Las Misas de Aguinaldo

En la madrugada de hoy miércoles 16 de diciembre, se dio inicio las tradicionales Misas de Aguinaldo, en todas las Iglesias Católicas del país, las mismas culminan el jueves 24, cuando se celebra la misa de gallo en la noche, ya que son nueve, que simbolizan los nueve meses que aguardó la Virgen María, en su expectación al parto, ella nos lleva de la mano para que nos dispongamos hacer memoria del Nacimiento del Hijo de Dios en la humildad de nuestra carne.

Las Misas de Aguinaldo son un privilegio que tiene la Iglesia Católica
venezolana, al poder celebrar tan hermosa y noble fecha, como la segunda parte de Adviento
(preparación al nacimiento del Niño Dios), llenas de la mejor tradición de la
madrugada con su frío decembrino, las empanadas, el cafecito caliente, cohetes,
imágenes del pesebre, los cantos de aguinaldos, pero sobre todo, para disfrutar
en familia de los acostumbrado villancicos, patinadas y de ese abrazo madrugador,
lleno de entusiasmo en la espera del Niño Dios.

Cabe
destacar, que es una exclusividad de las
Iglesias de Venezuela
, cantar aguinaldos y villancicos de Navidad durante
el Adviento, por una licencia que fue otorgado por el Vaticano; a excepción de
Filipinas y las Islas Canarias de España, en ningún otro lugar se realizan las
tradicionales Misas de Aguinaldo. La gracia fue permitida por el Papa Leon XIII, papa italiano (entre
1878-1903),
quien aprueba la Introducción de cantos de parranda en las
misas que preceden a la fecha del Nacimiento de Jesús, convirtiéndose así, en
una característica propia de la Iglesia Católica Venezolana.  

Estimados (as) lectores (as), de este prestigioso Diario “La Mañana” en su página web: www.lamananadigital.com, permíteme una remembranza de cinco décadas atrás, referente a las Misas de Aguinaldo de mi pueblo natal, Los Taques: Comenzaba a llamar a las 4 de la madrugada con el repique de las campanas de la Iglesia, tocadas por Cirilo García. Antes de las 5 muchas familias, amigos y vecinos, se encontraban en una tertulia, en la plaza Bolívar, esperando al sacerdote con alegría, que a veces venía de celebrar misa en otro pueblo o caserío.

En la noche anterior, nuestros padres nos mandaban a acostar antes de las 9, con la advertencia de que si nos quedábamos dormidos, ellos no nos iban a despertar, aparte que a veces no lanzaban cohetes, de manera, que no asistiríamos a la misa. Los más motivados, de la Misa cuando le correspondía organizarla el sector Aurora (La Playa), por lo general, la coordinada el viejo Villa (papá), nos acostábamos ya vestidos, mientras otros preparaban sus patines. Recuerdo que al concluir la misa, nos íbamos a pié hasta Villa Marina (La Punta), a comprar empanadas recién fritas, para amortiguar el frío de la madrugada decembrina. A papá no le faltaba su botella de ron ponsigués, que preparaba desde el año anterior en una garrafa de vidrio que, él llamaba Petronila y que enterraba en el solar de la casa.

En
mi muy humilde reflexión final, pienso que: Las Misas de Aguinaldos es un buen
canal para preparar espiritualmente
a los de la Iglesia Católica, para la unión y los valores que tanto necesita la
sociedad actual. Es importante que en cada novena, se toquen temas de reflexión,
esperanza y autoevaluación, para ser cada día mejores personas.

Gracias
por haber leído el artículo, si le gustó, ayúdame a compartirlo con sus
familiares y amigos.

¡Un
abrazo lleno de bendiciones!  ¡Hasta el
próximo miércoles, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva