Hijo de Luis Hidalgo honró su palabra y se graduó de Ingeniero
Ángel Miguel Hidalgo Lugo es hijo del periodista Luis Hidalgo, a quien vio morir, luego del café matutino que ambos se tomaron en su casa de Cumarebo el pasado 5 de abril. Ángel, quien cumplió 22 años el 8 de noviembre, no sólo perdió a su padre sino a su amigo y principal promotor de la carrera universitaria que el joven cursaba en la Unefm. En ese momento de infarto no solo se fue la vida del veterano comunicador sino también las esperanzas momentáneas de su hijo para graduarse. Pero la resiliencia y el amor paternal se impusieron para que el ahora Ingeniero Civil aprobara su tesis de grado con la máxima calificación.
«Quiero agradecer a Dios, sin su amor y misericordia, nada de esto hubiese sido posible; a mi familia, en especial a mi mamá, a mis hermanos Luisito, Jhoan: a mi tíos Jesucito y Maura, a mi prima Génesis, agradecer también a mis amigos, a todos quienes estuvieron de cerca en este proceso difícil, lleno de dolor pero también lleno de fe, lleno de valentía y lleno de esperanza», afirmó el ahora Ingeniero Ángel Hidalgo quien también agradeció al Diario La Mañana.
«Ustedes eran buenos amigos de mi papá, ahora son los míos, muchísimas gracias», reiteró en alusión a la que fue la casa de su padre por muchos, La Mañana.
«Lo que quiero transmitir a través de estas declaraciones es que por más difícil que sea la situación, puedes lograrlo», sentenció.
Nubarrón de duelo
Todo comenzó el 5 de abril, a las 5:00 de la mañana. Me desperté a esa hora, justo cuando me desperté, también despertó mi papá quien como de costumbre se levantó a hacer lo que tanto le gustaba: el café, recuerda el joven.
–Hizo el café y me dio una taza, recuerdo que al dármela me dijo algo gracioso y ambos comenzamos a reír. Estaba sano, saludable, no había alguna razón aparente por la cual fallecer, pero mas tarde, a las 6:30 de la mañana, estaba vistiéndose porque íbamos a salir, se sentó a ponerse los zapatos y al ponerse un zapato, vi que se echó hacia atrás en la silla y se quedó dormido sin volver a responder.
Es allí donde comienza el dolor, los pensamientos, las dudas, la falta de paz, la falta de fuerzas. Eso y muchas cosas más fueron ocasionadas por perder a quien era mi mejor amigo, mi padre.
«Comencé a pensar en dejar todo a un lado y rendirme. Estaba por hacer pasantías, por inscribir mi tesis de grado para optar al título de Ingeniero Civil».
–Recuerdo un día cuando lleno de dolor, me eché al piso, tenía a mi mama enfrente y le dije: «Mamá, quién de los que están por graduarse, ha pasado o están pasando por lo que yo estoy pasando?»
Máximo tutor
Comencé a recordar que en todo el desarrollo de mi carrera universitaria, quien estuvo apoyándome, llevándome a todos lados, prestándome su camioneta, tomándome fotos con orgullo cuando comencé a hacer la tesis, era mi papá. Abrí mis ojos y comienzo a darme cuenta que ahora, más que nunca, tenía que salir adelante, en honor él, porque todo lo que llevaba hasta ahora, había sido gracias a él, me había ayudado en todo.
Había un intenso dolor pero ya en lo interno existía motivación de terminar lo que mi padre había comenzado. Me llené de valor. Mi mamá en todo momento me aupó. Me levantaba cada vez que me caía y me daba fuerzas cada vez que me faltaban. Te amo mamá, refiere Hidalgo con dosis de emotividad.
Misión cumplida
El aspirante a Ingeniero comenzó a hacer pasantías en la misma empresa donde trabajaba su padre y en todo momento había recuerdos. Defendió las pasantías el 5 de junio y obtuvo 20 puntos de calificación.
Prosiguió con su tesis y llegó el día de la defensa, el 15 de agosto.
«Los pensamientos inundaron mi mente. Alguien dijo que yo no tenía en ese momento capacidad mental para defender una tesis, pero el punto está en que aún, con todo en contra, puedes salir adelante».
Me dejaron de último para defender. Antes de comenzar con la defensa dije dentro de mí: «En honor a mi padre.» Y aún con personas diciendo que no tenía capacidad mental para defender una tesis, tal vez tenían razón, pero por encima de todo estaba honrar a mi papá. Defendí la tesis y el jurado me puso 20 puntos.
En espera de mi acto de grado, por supuesto los retos siguieron, estaba acostumbrándome a tener una vida que no conocía: La vida sin mi papá.
«El pasado 5 de diciembre del presente año, mismo día en que papá cumplía 8 meses de haber partido, yo estaba en el teatro en el acto académico. Más allá de eso, para mí era un acto de victoria, al saber que a pesar de todo lo que pasamos, pude lograrlo».
Comenzaron a llamar a los ingenieros civiles y entre ellos estaba mi nombre escrito. Luego en casa, en la misma pared donde están algunos de los premios y diplomas de mi padre, allí mismo, coloqué mi título y medalla de Ingeniero Civil.
Quiero agradecer a Dios, a todos mis seres queridos, en especial a mi papá, que aún estando dormido en el cielo, siguió ayudándome aquí en la tierra, para lograr las metas y los objetivos. Sin su ayuda antes de partir, sin la motivación de honrarlo luego de haber partido, no hubiera sido posible. Gracias, concluyó Ángel Hidalgo.
Francisco Chirinos
CNP 9966