Militares venezolanos se oponen a la apertura de los negocios petroleros en el país
Bloomberg estimó que las remesas supusieron en 2020 cerca de un 10% del PIB, entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, que vienen de los más de 5 millones de ciudadanos que abandonaron el país por la situación social y económica.
La cifra de las remesas habría superado por mucho los cerca de 2.300 millones que se cree que el país ingresó por exportaciones petroleras en el año de la pandemia. Unas cifras históricas que todos coinciden en que no se repetirán en 2021 por la subida del precio del crudo, aunque los problemas de fondo que han llevado a esta situación siguen vigentes, comenta un reporte publicado por el Economista.es, de España.
Francisco J. Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía en el Instituto Baker de la Universidad de Rice en Houston, Texas, coincide con las estimaciones de Bloomberg y añade que «entre la caída del petróleo y las sanciones era muy difícil exportar y los barriles se vendían muchas veces por debajo de los 3 y los 2 dólares«.
«Las últimas sanciones completan un proceso de colapso que lleva años produciéndose» explica Monaldi. «Primero Pdvsa entró en una situación de default y el refinanciamiento ya era una locura, con tasas de interés altísimas». Tras esto afirma que «la entrada en vigor de las primeras sanciones fue un duro golpe al refinanciamiento y el cierre de EEUU como mercado, su destino más importante, lo cambió todo».
Según Monaldi, la caída en los ingresos coincidió con la subida del costo de producción, ligada a las dificultades para importar diluyentes, derivadas de las sanciones. «Sin duda ya había trazada una trayectoria de colapso, pero las sanciones la han acelerado completamente».
En ese punto Venezuela dependía a nivel logístico de Rusia, China y la India, un sistema que generaba menos ingresos pero que aún funcionaba. Sin embargo, «en 2020 se aplicaron sanciones secundarias a estos tres países, que redujeron sus compras de manera dramática. Este último año han rediseñado su sistema», pero han necesitado tiempo con las exportaciones a mínimos y con el precio del barril por los suelos.
Para hacer frente a esta situación, Maduro se encomendó (al menos en sus discursos) a los inversores extranjeros, a los que invitaba a producir a cambio de grandes beneficios. Una solución que ayudaría a esquivar las sanciones y solucionaría muchos de sus problemas. Sin embargo, de momento ha sucedido todo lo contrario. Hace escasos meses varias empresas han anunciado que abandonan el país por la delicada situación.
Tres presidentes de Pdvsa ya han hablado abiertamente de abrir el mercado al extranjero.
Monaldi afirma que «hay quien apunta a que los militares son quienes se oponen a esta medida». Varios altos cargos del ejército han ido copando puestos relevantes en Pdvsa de un tiempo a esta parte. Destaca la designación como vicepresidente de la empresa pública al teniente coronel Antonio Pérez el año pasado.
El último paso en este sentido fue la creación de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas. Según el decreto que les daba esta concesión, esta empresa se encargará de «todo lo relativo a las actividades lícitas de servicios petroleros, de gas y explotación minera en general, sin que esto implique limitación alguna».
Diversos expertos opinan que esta empresa paralela al servicio de Pdvsa podría encontrar problemas si entran a competir firmas extranjeras. Desde la oposición creen que esta nueva iniciativa corresponde al interés de Maduro por tener la simpatía del sector militar y de esa forma blindarse en el poder.