Lourdes Díaz, mujer que representa el rescate de la historia de Dabajuro
Enamorada de la investigación, de
la recuperación de documentos históricos, una mujer joven a quien acuden muchas
personas e instituciones educativas por ser ella conocedora de la historia de
Dabajuro, dedicada a difundir a través de los medios y redes sociales parte de
los hechos del pasado y presente de este municipio ubicado al occidente del
estado Falcón, es Lourdes Díaz, y hoy día de la mujer responde esta entrevista
con datos que destacan la cultura del dabajurense.
_ ¿De dónde nace esa cosquillita y oficio de investigar y difundir la historia de Dabajuro?
Nace de la inspiración a valorar
lo que nos es propio, lo que nos pertenece. Marlen Vidal nos enseñó a través
del teatro y del trabajo periodístico orientado a la comunidad que es una
necesidad saber lo que tenemos, lo que somos, de dónde venimos para proyectar
hacia dónde queremos ir. Nuestra historia local deambula en testimonios orales
valiosos que no se han documentado. Hay inspiración por resguardar tantas cosas
que tienen una connotación histórica que nace desde el seno de nuestras
familias donde las anécdotas, las vivencias de nuestro pueblo, de nuestra gente
se van contando, escuchando y se van grabando con emoción sentida en la memoria
personal del dabajurense, pero hay una premisa popular se cumple en el caso de
Dabajuro: «lo que no se escribe se olvida».
Desde niña mi papá siempre creyó
que yo podría traducir esos relatos orales en textos escritos y ponía en mis
manos publicaciones para que siguiera el ejemplo; entre ellas conservo los trabajos
de Tito Guerra en Coro, de escritores capataridenses y cronistas de Lara.
_ A propósito del día de la mujer, ¿Cómo es la mujer Dabajurense?
La mujer dabajurense tiene las
cualidades que inculcaron nuestras abuelas en valores sin dejar de evolucionar
ante los retos que presenta la modernidad. Tres generaciones de mujeres
conviven en estos momentos para influenciar en todos los aspectos la dinámica
de nuestra sociedad. Es la mujer actualizada, que busca ser circunspecta en
todo momento. Que no olvida las tradiciones y las sabe convalidar con lo que
exige la sociedad al día. Tenemos madres trabajadoras que no por asumir este
rol descuidan un detalle del ser ama de casa a la vez. Donde una mujer de
Dabajuro levanta su voz o su acción deja una huella propia y auténtica con lo
que somos, asociada al lar donde fuimos criadas. La mujer dabajurense es
sinónimo de liderazgo, indudablemente llamativa por esencia.
_ ¿A qué mujeres de la historia de Dabajuro puedes mencionar como ejemplo?
Es difícil colocar nombres de
mujeres dabajurenses referenciales. Resulta incontable la lista que comienzo a
mentalizar desde mi mamá que representa para mí a todas las madres de nuestra
tierra. De hecho, la primera autoridad del municipio es una mujer en la figura
de Francisca Oberto. Si me es necesario hacer una lista breve iniciaría con
María Auxiliadora Reyes «Yoya», Inés María Zavala de Reyes, Conchita
Reyes, Inés Oberto, Lola Muyales de Serafín, Margot Pérez, Teresa Lara de
Oberto, Digna Alaña, Amparo Areche, Marlen Vidal, Eduarda de Cuevas, Reina
Matny, Daisy de López, Gladys Nava, Maria Teodora Villa de Romero, Libia
Jiménez, Chila López, Ignacia de Millano, Matilde Bertiz Bertha de Sánchez,
Neida Hernández, Mirtha Delgado, Ofelia Herrera, Diana de Gutiérrez, Eveluz
Mora, entre tantas que no terminaría de escribir en este párrafo y me apena
dejar centenares de espacios para mujeres que nos representan.
_ ¿Qué significa Dabajuro?
Sin duda alguna Dabajuro
significa «loza de barro». Es una forma de definir el pueblo caquetio
asentado en esta zona específica y en el idioma quebchua la labor a la que se
dedicaron; que era la elaboración de piezas de barro, utilitarias y
ornamentales. La serie artística dabajuroide de barro sustenta esta teoría,
siendo una de las más importantes del país, valorada y con un extenso estudio
para el arte universal; paradójicamente sin sentido de pertenencia para los
dabajurenses.
_ ¿Cuáles son los hechos más importantes de nuestro pueblo?
Para la historia de Venezuela el
hecho más relevante es la Batalla de Dabajuro. Sin embargo hay momentos muy
puntuales en la historia de Dabajuro donde hemos vivido momentos realmente
transformadores como la consecución de nuestra autonomía. Los sucesos
relevantes se han ido difuminando por la misma carencia de registros
históricos. De hecho debí comenzar por comentar que carecemos de partida de
nacimiento por lo que se considera un momento crucial nuestro nombramiento como
parroquia eclesiástica bajo el patronato de San Antonio de Padua en 1774 por
Monseñor Mariano Martí en su paso por estas tierras.
_ ¿Cómo describes a Dabajuro?
Dabajuro siempre ha tenido el
carácter propio a través del pensamiento colectivo de progresar hasta
convertirse en la primera ciudad del occidente falconiano. La influencia por
equidistancia entre Maracaibo y Coro nos ha permitido tomar lo mejor de cada una
de éstas ciudades, solo por dar un ejemplo, y crear un perfil auténtico donde
tenemos una sociedad tradicional, actualizada, progresista, culta y noble.
Dabajuro se reinventa constantemente para estar a la vanguardia, quizá esa
dinámica ha dificultado el registro histórico.
Aquí podemos usar sin problemas
para comunicarnos un «vos» con un «tú» que se conjugan para
dar incluso una tonalidad propia al habla del dabajurense.
_ ¿Cuáles son los personajes más resaltantes de nuestra historia y qué aportaron?
El General Deogracia Gutiérrez
fue sin duda el personaje más influyente del siglo XIX. Nos abrió las puertas
al comercio y a las relaciones públicas aún en el ejercicio de la política que
aunado al sentido del ser hospitalario, del conseguir lo mejor para este pueblo
es una referencia indudable de lo que somos y merece un capítulo aparte en
nuestra historia.
El maestro Rogerio Espinosa fue
el bastión de la formación educativa y moral de la sociedad actual. Él
representa conocimiento, promotor del periodismo regional a través de su
periódico «Laguadrí», de sus registros fotográficos del Dabajuro de
los años 40. Poeta y compositor letrado con una historia de amor en su pluma
tan auténtica y dramática en su amada Josefa.
Hay incontables personajes cuyos
relatos merecen ser plasmados. Por ejemplo, Nicolás Caraballo hijo es quien
representa la instauración moderna de la actividad comercial como fuente
principal de ingreso de nuestra dinámica social y su historia aún no ha sido
escrita, todos sus aportes y anecdotario está en el verbo local.
Julián Jatem y José González,
solo por dar un pequeño ejemplo son personajes que merecen su memoria gráfica
escrita. Nombrar a Don Guillermo Reyes Medina es decir intangiblemente Dabajuro
porque marcó una historia que va más allá de nuestros portales.
Nuestros personajes son tan
realmente firmes en la memoria que es como continuar viendo los pasos del
maestro Luis Felipe Martínez o saludar a Carmen Gómez en cualquier esquina de
la ciudad, a pesar de estar ausentes físicamente.
_ ¿Qué consideras que le falta a Dabajuro para fortalecer su acervo cultural?
A Dabajuro le falta la creación
del archivo histórico y audiovisual local. Es un proyecto que he venido
promocionando desde hace más de 10 años. Se cuenta con los contenidos bibliográficos,
documentos históricos, hemeroteca, fotografías y vídeos; pero están dispersos.
Con un trabajo mancomunado se puede lograr la digitalización de todo este
material y colocarlo al servicio de la comunidad, especialmente en el área
educativa. He elevado esta inquietud incluso para lograr que historia local sea
una electiva en educación básica dentro de los grupos estables del Liceo Ángel
Dolores Colmán como modelo piloto para el país.
Voluntad y compromiso han sido
los elementos limitantes, pues no es un trabajo de una o dos personas. He
dispuesto de la estructura física para la creación de esta entidad sin fines de
lucro que otorgaría a Dabajuro la legitimidad de sus antecedentes y la garantía
de entender nuestro presente con una necesidad de organizar sus vivencias para
las generaciones futuras, vulnerables por cierto ante la diáspora o movimientos
migratorios actuales, donde en algún momento acudirán a buscar información
sobre los acontecimientos contemporáneos.
He elevado mi voz ante diversas instancias y
sigo esperando esos aliados para que nuestro Dabajuro tenga la dignidad de su
historia, hermosa por demás volver a destacar. Somos el pueblo citadino que
marca las pautas en detalles tan únicos como tener un Retorno a Dabajuro cada
25 años, celebrando recientemente en el 2006 el tercer retorno donde se movió
esta fibra por entender entre lo disperso lo que somos.
Basta con ver la emoción y
sentido de pertenencia y curiosidad que surge en los niños de las escuelas en
los ensayos de recorridos históricos por Dabajuro de la mano de Darío Mavárez,
actual cronista a quién he acompañado gustosamente para enamorarme una y otra
vez de nuestra historia local y comprendiendo vivencial y sentimentalmente su
importancia con un compromiso que me conmueve.
Dabajuro merece este esfuerzo, necesita más gente con pluma en mano para de alguna manera, aunque no lo creamos, seamos promotores de los cambios que exigimos para el bienestar colectivo, siendo conscientes de todo el proceso de nuestro desarrollo. Como le diría Tito Guerra a Coro: Dabajuro solo necesita que le quieran. Pero no se puede querer plenamente lo que no conocemos.
Dulce Piña CNP 18457
