Especial 6D|Apatía: es lo que se vive en Anzoátegui, Yaracuy, Táchira y Caracas de cara a las parlamentarias (III Entrega)

TalCual y La Mañana junto al Correo del Caroní, La Nación, Yaracuy al Día, La Verdad, El Impulso y El Tiempo se unieron para ofrecer a sus lectores un registro más amplio de cómo se prepara el país para las próximas elecciones parlamentarias. En esta entrega les ofrecemos el panorama en Barcelona, Anzoátegui

Las próximas elecciones parlamentarias en
Venezuela, a celebrarse el 6 de diciembre de 2020, serán bastante particulares,
inéditas –por decir lo menos–, no solo por ser “a la medida” del Gobierno, bajo
una serie de irregularidades y violaciones al Reglamento de la Ley Orgánica de
Procesos Electorales (Lopre), con el precedente de una asamblea que no pudo
legislar, con diputados en ejercicio perseguidos y en el exilio, con la imposición
de una asamblea constituyente, con una asamblea paralela desde enero de 2019 y
la división de los partidos de oposición. También serán particulares e inéditas
porque se llevarán a cabo en medio de la pandemia de la covid-19, sorteando una
escasez de combustible nunca antes vista en el país y en pleno colapso de los
servicios públicos: con cortes de eléctricos que superan las seis horas, en
varios estados del occidente.

“Elecciones parlamentarias 2020, en pandemia, sin
gasolina y nada prístinas ¿Qué dice el soberano en…?” especial realizado por TalCual junto
con siete medios del interior del país, tiene como objetivo conocer, ¿Qué dicen
los electores de distintas regiones del país?, ¿Cómo se lleva a cabo la campaña
en medio de la pandemia y de la escasez de gasolina?, tomando en cuenta las
particularidades y realidades de cada región.

En Barcelona la campaña ha sido apática

En el estado Anzoátegui, según información
suministrada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), podrán votar en las
parlamentarias un millón 121 mil 931 habitantes.

Mientras que en los últimos comicios legislativos,
llevados a cabo en el año 2015, fueron habilitados para ejercer su derecho un
total de 1.054.266 ciudadanos, de los cuales participó el 75,26% del padrón.

A diferencia de esa contienda, en la cual los
anzoatiguenses eligieron a ocho diputados a la Asamblea Nacional (AN), este año
podrán escoger hasta 11 representantes al Parlamento, cuatro por lista regional
y siente por la modalidad nominal.

Tanto en las elecciones celebradas hace cinco años
como en las de 2010, la oposición logró ganar la mayoría de las curules
asignadas a la entidad oriental (en las dos jornadas obtuvieron siete de ocho
diputaciones).

Sin embargo, el 6 de diciembre esta historia
pudiera ser revertida, pues para nadie es secreto que los grandes partidos
antichavistas, liderados en la actualidad por el diputado Juan Guaidó,
decidieron no participar en estos comicios, los cuales consideran
«fraudulentos».

Para lograr la victoria en Anzoátegui, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) concretó alianzas con los partidos Patria Para Todos (PPT), Somos Venezuela, Podemos, Alianza para el Cambio, Tupamaro, Unidad Popular Venezolana (UPV), Organización Renovadora Auténtica (ORA) y el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP). El Partido Comunista de Venezuela (PCV), en esta oportunidad, acudirá con sus propios candidatos por diferencias con el chavismo.

Entre los postulados por el PSUV y sus aliados
destacan los nombres del exalcalde de Barcelona, Luis José Marcano, y el
político y periodista Earle Herrera, quien optará por un puesto en la AN por cuarta
ocasión consecutiva. Ambos dirigentes encabezan la modalidad lista regional por
la tolda roja.

Otros de los candidatos del partido de gobierno son
los siguientes: Lemark Gómez (nominal- circuito 1), Franklin Rondón (circuito
2), Lisett Sabino (circuito 3), Ángel Rodríguez y Fiodar Acosta (ambos por el
circuito 4). Este último fue aspirante a la Alcaldía del municipio Urbaneja en
2017 y quedó en el tercer lugar por detrás de los opositores Frank Díaz y
Manuel Ferreira, quien resultó electo.

