Los zapatos de Maduro, por Ernesto Faengo Pérez
El presidente
Maduro comentó en días pasados en cadena nacional que su esposa Cilia había ido
a Puerto Rico y le trajo de regalo unos zapatos, luego explicó el inicio del
año escolar con la particularidad que una semana si, una semana no, padres y
alumnos deberán hacer presencia en los colegios y escuelas para definir con el
maestro la agenda e ejecutar en esta novedad pandémica de clases
semipresenciales.
Me imagino que estarán
pensando los padres y representantes para poder acudir a los colegios a la cita
con su maestro llevando consigo uno o varios hijos, ¿cómo se van a movilizar?,
no hay gasolina, no hay transporte, el dinero no alcanza para pagar libres o
taxis el mísero salario del maestro no le da ni para el pasaje y el ingreso
familiar no cubre ni siquiera el diez por ciento de la canasta básica.
Tendrán que hacer
un esfuerzo padres, maestros y alumnos e irse a pie, para ellos será muy excitante
como era antes cuando íbamos el primer día de clases con nuestros hijos y ser recibidos
por los maestros, que emoción y que impacto tan positivo era aquel momento, entrabamos
a la escuela olorosa, limpia los docentes vestidos con pulcritud con su
uniforme impecable, sus zapatos buenos y limpios, y los muchachos zapateando los pasillos llenándolos de energía,
alegría y esperanza.
Hace mucho tiempo en
la familia ni los padres, ni los hijos y mucho menos los maestros compran calzado,
no porque no quieren sino porque el mísero sueldo no les alcanza y los padres y
representantes menos, los alumnos limpian los desgastados y viejos zapatos con
un trapito porque tampoco hay agua ni
hay para comprar una cremita y sacarles algún brillo, volveremos a pie a las
aulas, con los opacos y remendados zapatos sintiendo que casi vamos descalzos rozando
el camino con el talón del pie por lo desgastado de su suela
Menos mal que
nuestro presidente obrero tiene una esposa que está pendiente de su imagen y no como pasó en México que AMLO acudió a un
acto público con unos zapatos viejos y sucios y la prensa le cayó encima
criticando lo mal presentado en su vestir del presidente de aquella nación,
quizás por ello le trajo unos para que los estrene iniciando el año escolar, no
serán de cartón -como los que usaba Manacho- los zapatos importados adquiridos
con mucho amor por la primera dama en Puerto Rico serán de gran calidad, a lo
mejor unos Christian Dior, esa infeliz marca Francesa, imperialista, pro
yanqui, cancelados con billetes verdes de la innombrable divisa norteamericana,
mientras los habitantes de los pueblos zamoranos y los cumareberos desde los cuatro puntos
cardinales todas las madrugadas caminarán junto a sus hijos largos trechos
rumbo a la escuela por senderos polvorientos desgastando los ya trajinados y
bastante usados zapatos rotos que aún
conservan de aquella época cuando sus
ingresos en bolívares permitían comprarlos y estrenar en fechas como estas de inicio de año escolar.
Posiblemente
muchos de esos padres con sus pies adoloridos de tanto caminar, al caer la
tarde y si por casualidad hay luz y el televisorcito aun funciona, sintonicen
la cadena diaria y es posible que puedan
observar la calidad y el brillo de esos
zapatos americanos que bien luce nuestro presidente cuando en algún momento
Cilia y él decidan bailar aquella pegajosa canción interpretada por Andy
Montañez con el gran combo de Puerto Rico. “Los zapatos de Manacho son de
cartón”.