La grandeza de la sencillez
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir, una frase del escritor y periodista estadounidense, Ernest M. Hemingway, la misma, dice así: «El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera». Esta frase de Hemingway, nos invita a una introspección sincera, donde pudiésemos resumir que vivir de forma simple, sin que se nos suba los humos, inicia cuando estamos paz con nosotros mismos y eso requiere madurez, como uno de los pilares esenciales de la grandeza de la sencillez, que sin duda, es incompatible con el ego y el alarde personal.
Así que, sin más preámbulo, LA GRANDEZA DE LA SENCILLEZ, es una cualidad en el ser humano que implica la capacidad de conectar con lo esencial. Esto es una señal de madurez y un rasgo que exterioriza la verdadera grandeza humana, priorizando la autenticidad, la empatía y los pequeños detalles por encima de las apariencias. Además, esta cualidad se manifiesta en la autenticidad de ser uno mismo, sin máscaras ni pretensiones, alineando una coherencia natural entre lo que se piensa, se dice y se hace. Reconociendo cuales son nuestras fortalezas, pero también, nuestras debilidades, tratando a la de
gente con respeto y empatía, porque la auténtica grandeza, se mide por la sencillez con la que nos interrelacionamos con los demás.
Por otro lado, según la filosofía estoica, LA GRANDEZA DE LA SENCILLEZ, es la libertad que surge al despojarse cosas innecesarias y pasiones superfluas. Al vivir con lo esencial, la persona alcanza la paz mental, ya que no depende de factores externos para ser feliz, ni es esclavo de la opinión ajena.
Los estoicos proponen que la verdadera grandeza de la sencillez, se encuentra en la tranquilidad interior, la autodisciplina y la aceptación del presente, permitiendo que el caos del mundo exterior pierda su poder sobre el ser humano.
En lo personal, pienso en lo mucho que nos puede beneficiar la cualidad de ser sencillo en la vida, que no se nos suban los humos, sabiendo disfrutar sin buscar impresionar a los demás.
Desde otra perspectiva, pido que me permiten un paréntesis, porque resulta que mientras escribía mi reflexión de la semana, con la seriedad que esta requiere, me tuve que sonreír por unos segundos, al recordar lo que llamo «El juego del ego», ¡Qué cosa! La persona que lo está viviendo no lo ve. Todos a su alrededor se dan cuenta, menos ella, ¿Ustedes me entienden verdad? De manera, que hay que tener mucho cuidado con eso, hay que mantenerse en LA GRANDEZA DE LA SENCILLEZ y a un paso a la vez, porque a veces, Dios nos quita todo y no tenemos ni que comer. Todos hemos tenido caída, unos más fuertes que otros. Pero, hemos empezado de nuevo, gracias a la generosidad de Dios y a nuestra voluntad de seguir adelante.
En resumen, la vida es un largo camino de lección de LA GRANDEZA DE LA SENCILLEZ. No hay grandeza, donde no hay sencillez. ¡Así de simple!
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo desde la distancia lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva.