Gasfalca se las pone difícil a los tucaqueños para sustituir cilindros dañados
Juan Espinoza (nombre ficticio) se dirigió a Gasfalca en Tucacas para comprar una bombona. Trajo su cilindro vacío que presentaba una semi curva en el mango de agarre. Le dijeron que no podían despacharle porque ese cilindro se dañó.
Cuando Espinoza alegó que el cilindro no presenta ninguna fuga le replicaron: «Debes repararlo. En esas condiciones no te podemos despachar».
El hombre, urgido del combustible, pidió que le vendieran un cilindro nuevo. «No tenemos», fue la respuesta. «¿Me pueden entonces reparar este?», preguntó Espinoza.
La nueva respuesta que le dieron fue: «Debes ir a nuestra sede en la ciudad de Coro, único lugar donde la reparan».
Tucacas está a unos 200 kilómetros de Coro. «Por favor, necesito gas para cocinar en mi casa. ¿Cómo voy a resolver?», imploró el hombre. «Será con leña», fue la respuesta.
Esta historia real a la que sólo se le cambió el nombre del denunciante, porque así lo pidió para protegerse de posibles retaliaciones, está ocurriendo en la empresa que distribuye el gas en Tucacas, aseguran decenas de personas que cuentan lo mismo.
Gasfalca, o su personal, por un detalle mínimo, se niegan al llenado de bombonas y no le ofrecen al cliente, como deberían, la opción de suministrarle, en venta, una bombona nueva.
Tampoco ofrecen el servicio de reparación de esos cilindros, una acción delicada por razones obvias. La única posibilidad que tiene el consumidor de reparar la bombona es en Coro. ¡Válgame Dios!, expresó Juan Espinoza. O Juan Pueblo, si se prefiere mejor llamarlo así.
Francisco Chirinos
CNP 9966