del mencionado equipo. Los familiares sólo pueden
llegar a la fachada del cementerio, no se les permite el paso”.
-¿Qué implementos de bioseguridad tienen
para realizar la labor? ¿Los dotan regularmente?
-En lo que respecta a todo lo necesario para cumplir las medidas de bioseguridad, existen deficiencias porque no son dotados de lo necesario con frecuencia. Todos los implementos los tienen que reutilizar, lo cual no es lo más conveniente, lo adecuado es que sean desechables.

“Para hacer el traslado de un cadáver, los
funcionarios utilizan la braga de bioseguridad, dos pares de guantes, dos
tapabocas, lentes de seguridad, gorro y unas botas plásticas. Una vez terminado
el entierro, todo esto lo lavan lo mejor posible para así reusarlo en el
próximo servicio.
Aparte de todos los implementos que se
colocan, uno de los funcionarios de PC porta una asperjadora con hipoclorito,
el cual se va regando por donde van pasando.
A pesar de que tratan de cumplir estas
medidas al pie de la letra, no han estado exentos de padecer la enfermedad.
Siete personas que integran las rotaciones de los equipos de bioseguridad se
han contagiado de covid-19 hasta el momento”.
-¿Dónde son enterrados los cadáveres?
-En el caso que los familiares del
fallecido tengan disponibilidad de una parcela en un cementerio de la ciudad,
estos notifican al Senamecf y se inhuma en el lugar que ellos indican. En caso
de no tener recursos, el Gobierno provee un espacio en una “fosa común” que ha dispuesto
en el Cementerio Municipal de Independencia (cercano a San Felipe).
-¿Por qué a estas personas les llega la
madrugada y aún están enterrando cadáveres?
-Son muchos los factores que inciden. Uno
de estos, que ya mencioné, es que a veces pasan de 10 los muertos a los que hay
que inhumar y los equipos no se dan abasto.
“Cuando la escasez de la gasolina era ruda,
estos retrasos eran aún más comunes ya que no se les estaba surtiendo con
regularidad y esto imposibilitaba el traslado de los cuerpos al cementerio.
Varias veces tocó ir a las estaciones de servicio con el muerto covid-19 en el
vehículo para que entendieran la urgencia de equipar”.
“Son largas jornadas de trabajo sin comer,
a veces les toca, incluso, enterrar los cadáveres bajo la lluvia, en la
oscuridad de la noche. Sin duda, una cara de la pandemia del coronavirus que la
mayoría no ve, pero que es una realidad para ellos agotadora y muy mal
remunerada”, concluyó la fuente sanitaria.
«Casi ninguna acta indica directamente
muerte por covid-19»
Solo una funeraria ofrece actualmente el
servicio de cremación en Ciudad Guayana, estado Bolívar, para fallecidos por
covid-19 o por otras causas. Se trata de la funeraria Santa Bárbara, en San
Félix.
El estrés de los primeros meses de pandemia sobrepasó a su gerente, Yulis González, que hasta llegó a pensar que podía estar contagiada por la cantidad de fallecidos que llegaron a tener en un solo mes, aunque no todos fueron confirmados como muertes por covid-19.

«Teníamos hasta tres, cuatro y cinco cremaciones
en el día; pero era un protocolo, primero cremábamos a todos los que no eran
casos covid, y después a los casos covid a las 4:00 pm o 5:00 pm., dependiendo
de la cantidad que teníamos, pero terminábamos como a las 10:00 pm», explicó.
Hubo un día que llegaron a tener entre 10 y
13 cremaciones entre casos del nuevo coronavirus y otras causas de muerte. «En
un mes tuvimos casi 200 fallecidos. Como Jardines del Orinoco (cementerio) no
está cremando, entonces venían para acá», señaló.
González aseguró que ya llevan un tiempo
sin recibir fallecidos por covid-19 o por complicaciones asociadas a esta
enfermedad, entendiendo también que hay casos donde no se creman los cuerpos,
sino que los sepultan.
Estadísticas no precisas
¿Cuántos fallecidos por covid-19 han
recibido? Para las funerarias de Ciudad Guayana es difícil de determinar. En la
mayoría de las actas de defunción indicaron como causa de muerte neumonía
bilateral. «Era raro el que decía covid», comentó González.
