La etapa final, por Douglas Játem
Tiempo falconiano
Hoy podemos, y debemos, celebrar porque ayer concluyó la Consulta Popular con un buen resultado, el cual puede ser el arranque de un período de tiempo que concluya con el fin de la tragedia chavecista en Venezuela.
Se comprobó que al lado de los venezolanos que
siempre hemos mantenido la lucha por la libertad, la democracia, la justicia y
en general por el bienestar y la dignidad del pueblo venezolano, otro grupo
importante de venezolanos, que por razones comprensibles se había apartado del
esfuerzo liberador, sintió de nuevo su impulso a participar en esta gesta
vital.
Hoy somos un número bueno y significativo de venezolanos
que procuramos recuperar el gobierno y la conducción del país, más que los que
no aportan en ese sentido, incluyendo el grupo que se opone pero incomprensiblemente
reconoce a Maduro, y el muy reducido, cada vez más, de chavecistas. Se cree que
dentro de un marco político no autocrático, este número hubiera sido mayor, y
que podemos encarar el tiempo en curso con esa confianza.
Esta situación da pie para esperar razonablemente
su crecimiento, junto con el deterioro indetenible del gobierno y la
disminución de su respaldo, y también el mantenimiento del reconocimiento y
apoyo de la comunidad internacional, todo lo cual es fácil ver que significa la
probabilidad creciente del cambio de gobierno en Venezuela. Respecto del ámbito
internacional, es importante esperar que el gobierno de Biden mantenga el
respaldo a Venezuela, quizás principalmente porque eso está dentro del interés
estratégico de Estados Unidos.
Se debe tener claro que la Consulta Popular
fue un primer paso que debe ser continuado inmediatamente con el resto del
proceso, dentro de lo cual se debe destacar la estructuración de nuestra
organización opositora con la actuación protagónica de la sociedad civil
venezolana y la tarea de los partidos opositores unidos. Al sumar el apoyo del
mundo democrático, el cual reconoce la posibilidad institucional de la
continuidad de la Asamblea Nacional vigente desde 2016,se completa un cuadro
que sustenta la buena probabilidad de ocurrencia de este escenario. Debemos
cuidarnos de mantener una evaluación realista de nuestra fuerza, pero también del
hecho de que no hay lugar para el desánimo y el escepticismo que no creen que la
liberación de Venezuela es posible, y probable.
Se registra cierto interés en debatir acerca
del fundamento constitucional y legal de la Consulta, pero aparte de que no se
puede negar su validez jurídica, nadie puede pensar que el gobierno, Cuba, va a
aceptar la elección presidencial, o a desmontar lo del 6D. Parece más
importante valorar la cantidad de participaciones dado que eso se traduce en
fuerza y capacidad para la lucha. De paso, esto ratifica lo dicho respecto a la
posible negociación auspiciada por el amistoso gobierno de Noruega, dado que la
Consulta repitió el planteamiento de la elección presidencial, y nada mas se
puede negociar.
Por
otro lado, no se debe olvidar la necesidad vital de rectificar y corregir errores,
tanto a nivel de la conducción de nuestra oposición, como de los partidos
políticos, y también de formalizar la participación protagónica de la sociedad
civil. En esa dirección, es necesario estructurar un buen comando de oposición
que opere tanto a nivel de coordinación, como de liderazgo, algo en lo cual se
debe apreciar la persona de Guaidó, pero sin descuidar la necesidad de la
participación democrática de los diversos sectores y partidos. Traemos a
colación la propuesta que se presentó algún tiempo atrás, respecto al
procedimiento a seguir para estructurar este comando a los dos niveles.
citados.
Finalmente, como una primera síntesis, la suma de la mayor fuerza y capacidad de lucha y presión interna de la oposición, el deterioro indetenible del gobierno, algo que incluso le resta partidarios de variada importancia, y el respaldo internacional a Venezuela, constituyen ciertamente un conjunto de factores que significa una buena probabilidad de ocurrencia del desenlace perseguido.
Douglas Jatem Villa