Lo inmediato y el proceso

Es muy difícil decir algo nuevo con respecto a la situación de Venezuela después de todo lo que se ha dicho durante tanto tiempo. La sabiduría científica, o filosófica, o sicológica, acumulada en el tiempo, posibilita que el hombre se desenvuelva bien, y así la humanidad, como en los años posteriores a la II Guerra Mundial.

Por otro lado, la sabiduría popular nos dice: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” y “De la carrera solo queda el cansancio”. Esta aparente contradicción pone de manifiesto lo complejo del asunto.

El hombre dispone de tanto conocimiento que parece que tiene lo necesario para hacer que el mundo, Venezuela, se desenvuelva bien. Pero no siempre es así, como ocurre en nuestro país en este presente. Parece que al venezolano le falta algo. Corazón. Voluntad. Espíritu. En momentos el venezolano se ha desenvuelto bien, como en la época de la Independencia, y en la experiencia democrática posterior al 23 de enero de 1958.

En momentos lo ha hecho mal, como en buena parte de los siglos XIX y XX, e imperdonablemente mal desde fines del siglo XX y en lo que va del siglo XXI. Hoy se registra un buen rasgo del venezolano en el sentido de que rechaza lo incorrecto, lo ilegal, lo inmoral, como se aprecia en el hecho de que, según dicen estudios de opinión, entre 80 y 85% de la población quiere que se cambie el gobierno con el objeto de recuperar el camino del progreso y del bienestar de la colectividad.

En consecuencia cabe preguntar porqué no se ha producido ese cambio, porqué una minoría tan grande, entre 15 y 20% de los venezolanos, ha podido mantenerse en el poder, ya durante 22 años consecutivos.

Se han indicado varios hechos que constituyen apoyo al gobierno:

a)El respaldo de las Fuerzas Armadas Nacionales dado que es un gobierno de militares.

b) La ayuda importante de algunos gobiernos extranjeros, como Cuba, Rusia, Irán y otros, incluyendo grupos irregulares colombianos.

c) El respaldo de grupos armados llamados colectivos.

Eso contrasta con hechos adversos a la gestión gubernamental, como:

a) El ya indicado amplísimo rechazo al gobierno.

b) El continuado desgaste y deterioro de la capacidad administrativa del gobierno.

c) Un importante rechazo al gobierno de parte de un sector muy significativo de la colectividad  internacional.

Se vive en tensión entre el trágico hoy, ese que rechaza un 85% del pueblo venezolano, y el futuro, ese que reclama el pueblo venezolano, ese que queremos lograr como meta final de nuestro proceso.

Esto nos pide comprender que tenemos que trabajar durante el tiempo necesario, sin retroceso, sin desesperarnos por el resultado inmediato, e incorporando nueva gente, nuevas fuerzas, que generen el desenlace perseguido, esencial para el pueblo venezolano, y no un simple cambio de funcionarios. Admitiendo la natural posibilidad de dejarme llevar, involuntariamente, por la necesidad vital del cambio, considero que se registra una tendencia positiva al fortalecimiento de la oposición y al deterioro del gobierno, lo cual debe alimentar nuestra capacidad de mantener el proceso en vida activa. Creo que se debe respaldar y apoyar fuertemente el proceso opositor, debiéndose destacar la necesidad de que fracase el intento gubernamental, y de “ciertos opositores”, de “cocinar” unas supuestas elecciones estadales y municipales. La cima, la meta final, se alcanza cuando se concluye el proceso de la escalada

Douglas Játem Villa