La evolución del Bullying: de la burla al ataque
Una lágrima corre por una mejilla golpeada, las manos sobre los oído para no escuchar los insultos que sus compañeros día a día le gritan al pasar. Esta es la historia de Daniela Montero, quien sufre desde hace mucho tiempo de acoso escolar o bullying.
Desde que llegó al colegio, Daniela escucha las burlas de sus compañeros de clases por ser de una talla mayor al común denominador. Como le pasa a Carlos por ser de piel más oscura o a Steven por haber nacido en otro país.
El acoso escolar entre los niños y jóvenes evolucionó de la burla al ataque y en muchos de los casos las repercusiones de esta conducta son letales para la víctima.
Para evitar problemas a largo plazo se debe contra con ayuda profesional, para que Daniela, Carlos o Steven no tenga consecuencias psicológicas con el paso del tiempo.
Las psicólogas Maria Matos, @psicmadaniela, y Amada Nava, @_mominaction, definieron el bullying como la exposición que sufre un niño, niña o adolescente a daños físicos y psicológicos, de forma intencionada y reiterada, por parte de otro o de un grupo de personas, principalmente en el colegio.
De la burla al ataque
Amada Nava explicó que el bullying no es reciente. Esto es algo que viene desde hace muchos años atrás, pero actualmente tiene mayor visibilidad. «Anteriormente eran burlas a simple vista, amenazas y quitarle sus materiales escolares, pero el bullying se expandió de una forma impresionante y a muchas otras áreas. Para el agresor o los agresores nunca es suficiente el maltrato y si ve que la víctima se muestra fuerte busca debilitarla y añade otros tipos de maltrato de manera que pueda seguir manteniendo el poder de intimidando y creando miedo».
El bullying se suele producir durante la hora del receso, en la fila para entrar a clase, en los baños, los pasillos, los cambios de clase, al entrar y salir de la institución, en el transporte escolar o en el comedor si hay en el colegio. También puede ocurrir en el aula, cuando el docente no está o está escribiendo en la pizarra o mientras está atendiendo a otros alumno.
Los padres, representantes y maestros deben estar atentos ante las señales de advertencia que presentan tanto las víctimas como los bullers (como se les llama a los agresores), para evitar que pasen los limites.
El bullying se puede presentar de las siguientes formas: físico, psicológico, verbal, sexual, social y cibernético.
«El contenido del acoso va desde los típicos insultos a montajes fotográficos o de vídeo de mal gusto, imágenes inadecuadas de la víctima tomadas sin su permito, críticas respecto al origen, religión, el nivel socioeconómico de la víctima o de sus familiares y amigos, entre otros. Todo con el fin de humillar a la persona», agregó María Matos.
Cómo detectar las señales de alarma
La psicóloga Amada Nava manifestó que existen una serie de señales o indicadores que se pueden presentar si un niño, niña o adolescente es víctima de bullying.
«No quiere asistir a clases, cambios en su comportamiento, se pone nervioso cuando tiene que ir al colegio, presentan síntomas psicosomáticos, cambios drásticos de humor, pierden material escolar o prendas de ropa, moretones o daños físicos que no pueden explicar y cambios en el rendimiento escolar».
Por su parte, Matos recalcó que no se puede decir que el bullying tiene una única causa establecida puesto que es una unión de varios factores.
«Principalmente se debe a la crianza, que es la principal base para la personalidad de los individuos, donde existe ausencia de valores familiares, padres violentos, experimentar maltratos constantes e injustificados por parte de los padres o representantes, vivenciar dificultades socioeconómicas, entre otros».
Redes sociales
Las especialistas puntualizaron que las redes tienen en la actualidad un papel protagónico. «Pueden jugar a favor o en contra. Sirven para hacer eco de lo que puede estar sucediendo y crear conciencia en la sociedad siempre y cuando se utilicen de la forma correcto, de lo contrario tienen el poder de destruir a nivel mundial al ser humano».
Nava concluyó que «al exponerte tienes esas dos probabilidades, pero el daño, sin duda alguna, puede tener consecuencias muy graves. Teniendo en cuenta que mucho de lo que muestra en las redes no es real, las personas muestran lo bonito y lo bueno, pero lo malo siempre se trata de ocultar».
Para prevenir y evitar el bullying en las escuelas se necesita un trabajo en equipo entre padres y profesores, ya que juntos son los pilares de la educación de los niños. Así evitan hechos lamentables como el caso del niño de 13 años que se quitó la vida por el acoso escolar o bullying.