Misas de aguinaldo en Cumarebo … Por: Dr. Ernesto Faengo Pérez

Las misas de aguinaldo representan en su forma y contenido un privilegio único de la iglesia Católica Venezolana otorgado por el Papa León XIII quien aprueba en 1888 la introducción de cantos de parrandas en estas misas.

Esta tradición se celebra en las iglesias de nuestro país en las madrugadas del 16 al 24 de diciembre y cierra con la “misa de gallo” en la noche del 24 de diciembre o al comienzo de la madrugada del día de Navidad. Las iglesias se adornan con el pesebre y los feligreses entonan villancicos, aguinaldos y gaitas.

En Cumarebo, las misas de aguinaldos siempre se han distinguido de otras regiones del estado y del país uniendo el fervor religioso y popular con  las celebraciones externas a la iglesia que confunden a las comunidades en una acción colectiva de expresión de fe, adornada de afecto, cariño, solidaridad, alegría y fraternidad. 

Las iglesias y sus curas párrocos distribuyen las responsabilidad entre actores como organismos públicos, privados, comerciales, vecinales, gremiales y otros que ponen el sello de distinción y organizan una especie de festejo religioso popular que incluye además de los cantos relativos a la misa como tal una celebración aparte anterior, retretas en la plaza Bolívar y hasta procesiones.

Desde comienzos de diciembre la gente comienza a prepararse indagando que día le toca la misa a determinado organismo institución o sector vecinal y los responsables de la misa preparan actividades externas en los alrededores de la iglesia para agradar a los asistentes, así disfrutan del cafecito, o toddy caliente con pancitos, pastelitos y tequeños, empanaditas de cazón, y refrescos en algunas ocasiones se reparten torta y debudeques muy comunes en la gastronomía popular Cumarebera

Muy recordadas como esperadas en las épocas pasadas era cuando en la Iglesia la Candelaria tocaba la misa de aguinaldo a los “choferes” de la plaza como se denominaba a los conductores de vehículos que trasladaban zamoranos a Coro, Punto Fijo, Caracas, Valencia y otras ciudades del país cuyo epicentro de acción era la plaza Bolívar. 

Esta era la misa de aguinaldo del año, toda una organización de primera destacaba, una inmensa romería de zamoranos acudían desde las comunidades aledañas a disfrutar el regalo de los ¨choferes¨ como popularmente se identificaban estos profesionales del volante que botaban la casa por la ventana repartiendo cientos de apetitosas empanadas elaboradas casa de dos  respetadas y queridas familias la de Chila Castro y de Salvador Navas que sembraron calidad y tradición en las mismas. 

Se hizo costumbre entonces la retreta de la noche  anterior  a la misa en la plaza Bolivar con las orquestas de lujo y prestigio en el estado, la Billos Coro Boys, Sonora  Tropical de la  Vela, Típica Latina, y muchas organizaciones musicales propias de la colectividad zamorana.

A pesar de las limitaciones y los cambios esta tradición permanece en el sentir de los zamoranos, cada diciembre las iglesias católicas se impregnan con el olor navideño, adornan sus altares y los cuatro, tambores, charrascas, maracas y voces entonan villancicos, aguinaldos, parrandas y gaitas en el fresco o frío clima madrugador para celebrar el nacimiento del niño  Dios con la esperanza de un nuevo año cargado de fe, optimismo y confianza, esperando siempre sea mejor y más provechoso que el que viejo año que se despide