Los primeros 100 días de Millán, por Ernesto Faengo Pérez
En Zamora la evaluación de estos primeros cien días de gobierno de Orlando Millán hay que hacerlo en dos etapas. Primero el desmembramiento institucional ejecutado por los dos últimos alcaldes, concejales y altos funcionarios asociados para destruir el municipio, despojarlo de la manera más alevosa del conjunto de vehículos y maquinaria útiles y necesarios para el servicio público a las comunidades, convertirlos como chatarra para venderlos a un precio vil violando descaradamente la ley al volver sal y agua la miseria recibida por ese desfalco, asociarse al comején, las alimañas y su indolencia para arruinar la infraestructura de la casa de la cultura, el gimnasio cubierto Eliecer Saavedra, ser ciegos y sordos ante el lamentable deterioro de la sede del CMDNNA, el abandono absoluto de los cementerios municipales, ignorar el prolongado sufrimiento del pueblo por la carencia de servicios vitales como el agua potable, la luz, vialidad interna, el deterioro continuado del hospital Francisco Bustamante, abandonados inoperativos los camiones cisternas, de aseo urbano y las busetas utilizadas por los enfermos renales que escaparon de la alevosa conversión en chatarra, dejar por años sin agua, sin luz, ni vialidad al sufrido pueblo de las zonas rurales, no haber manifestado la más mínima preocupación por el cierre de las entidades bancarias símbolo de atraso, para el comercio, los trabajadores y la población en general, Destruir la emisora y el canal de Televisión comunitaria con los equipos deteriorados, desaparecidos, saqueados, administrados para el beneficio de funcionarios irresponsables que en mala hora se les encargó su dirección. Secaron las arcas municipales para dejar sin una locha a Orlando Millán pretendiendo atarle las manos para que solo quedara el lamento por la miserable gestión que ellos desgraciadamente ejecutaron
La segunda etapa Ante ese desolador, tétrico e infamante cuadro de perjuicio continuado es, como Orlando Millán cargado de fe, fuerza y optimismo ha levantado las banderas de la esperanza y sumado la comunidad sin distinciones al trabajo efectivo y provechoso, aliado con los organismos de gobierno corresponsables del mejoramiento de los servicios públicos, venciendo mezquindades y obstáculos politiqueros ha mejorado sustancialmente el sistema de energía eléctrica y agua potable en todo el municipio, restablecido el aseo urbano y el sistema de servicio de agua a las instituciones educativas, de salud y sectores más necesitados de la comunidad, recuperado el cementerio principal y avanza por los otros campos santos, Trabaja incesantemente procurando reabrir las instituciones bancarias cerradas, activar el servicio de internet, atenuar las deficiencias del hospital, ha puesto en marcha un plan de recuperación de la casa de la cultura, el gimnasio cubierto y la sede del CMDNNA, ha reorganizado la administración tributaria de la alcaldía, para hacerla viable, funcional y posible liberarla de mañas y chanchullos inmorales. Avanza en un proceso de reinstitucionalización del municipio perdido en la década anterior. Se activan los comerciantes, los ganaderos, los deportistas, los cultores, los pescadores, los transportistas, los estudiantes, se reorganizan las comunidades y los vecinos asumen su papel protagónico en el gobierno municipal. Zamora comienza a recuperar su liderazgo como municipio de importancia en la geografía falconiana y universidades, organismos, dependencias públicas y privadas regresan a Zamora potenciando sus recursos.
En Cumarebo gobierna un alcalde que tiene muy pocos recursos económicos, pero que lo atiende y entiende, dedicado a recuperar el municipio, faltan mil ciento sesenta días en este primer periodo de gobierno de Orlando Millán razón más que suficiente para ser optimista y confiar que de ahora en adelante las cosas van a mejorar y beneficiar a todos los zamoranos.
Importante no olvidar los depredadores, revuelan como zamuros, pretenderán asaltar para destruir lo que ahora recuperemos, no los dejemos, no volverán.
Dr. Ernesto Faengo Pérez