La otra tragedia

¿Cuál es la otra tragedia en Venezuela? Esta pregunta que pareciera sacada de un tratado filosófico, revela la ansiedad de todo un país.
¿Qué está pasando en Venezuela? Sabemos de la catástrofe terrible, después de los sismos que enlutaron a nuestra nación; sabemos lo que ocurre en la economía y la constante y persistente pérdida de valor real del bolívar.
Pero, qué sucede soterradamente en el país. Lo cierto es que los hermanos Rodríguez están utilizando la tragedia nacional y el dolor de millones de venezolanos para atornillarse en el poder.
Ellos obvian su cuota de responsabilidad en lo ocurrido y pretenden obtener beneficios económicos y políticos de la situación que nos duele a todos y cada uno de los venezolanos que amamos a esta nación.
Delcy Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, se olvidan que su régimen permitió el desarrollo habitacional en suelos que no eran aptos; ellos se olvidaron que voltearon la mirada a otro lado o se taparon los oídos ante las advertencias sobre la construcción deficiente de los edificios de la Misión Vivienda.
La realidad es que el régimen busca oxígeno en el llanto de la nación, busca sostenerse en el poder sobre los cuerpos de los venezolanos que quedaron debajo de los escombros ynlos miles de heridos y damnificados.
Fingen estar conmovidos para ganar tiempo y buscar recursos.
Esta es la realidad en nuestra nación. Ellos –las viudas de Maduro– son parte del problema; ellos son parte del mal que nos agobia y que nos somete a todo lo mal que hemos vivido y que seguimos viviendo.
El futuro para los venezolanos, para los afectados por los terremotos, para los niños huérfanos, para la ciudadanía en general, está en la salida de esos innombrables que se muestran inconmovibles ante todo el dolor, la angustia y la zozobra que padecen los hombres y mujeres de nuestra nación.
Nuestra realidad hoy se divide en 3 males que se compaginan uno con el otro. Primero, las consecuencias de los terremotos que no sólo derrumbó edificios, acabó con hogares y llenó de lágrimas nuestros corazones sino por el impacto horrible en el plano de lo psicológico en todo el país.
Segundo, el impacto de una economía que marcha de mal en peor; de un sistema que no puede surgir del caos si sigue por el mismo camino que en un principio lo hundió en la destrucción.
Y, el tercero; es el mal del Rodrigato.
Pues, ellos representan eso que nos dividió. Eso que nos arruinó; eso que nos tortura ya por casi 30 años. El Rodrigato es el mal continuado de un modelo que debe erradicarse de una vez por todas.
Esa es la realidad actual y la que debemos cambiar definitivamente.
Así de sencillo.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
Por Omar González Moreno