Del lado de la oposición anzoatiguense hay que
recordar que existen dos corrientes: los que llaman a no votar el 6-D y los que
invitan a participar en los comicios.

Estos factores adversos al régimen de Nicolás
Maduro, los cuales insisten en ejercer el derecho al sufragio en el evento de
diciembre pese a las condiciones desfavorables, no lograron acordar
candidaturas unitarias, sino que se divideron en tres alianzas.

De acuerdo a la información publicada en la pagina
web del CNE, la plancha que reunió más tarjetas fue la conformada por Avanzada
Progresista (AP), El Cambio, Copei, Cambiemos y la polémica directiva de Acción
Democrática (AD) nombrada por el TSJ.

Estos partidos inscribieron a los candidatos Miguel
Quiroz, Jean Villarroel y Anibal Millán (todos por lista regional), Luis
Alfonzo (circuito 1), Jesús Mendez (circuito 3) y el reconocido dirigente de
Lechería Andrés Dietrich (circuito 4).

La segunda alianza opositora está integrada por las
tarjetas de la directiva de Voluntad Popular (VP) –designada por el Poder
Judicial-, Primero Venezuela (una variante de Primero Justicia y Venezuela
Unida.

Por esta agrupación destacan las candidaturas de
los tres diputados opositores que han estado en el ojo del huracán por sus
supuestos nexos con el chavismo, tras ser acusados de haber entregado a la
Fiscalía colombiana una carta de buena conducta a favor de quienes se
encargaban de coordinar las importaciones de alimentos para los combos de los
Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP): Richard Arteaga (lista
regional), José Brito y Chaim Bucarán (lista nacional).

Estos dirigentes han sido tildados de «alacranes»,
no obstante, los tres se siguen identificando como adversario al gobierno de
Maduro.

La otra alianza de opositores la conforman el
Movimiento al Socialismo (MAS) y el partido regional Unidad Soberana (US). En
la lista de aspirantes de estas toldas resaltan el secretario general de la
tolda naranja en la entidad, Felipe Mujica y el dirigente José Cones (estos dos
por la lista regional).

Por la modalidad nominal figuran Ernesto Paraqueima
(circuito 1), Darwin  Vallenilla (circuito 2), Ramón Guillén (circuito 3)
y Douglas González (circuito 4), entre otros.

Además de estas alianzas opositoras, hay diez
partidos independientes que inscribireron a sus propios abanderados con el fin
de ganarse un espacio dentro del Parlamento nacional.

Campaña apática

Algo que ha llamado la atención en los días previos
a la venidera contienda es la campaña electoral, ya que a diferencia de años
anteriores, esta se ha notado floja y sin muchas actividades.

Sin embargo, ha habido una que otra concentración
de masas, como la realizada por el chavismo el 4 de noviembre, cuando reunieron
a sus militantes en la plaza Bolívar de Barcelona y contaron con la presencia
de los dirigentes nacionales del PSUV, Victor Clark y Tanía Díaz.

El 13 de ese mismo mes también realizaron una
actividad en el popular Estadio de Venezuela, en la capital de la entidad, la
cual fue encabezada por el primer vicepresidente del partido de gobierno,
Diosdado Cabello.

Del lado opositor sólo se han visto caminatas por
sectores populares de uno que otro candidato. Sobre todo Richard Arteaga, Chaim
Bucarám y José Brito, todos postulados por Primero Venezuela, han estado
llevando a cabo actividades de campaña con un numero importante de seguidores.

Sin distanciamientos social

Tanto en actos de masas del chavismo como en los de
opositores se ha notado que no se está respetando el distanciamiento social y
el uso del tapaboca. Incluso, muchos candidatos han saludado con
abrazos y apretones de mano a sus seguidores.

Así como ha estado de floja la campaña electoral,
habitantes de la zona norte de Anzoátegui han manifestado que no tienen ni la
más mínima intención de participar en los venideros comicios legislativos.

