FMI: Economía venezolana caerá 10% en 2020 y 5% en 2021
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó este
miércoles 29 de enero de manera drástica las previsiones económicas de
Chile al 0,9% para este año por las «tensiones sociales», a la vez que
advirtió sobre el «estancamiento» económico regional lastrado por la
crisis en Argentina y el frenazo en México.
Caso aparte es el de Venezuela,
donde el PIB real se ha contraído un 65%, debido al descenso de la
producción de petróleo, la hiperinflación, el colapso de los servicios
públicos y el desplome del poder adquisitivo y donde incluso la crisis
parece haber perdido ímpetu.
«Es muy difícil pensar que un
país pueda seguir cayendo a tasas anuales del 35 %. Los modelos tienden
a apuntar hacia la estabilización, pero no a la recuperación«, apuntó Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del FMI en la actualización de las previsiones regionales.
El
organismo multilateral proyecta una contracción de 10% en 2020 y de 5%
en 2021, una acumulación del descenso de 15% en dos años que se suma al
65% que ya se ha reducido desde 2014. Visto de otra forma, cuando
termine el próximo año la economía venezolana solo tendrá el 20% del
tamaño que mostraba en 2014.
Los números del FMI se ajustan a los pronósticos que manejan las principales consultoras locales, por cuanto el gobierno no recibe misiones del organismo desde hace ya muchos años, por lo que no puede hacer un balance directo de la situación.
FMI: Economía venezolana caerá 10% en 2020 y 5% en 2021
Enero 29, 2020 // EFE

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó
este miércoles 29 de enero de manera drástica las previsiones
económicas de Chile al 0,9% para este año por las «tensiones sociales», a
la vez que advirtió sobre el «estancamiento» económico regional
lastrado por la crisis en Argentina y el frenazo en México.
Caso aparte es el de Venezuela,
donde el PIB real se ha contraído un 65%, debido al descenso de la
producción de petróleo, la hiperinflación, el colapso de los servicios
públicos y el desplome del poder adquisitivo y donde incluso la crisis
parece haber perdido ímpetu.
«Es muy difícil pensar que un
país pueda seguir cayendo a tasas anuales del 35 %. Los modelos tienden
a apuntar hacia la estabilización, pero no a la recuperación«, apuntó Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del FMI en la actualización de las previsiones regionales.
El
organismo multilateral proyecta una contracción de 10% en 2020 y de 5%
en 2021, una acumulación del descenso de 15% en dos años que se suma al
65% que ya se ha reducido desde 2014. Visto de otra forma, cuando
termine el próximo año la economía venezolana solo tendrá el 20% del
tamaño que mostraba en 2014.
Los números del FMI se ajustan a los
pronósticos que manejan las principales consultoras locales, por cuanto
el gobierno no recibe misiones del organismo desde hace ya muchos años,
por lo que no puede hacer un balance directo de la situación.

Los
datos macroeconómicos agregados ahondan en esta visión pesimista, ya
que el PIB real per cápita de la región ha disminuido un 0,6% por año en
promedio durante el período 2014-2019, en marcado contraste con el
aumento medio anual de 2% durante el periodo 2000-2013 de auge de las
materias primas.
«Si bien las causas de las tensiones sociales
varían de un país a otro, estas en general reflejan una insatisfacción
con ciertos aspectos de los sistemas económicos y políticos», aseguró
Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del FMI.
En
concreto, Werner explicó que los países de la región que han
experimentado tensiones sociales, como Bolivia, Colombia, Chile y
Ecuador, han visto «afectada» la actividad económica.
El caso más
evidente es el de Chile, que vive en los últimos tres meses la crisis
social más importante desde el retorno a la democracia en 1990, y que
sufre el mayor recorte de previsiones para este año del organismo, de
2,1 puntos porcentuales menos que lo previsto en octubre, hasta un 0,9%;
y de 0,5 puntos para 2021, hasta el 2,7%.
Werner subrayó que las
perspectivas chilenas «están sujetas a la incertidumbre provocada por
las tensiones sociales y las respuestas de política económica ante las
demandas sociales».
Los efectos negativos de la protestas en
Colombia han sido más leves, y el FMI proyecta que el crecimiento sea
del 3,5%, una décima menos de lo esperado en octubre, «gracias al
continuo apoyo monetario, la migración proveniente de Venezuela, las
remesas, las obras civiles y el aumento de la inversión a raíz de
modificaciones recientes de la política tributaria».
La crisis
política en Bolivia también hará mella en la actividad económica, y se
rebajarán las proyecciones, aunque el Fondo no dio cifras al respecto.
Por
su parte, Argentina, donde acaba de asumir el nuevo gobierno de Alberto
Fernández y que enfrenta una complicada reestructuración de su deuda,
el FMI espera que se suavice al contracción desde el 3,1 % del pasado al
año al 1,3 % en 2020, mismas proyecciones que tres meses atrás.
-Mejora América Central –
Más
brillantes son las perspectivas en América Central y la República
Dominicana, donde se proyecta que el crecimiento repunte del 3,2% en
2019 a un 3,9 % en 2020, «gracias al inicio de operaciones en una
importante mina de cobre en Panamá y a políticas monetarias
acomodaticias en Costa Rica y la República Dominicana».
Werner
agregó que espera que «Guatemala continúe beneficiándose del impulso
fiscal y los planes de reforma económica del nuevo gobierno» y que «El
Salvador ya está cosechando los frutos del programa en pro del
crecimiento instaurado por el gobierno que asumió funciones en junio».
El Fondo presentó hace una semana las previsiones actualizadas para el conjunto de la región: con un 0,1 % estimado al cierre de 2019, un 1,6 % para 2020 y 2,3 % para 2021.
Con información de Banca y Negocios