La expresión de las mayorías y el voto castigo, por Ernesto Faengo Perez

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A medida que se aproxima el 21N se va haciendo más perceptible cual es el sentimiento político electoral de los ciudadanos, todo indica que la mayoría que no milita ni concerta con el oficialismo ni con los llamados opositores, apoyará candidatos, no tarjetas y mucho menos partidos, que delimiten una propuesta racional, una concepción insertada en un liderazgo probado, conocido, que genere confianza, que convoque a las mayorías para la lucha sin sectarismos ni mezquindad, una propuesta asertiva, congruente, no hay tiempo para inventar, si la situación no fuera tan dramática se podría confiar en aprendices pero la realidad apremia y hay que buscar timoneles seguros para controlar el barco en medio de esta amenazadora tormenta. 

Por estas y muchas razones la consigna de la polarización no es cierta, mucho menos conveniente ni necesaria, al contrario es terminantemente peligrosa porque la alternativa en este caso podría ser engañosa al elector y las consecuencias peores que la resultante de la espectacular victoria parlamentaria de 2015 donde la ambición, mezquindad, e irresponsabilidad de los “dueños de la oposición” la convirtieron en la más grande frustración para los ciudadanos y el más rotundo fracaso del liderazgo político ambicioso, personalista e irresponsable 

No nos van a encajonar, ni a meter en una falsa polarización que no existe, hay un sector oficial absolutamente desmotivado y disminuido que ronda  el 17% de apoyo popular, y se mantiene mientras detenten el poder, hay un sector político electoral partidista opositor que abarca un 11% y queda una extensa franja superior al 70% de los venezolanos que espera una propuesta seria, viable, acorde a las condiciones actuales y que sea posible para reconstruir los cimientos regionales y municipales en función de avanzar hacia las presidenciales 2024 con una fortaleza construida en base a esos liderazgos que asuman como gobernadores y alcaldes o en todo caso queden ubicados en la conciencia nacional como la savia indispensable para asignar buenas experiencias y motivadores desempeños hacia la reconstrucción del  país, dispuestos a asumir la vigencia plena del sistema democratico para superar  todos los riesgos y deficiencias que el desmembramiento actual ha producido.

Faltan unos cincuenta días para las elecciones, el venezolano está convencido que el camino es electoral, es el voto, su poder infinito de derribar castillos y desmembrar reinados para señalar muy bien los verdaderos protagonistas, la ruta está trazada, hay que organizarse para asumir la promoción y defensa del voto, allí está el gran secreto, las organizaciones y dirigentes tienen la más alta responsabilidad, sin debilidades ni ilusiones etéreas, con los pies en la tierra  los ciudadanos a ejercer el voto racional, libre y consciente derrotar la conducta viciada del populismo la demagogia, el compadrazgo y la negociaciones entre células y concilios ajenos y de espalda al reclamo popular  

Participar activamente promoviendo el voto, combatir las mentiras abstencionistas y asumir enérgicamente la defensa de la expresión popular representará la salvación de la democracia y la derrota del proyecto autoritario. A votar, pues.