«Es muy difícil saber sobre los fallecidos
por covid, porque esta enfermedad ataca cualquier parte del órgano y a veces la
gente muere de un infarto (como consecuencia de complicaciones por el
coronavirus), y en el acta ponen que murió por infarto de miocardio. La mayoría
de los informes dicen insuficiencia respiratoria. Hay unos casos que recibí que
decían insuficiencia respiratoria, tuberculosis. Ese lo traté como covid. Ya he
tenido dos casos de tuberculosis», explicó Esperanza de Zambrano, gerente de
servicios de la funeraria Profamilia, en Puerto Ordaz.
Welmer Contreras, gerente general de
Profamilia, sostuvo que «casi ninguno dice directamente que murió por covid-19.
La semana pasada tuvimos una reunión con Sanidad, estuvo Gobernación y todos
los entes involucrados, y nos dijeron que todo caso que tenga que ver con
problemas respiratorios, lo tratemos como covid para prevenir».
Entretanto, las morgues de los hospitales
de Ciudad Guayana, Uyapar y Dr. Raúl Leoni, no funcionan. Apenas funciona la
morgue del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas
(Cicpc). Sin embargo, en ninguno de estos lugares accedieron a ofrecer
información. El cementerio privado Jardines del Orinoco maneja una estadística
interna que mantienen en reserva.
Para fallecidos por casos de covid-19 o con
complicaciones asociadas a esta enfermedad se permite solo un tipo de urna
cerrada para la inhumación | Foto: William Urdaneta/ Correo del Caroní
El protocolo en Ciudad Guayana
El personal ha aprendido a sobrellevar la
situación, conociendo mejor las medidas de bioseguridad. «Los choferes no
tenían ese miedo porque yo siempre les decía que mientras estuviesen protegidos
no iba a haber peligro. Que tuvieran miedo a los que están vivos, porque se
supone que con el habla es el contagio», agregó Zambrano.
Debido a la pandemia, también se prohibió
cualquier acto velatorio. En casos de fallecidos que no sean por coronavirus,
solo se aplica un «protocolo de despedida de cuerpo», en la que permiten a un
máximo de 10 familiares estar en sala por un lapso de media hora a una hora,
según las normas de cada funeraria.
Este mismo protocolo aplica para el
cementerio Jardines del Orinoco. Cuando se trata de fallecidos por covid-19 o
sospechosos, no se permite ingreso de familiares. En caso contrario, máximo 10
personas.
«Desde que comenzó la emergencia por la
pandemia, en el caso de los cementerios se llegó a la conclusión de hacer el
tratamiento según lo que dice la Ley de Cementerios: que los fallecidos por
pandemia, por calamidades, son cadáveres tipo I, que son los que representan un
riesgo para la salud pública. La ley establece que este tipo de cadáveres deben
inhumarse o cremarse de manera directa, sin familiares», explicó William
Peñaloza, gerente general de Jardines del Orinoco.
Los trabajadores que practican el servicio
tienen una braga de bioseguridad, mascarillas, guantes de látex, de nitrilo y
de carnaza, usan un aspersor manual, se desinfectan completamente, y cuando se
van a retirar del parque deben pasar por las duchas, se les entrega jabón, gel
antibacterial y se les da alcohol. «Una vez que cumplen eso se pueden retirar
del parque», afirmó Peñaloza.
Estas medidas, aunque son por seguridad, no
siempre son bien recibidas por los familiares de los fallecidos. En el
cementerio han requerido la presencia de las autoridades en casos puntuales de
personas que querían ingresar, aun cuando se trataba de un caso de covid-19.
En El Junquito no cumplen con los
protocolos
En el Cementerio de El Junquito
(oficialmente Cementerio Jardín Principal del Oeste, ubicado en la parroquia El
Junquito de Caracas) las cosas no comenzaron bien y hasta el pasado octubre
seguían sin mejorar.
Para finales de marzo los insumos adecuados
para realizar las cremaciones: trajes, guantes, tapabocas y botas no habían
llegado. Y cuando aparecieron fueron destinadas solo para quienes trabajan en
el crematorio. A los sepultureros se les ordenó improvisar tapabocas, contó a
TalCual un trabajador de la necrópolis, que prefirió mantenerse en anonimato.
Tras el primer decreto de Estado de Alarma
y las medidas de confinamiento, comenzaron a operar con el personal mínimo y
por guardias. Y a restringir el acceso al camposanto, cerraron con candado el
portón de la entrada. Y tras ocho meses de pandemia sigue así.
Para las inhumaciones, al igual que para
las cremaciones, se restringió el número de personas y sólo se le permite el
ingreso a dos o tres familiares a las terrazas, detalló el trabajador del
lugar, en marzo.
En 2013 el Cementerio de El Junquito la
Alcaldía del municipio Libertador, a través de la empresa Cementerios y
Servicios Municipales Libertador C. A. reemplazó a la compañía privada Cempri
C.A. le quitaron la concesión. De los camposantos estatales del Distrito
Capital (el Cementerio General del Sur, el de Macarao y el de Antímano) ese es
el único que tiene un horno crematorio en funcionamiento.
TalCual volvió a contactar a esta fuente,
para conocer la situación actual del recinto, tras ocho meses de covid-19, el
incremento de los casos en el Distrito Capital, las varias prórrogas del Estado
de Alarma, las múltiples cuarentenas aplicadas en el país y la agudización de
las fallas de los servicios públicos.
-¿Cómo son los entierros de personas
fallecidas por covid-19 en el Cementerio de El Junquito?
-Llegan y los tiran en una fosa común,
covid y no covid. Todo el que se muere ahora es por covid-19, según el
Gobierno. La empresa privada dejó terrenos sin terminar, fueron tapados y ahí
están tirando todos esos muertos.
“Los muertos por covid-19 no van en urnas,
van en bolsas plásticas y meten de 15 o hasta 20 por fosa. Todas estas fosas
siguen teniendo la misma hondura todas. Eso es una podrición allá abajo (los
espacios habilitados para entierros de covid-19 son las últimas parcelas del
cementerio que quedan hacia abajo); de hecho, la gente ha dejado de ir a esos
espacios por la podrición arrechísima.
En los entierros de covid-19 no debería
haber familiares presentes, pero hay muchos que pagan y lo ven desde lejos. El
protocolo de llevar guantes, caretas, tapabocas eso es pura gue… El tapabocas,
porque sin eso no se entra al cementerio. Lo demás es pura parodia.
En el cementerio de El Junquito van más de
300 entierros por covid-19, pero no todos son covid-19. Son personas que mueren
y como los familiares no tienen recursos para enterrarlos, los mandan a poner
por covid-19 y los pasan así; aunque habrá algunos que sí murieron por
coronavirus, pero no todos”.
En 2013 cuando el cementerio volvió a la
administración municipal, por hacer terminado la concesión de la empresa
privada, quedó un equipo encargado del proyecto de ampliación del camposanto,
el plan era sumar dos terrazas más a las 45 que estaban ocupadas en ese
momento; explicó, en 2015, a Clímax Rooselvet Guariguata, miembro del equipo de
ampliación.
-¿Cómo hacen para trabajar en esos
espacios con mal olor? ¿No es un riesgo?
-Los billetes verdes calman todo. Un grupo
de personas jóvenes son quienes hacen los entierros de covid-19. Nada de
personas mayores.
Jardín Principal del Oeste está ubicado en
el kilómetro 12 de la Carretera El Junquito. Comenzó sus operaciones en el año
1989, siendo otorgado en concesión a una empresa privada, Cempri C. A. Desde
2012 uno de los principales problemas de esta necrópolis es la falta de
espacio, para ese momento sumaban 29.000 difuntos sepultados; en adelante se
hicieron comunes las cremaciones diarias.
El crematorio está hecho para cinco o seis
cremaciones diarias, afirma la fuente consultada, pero actualmente “meten entre
15, 16, 17 y hasta 18 diarios y hasta meten dos o tres cadáveres a la vez,
mientras haya billetes verdes, todo entra para allá”.
El Observatorio Nacional de Ciencia
Tecnología e Innovación (OCTI) publicó en la página del Ministerio de Ciencia y
Tecnología, a mediados de agosto, una nota del diario Últimas Noticias; en la
que se reseñaba un número de teléfono del Senamef, a través del cual los
familiares de un fallecido por el nuevo coronavirus podían solicitar ayuda al
Gobierno.
En la nota explican que los cadáveres son
trasladaos “al cementerio Jardín Principal del Oeste, ubicado en El Junquito.
En ese camposanto se procede a efectuar la cremación gratuita, y los días de
entrega de las cenizas son solo martes y jueves. Los únicos gastos que se deben
pagar son los correspondientes a la caja y la bolsa donde se entregan las
cenizas”, dice el artículo.
TalCual intentó recoger información de
voceros y/o autoridades de la Corporación de Servicios Municipales de Caracas y
de la empresa Cementerios y Servicios Municipales Libertador C. A (actual
administrador del camposanto), pero no logró conseguir ninguna declaración.
Autores:
Aliria Quevedo, Yaracuy al Día; Jhoalys Siverio, Correo del Caroní, y Redacción
TC, TalCual