«Pienso que estas elecciones son una mentira más.
Como dicen por allí, no hemos votado y ya esa gente (gobierno) saben los
resultados. Yo ni sé cómo se llaman los candidatos, no se ha visto ninguno por
allí como en otros años», afirmó la repostera Concepción Palacio.

Otra que expresó que no ejercerá su derecho al
sufragio fue la universitaria Oiren Carrasquero, quien además dejó claro que
«no confío en el Poder Electoral del país y por eso ni siquiera he hecho cambio
de residencia para votar ahora en Puerto La Cruz (le corresponde en Píritu)».

Quien sí va participar en las próximas elecciones
es el ama de casa Nairosis Longard, pues a su juicio, esta es una forma de
darle un cambio al país.

Vale resaltar que de los 30 anzoatiguenses que
fueron consultados por El Tiempo para este
trabajo especial, sólo dos aseguraron que conocían a los candidatos a la AN y
sólo una dijo que sabía que el CNE había realizado dos simulacros electorales
(uno el 25/10 y otro el 15/11) para que la ciudadanía se familiarizara con el
proceso.

Pese a esto, representantes del chavismo
manifestaron, en ambas fechas, que los dos ensayos habían sido un «éxito». «Es
una demostración firme y palpable (el simulacro) de lo que va a suceder el 6 de
diciembre…. Esto es una muestra de la determinación del pueblo de defender y
recuperar un poder, como lo es la Asamblea Nacional, para ponerlo al servicio
de la gente», expresó el candidato Luis Marcano el día del último simulacro
electoral.

No obstante, el candidato por el partido
Soluciones, Fortunato Herrera, denunció que el PSUV obligó a las personas a
participar en ambos ejercicios de sufragio
. «Llevaban a la gente a
inscribirse primero en el partido y luego la trasladaban al sitio del
simulacro», aseguró.

Al ser consultada sobre la participación de la
población en los dos ensayos, la directora regional del CNE, Dichelys Guevara,
aseveró que «no tenemos contabilizada la cantidad de electores, sólo que hubo
una gran participación. Los electores acudieron a los centros de votación para
familiarizarse con el proceso».

Sin embargo, en los dos simulacros se notó, principalmente,
la presencia de ciudadanos afectos al PSUV en la mayoría de los puntos
habilitados para esta actividad.

Incluso, en algunos espacios como el Grupo Escolar
Sotillo, en Puerto La Cruz, se observaron personas afectas al Gobierno que,
luego de participar en el ensayo, permanecieron en los alrededores del plantel.

Faltan pocos días para los comicios y la realidad
es que parece poco probable que al igual que hace cinco años se repita un
participación por encima del 70%.

Esto podría significar en una victoria segura para
el chavismo, pues en los últimos eventos electorales (las regionales de 2012 y
las presidenciales de 2020), cuando la participación ha sido menor al 54%
siempre han obtenido la mayoría de votos.

No obstante, habrá que esperar hasta el 6-D para saber si los 645 centros de sufragio que habilitará el CNE para las parlamentarias en Anzoátegui estarán concurridos o no.

Desinterés en los tachirenses

A pesar de que el Frente Amplio Venezuela Unida en
reiteradas ocasiones manifestó su deseo de no participar en las elecciones para
la Asamblea Nacional (AN), del 6 de diciembre e hizo un llamado a todos los
factores de la oposición nacional a unírseles, en el Táchira el pensamiento fue
distinto, ya que la gobernadora de la entidad tachirense, Laidy Gómez, y el secretario
regional de Acción Democrática (AD), Miguel Reyes, manifestaron su intención de
participar dichos comicios electorales, lo que al parecer llevó a que el Frente
los expulsara de sus filas. Además, esto le ocasionó a la gobernadora Gómez
señalamientos por parte de otros adecos de que con esta posición política se
desalineaba de los principios del partido blanco y ante esta actitud quedaba
autoexcluida automáticamente de AD.

