La regla de oro
Desde la Península de la Amistad
Fredis Villanueva
La
regla de oro: “No hagas lo que no te
gusta que te hagan”. Es una frase que nos inculcaron desde que tenemos uso
de razón y como tal, la tenemos bien interiorizada, pero que en muy pocas
ocasiones la aprovechamos. Dicha regla se fundamenta, básicamente en el respeto
hacia los demás, no obstante, su significado por lo general, se pierde con nuestras
acciones.
Ciertamente
que no somos moneditas de oro para caerle bien a todo el mundo, porque no
sabemos cómo piensa cada persona a nivel individual; es decir, como cada cual,
le gustaría que nos comportásemos con ellos a la hora de interactuar, sin
embargo, si podemos seguir la regla de oro: “No hagas lo que no te guata que te
hagan”, o sencillamente actuemos sin
maldad, de manera, que al final del día, cuando nos vayamos a dormir lo
hagamos con la conciencia tranquila,
no porque no nos hemos equivocado, sino porque hemos actuado de buena fe y con
las mejores intenciones.
Muchas
veces no somos conscientes de que estamos haciendo algo que previamente
criticamos. Quizás sea algo propio a nuestra condición humana o, tal vez, es
que aún no hemos abierto los ojos ante algo que no estamos de acuerdo, pero que
posteriormente realizamos.
Un
caso particular se da cuando estamos en una de esas colas interminables y usted
o yo; tenemos el tiempo contado, pero alguien de adelante se descuida y nos
pasamos a su puesto, resolvemos así, nuestro limitado tiempo, sin importar el
respeto y el derecho del que llegó
primero. En este ejemplo vemos algo que, de ser nosotros los afectados, lo
reprochamos y hasta desaprobaríamos airadamente. Esto se ha convertido en una conducta repetitiva y normal entre los
venezolanos. Con nuestras acciones, casi siempre tratamos de pisotear los
derechos, valores y sentimientos del otro; como consecuencia, terminamos
haciendo lo que no nos gusta que nos hagan.
En
mi muy humilde reflexión final, pienso: que sí podemos vivir en una sociedad
donde prevalezca la regla de oro: “No hagas lo que no te gusta que te hagan”,
dándole valor al derecho, respeto y sentimientos de los demás y teniendo empatía nos convertiremos en mejores
personas. También crearemos un círculo armonioso y nuestra vida cotidiana
tendrá un ambiente más grato y cordial. Pero
eso sí, cada uno de nosotros debemos aportar un granito de arena para
mejorar la comunidad en la que vivimos.
Para
finalizar: recuerda, no hagas lo que no
te gusta que te hagan, se trata de una regla de oro, que debe convertirse en
una verdadera convicción de vida.
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por haber leído el artículo, si te gustó, compártelo con tus familiares y
amigos.
¡Que
Dios te bendiga. Un abrazo! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!