Los datos que tal vez desconoces sobre el Día de los Santos Inocentes

El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración
de un episodio del cristianismo: la matanza de los niños menores
de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes
I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.

En el siglo IV se
instituyó esta fiesta para venerar a estos niños que murieron como mártires. La
tradición oriental los recuerda el 29 de diciembre, la Iglesia los recuerda el 28 de diciembre, unidos a la Navidad,
porque ellos no murieron por Cristo,
sino en lugar de Cristo.

Compartimos esta recopilación de datos de aciprensa.com que pueden ayudar a muchos católicos a comprender su origen histórico y conocer los detalles sobre el martirio de aquellos niños en el tiempo de Jesús.

1. La muerte de los
Santos Inocentes fue un genocidio

Herodes les dijo a
los Magos de Oriente que estaba muy interesado en el rey que acababa de nacer y
les pidió que a su regreso le informaran sobre éste para ir también a adorarlo.
La estrella guio a los magos hasta el Niño, y cumplida su misión, regresaron a
sus patrias por otros caminos, pues un ángel les avisó en sueños que Herodes
quería matar a Jesús.

Engañado por los
Magos, Herodes pidió matar a todos los niños menores de dos años con el deseo
de acabar con aquel Rey nacido en Belén, que ponía en peligro su propio
reinado.

Se produjo un
genocidio conocido como la matanza de los inocentes. La Iglesia los recuerda el 28 de
diciembre, unidos a la Navidad,  porque ellos no murieron por Cristo, sino en
lugar de Cristo.

2. El rey que los
mandó a matar ya era conocido por sus crímenes

Así se hacía llamar
aquel rey de Palestina, títere del imperio romano. Fue grande porque supo ganar
guerras y conquistar tierras para su reino, pero también por sus crímenes: se
casó con Mariamme, hija del sumo sacerdote Hircano II. Temeroso de que
aspiraran a su reino, mandó matar a su yerno, José; a Salomé; al sumo sacerdote
Hircano II; a su esposa Mariamme; a los hermanos de ella, Aristóbulo y
Alejandra; a sus propios hijos, Aristóbulo, Alejandro y Antípatro.

Cuando se sintió
enfermo mandó encerrar a todos los personajes importantes de Jericó con la
orden de que tan pronto como muriera los mataran a flechazos. Muerto Herodes,
no se cumplió esta orden. Con estos datos, podemos comprender que para él fue
fácil mandar matar a los Santos Inocentes. ¿Cuántos fueron? Hoy se sabe que
Belén no debió tener más de mil habitantes y que a ese número, probablemente,
correspondería una población de 20 niños varones.

3. Una cueva de Belén
se dedicó a su memoria

Santa Elena, madre
del emperador Constantino, que dio paz a los cristianos en el siglo IV,
construyó una Basílica sobre la cueva de Belén en la que nació el Niño Jesús.
Esa Basílica, reconstruida, todavía existe y guarda en su cripta la preciosa
cueva en donde una estrella de plata señala el lugar del santo nacimiento.
“Aquí nació Jesucristo de María la Virgen”, dice la inscripción en Latín.

La cueva de Belén es
un sistema de cavernas que se prolongan debajo de la antigua basílica y del
templo católico de Santa Catalina. En una de estas cavernas fueron encontrados
restos de niños enterrados. El primer pensamiento fue que eran los restos de
los Santos Inocentes, pero los féretros correspondían a una época muy
posterior. De todos modos, esa caverna se dedicó a la memoria de los Santos
Inocentes.

4. Juan el
Bautista se salvó de la persecución

Ain Karen es un
pueblo cercano a Jerusalén. Según la tradición, es el lugar de “La Visitación”
y del nacimiento de Juan el Bautista. Éste era mayor que Jesús tan solo seis
meses y existe la leyenda de que también iba a ser víctima de Herodes.
Perseguida su madre, Isabel, por los soldados asesinos, buscó una roca en el
monte detrás de la cual ocultó al pequeño Juan antes de que los soldados la
alcanzaran.

Cuando los soldados
le dieron alcance, la registraron y buscaron incluso detrás de la roca, pero no
vieron nada. Cuando se fueron, Isabel corrió a buscar a su niño y descubrió que
la roca se había ahuecado para dar lugar en su interior al pequeño perseguido y
así se salvó Juan el Bautista. En la Basílica de la Visitación, sobre el monte,
se guarda una extraña roca ahuecada que recuerda esta anécdota.

5. En la actualidad
todavía existen santos inocentes

La celebración
litúrgica debe recordarnos no solo a aquellos niños asesinados en lugar de
Cristo, sino a todos aquellos inocentes perseguidos y asesinados en la
actualidad. Los humanos somos capaces de monstruosidades que nos avergüenzan.

Seguimos
asesinándonos por motivos religiosos, políticos, económicos y cada vez que denunciamos
uno de estos crímenes clamamos indignados “¡Nunca más!”, para luego repetir la
historia. No permanezcamos indiferentes ante estos genocidios, despertemos en
nosotros la solidaridad y unamos nuestras voces y nuestras acciones a las de
estos inocentes que siguen muriendo en lugar de Cristo.

6. Existen
tradiciones populares a partir de esta fiesta

La vida cristiana hace surgir tradiciones populares que refuerzan la celebración de las fiestas y las hace memorables. En Hispanoamérica es costumbre realizar bromas de toda índole.

Información de aciprensa.com