Más de 5.000 serranos reclamaron sus derechos. La bajada de los burros (1992)

Era mayo del año 1992, el peor año del gobernador Aldo
Cermeño. Protestas por doquier, escuché decir, que ningún gobernador resistió
tantas protestas diarias y por un año, era 1992. Caracas olía a pólvora, el
ambiente era de rebeldía, y contagiaba a las capitales principales del país.

Entre tantas protestas, los descendientes del zambo José
Leonardo de la Sierra falconiana, ya no aguantaban más calamidad, la vialidad
era uno de sus principales problemas, por ser una zona productora. La primera
fue una advertencia, tomaron la CORO-CHURUGUARA, como era habitual en ese
entonces, y también se hizo práctica en ese año (fatídicos para uno, importante
para otros), aplicar la represión.

Ese año, los serranos organizaron una marcha cívica, pero
esta vez acompañados por más de una docena de burros, con la intención de
pararlos frente a la gobernación. Eran miles de pobladores de la Sierra
falconiana, cansado de las promesas y el olvido de los gobernantes con esas
comunidades.

El lunes 4 de mayo bajaron, pero nuevamente la misma táctica
de siempre, represión. El primer obstáculo la alcabala de Caujarao, donde
uniformados con equipos antimotines obstaculizaron la entrada de los pobladores
serranos, lo que provocó la inmediata intervención de los diputados al Congreso
Nacional Atilio Yánez Henríquez, Miguel Ángel Paz y algunos concejales del
municipio Miranda quienes se enfrentaron a los funcionarios policiales para
lograr el acceso de la manifestación pública.

Colocaron las patrullas del Grupo de Operaciones Tácticas de la Policía de Falcón, en medio de la carretera para no permitir la entrada de los protestantes. Detrás, una veintena de funcionarios armados con peinillas y armas anti motines, quienes acantonados solo expresaban seguir órdenes “superiores”. El cordón policial impedía el paso de los vehículos donde venían los animales, por lo cual los manifestantes cambiaron de idea, en vez de llevarlos y dejarlos en la gobernación, ¿Por qué no ir en burro al palacio de gobierno? Bajaron a los animales de los camiones y cabalgando abrieron paso entre los funcionarios policiales. Pudo más la dignidad del pueblo serrano que la represión del Estado.

Los serranos querían llegar con los burros a la gobernación,
así como en Caracas protestaban, lo hacían en Maracaibo, Mérida y San
Cristóbal, Venezuela ardía de rabia, la misma rabia serrana que quería
mostrarle al gobernador Aldo Cermeño, que este era el único transporte que
podían utilizar por el mal estado de las carreteras. El burro se convertiría en
el símbolo de la desidia de un gobierno con su pueblo.

Según el diputado Yánez, la gente de la Sierra quiso
simbolizar con estos animales que en esta era del láser, las computadoras y
adelantos tecnológicos tendrían que volver a los burros para usarlos como medio
de transporte “.

Al llegar a Coro, la marcha tomó completa la avenida
Manaure, la gente aplaudía de lado y lado, el espectáculo de la caravana de
burros atrajo la atención de los corianos, que al grito de consignas se sumaban
a la manifestación.

Al verse los funcionarios policiales desesperados por detener
la avalancha humana, optaron por lo de siempre: la represión, y a punta de
peinillazos descargaron su ira con los pobres animalitos que venían arreados
por dirigentes políticos regionales. “Ni el sol, ni la lluvia, ni la policía
nos detendrá” gritaba la multitud, que a forcejeo logró llegar hasta la sede
del Palacio de Gobierno.

¿Qué han de suponer? El ciudadano gobernador no estaba en su
oficina. La pelota caliente se la tiraron al Secretario General de Gobierno
Cruz Sierra Graterol, y al director del MTC Raúl Humbría, a quienes los
manifestantes no quisieron escuchar. Que saliera el “Chucky” o no, ya no
importaba, el daño estaba hecho. Objetivo cumplido.

EL MATERIAL PERIODISTICO PERTENECE A LA HEMEROTECA DEL
DIARIO LA MAÑANA

DIRECTOR: ATILIO YÁNEZ PLAZA

CRÓNICA: MARIO PIALLI