Entre tanto, y en medio de la opacidad que envuelve
a las venideras elecciones parlamentarias, además de una grave crisis en el
estado andino frente a la escasez de gasolina y las fallas de los servicios
públicos, la gobernadora tachirense, quien basa su mandato en una “política
funcional”, explica que dentro de la sociedad política hay diversidad de
criterios, asegurando que algunos llaman a votar, pero no trabajan, mientras
que otros llaman a no votar, pero cuando ellos sean candidatos, entonces votar
sí es válido. Por otra parte, señala que ella y su equipo están en la calle,
interpretando la angustia de la población que pregunta: ¿qué vamos a hacer?, y
la respuesta más factible que se le puede dar es el desarrollo del ejercicio
constitucional, a través del voto, sostiene la mandataria.

Luego de una consulta a diferentes sectores de la
sociedad civil tachirense, sobre si conoce o no los candidatos de su
jurisdicción, sobre si va a votar y por qué, las respuestas fueron bastante
similares, excepto una.

Una ama de casa de 52 años, una obrera de 56 años,
una profesional jubilada de 60 años, dos jóvenes recién graduadas de 20 y 22
años, expresaron que no van a votar porque no están interesadas en participar
en un proceso electoral en medio de la crisis. También expresaron
desconocimiento y desinterés por las propuestas tanto de los candidatos
opositores como del oficialismo.

Por su parte, un técnico jubilado de 62 años, fue
el único en señalar que sí participará en las venideras votaciones, ya que
nunca ha dejado de ejercer su voto y quiere brindar apoyo a su bancada, pese a
estar consciente de las dificultades de los servicios públicos y de la economía
del país. Sostiene que la ciudadanía debe salir a votar “bien sea por la
oposición o por el oficialismo”, pero debe salir a ejercer su derecho “en busca
de una salida para todos”, reitera.

Ninguno de los consultados participó en los
simulacros recientemente efectuados en la región andina.

En Yaracuy tampoco hay interés

En Yaracuy la mayoría no conoce quienes son los
candidatos de las próximas elecciones parlamentarias. De 10 personas
consultadas, 7 respondieron no conoce los aspirantes de su jurisdicción. La
mayoría asegura que no va a votar en los próximos comicios. No creen que un
nuevo parlamento sea la salida a la crisis económica y social del país; porque
creen que las elecciones están condicionadas; porque no creen en las propuestas
políticas de los aspirantes al parlamento; y porque su interés principal es
resolver la alimentación familiar, son algunas de las razones para justificar
su negativa a participar en las elecciones.

Quienes irán a ejercer su derecho al sufragio para no “regalarle curules al chavismo” y porque piensan que abstenerse “es jugar a favor del Gobierno”. En Yaracuy tampoco hay interés en las parlamentarias.

Pocos candidatos en los barrios de Caracas

Mucho se ha jactado el chavismo de llevar la
delantera para este evento electoral, pero poco se ha acercado a los barrios de
Caracas, en especial a los de Catia (parroquia Sucre), bastión de la revolución
de Chávez que en su momento le concedió tantas victorias como quiso, para que
su electorado al menos vea la cara de quienes lo representarán en el
parlamento.

En Distrito Capital, 1.692.7000 personas están
habilitadas para votar, todas distribuidas en los cinco circuitos compuestos
por las 22 parroquia del municipio Libertador, y con una, la Sucre, que
concentra 70% de los votantes del circuito 1, integrado también por la
parroquia El Junquito y

La Pastora, que es importante tanto para los
candidatos por la circunscripción como para los diputados asignados por el voto
lista nacional y regional de los partidos. Perder su apoyo no es una opción.
Mas parece que los aspirantes a los curules del oficialismo olvidaron a la niña
de los ojos de su comandante: Catia ya no es la misma mayoría de antes.

Hace cinco años la oposición consiguió ganarle al
chavismo en Catia con una ventaja de 7,79 % de los votos, también en unas
legislativas. Seis años después, esa ventaja podría ensancharse, dice Isbelia
Vásquez*, pues en sus 60 años viviendo en Catia y 13 apoyando al
Partido Socialista Unido de Venezuela y las ideas de Chávez, nunca había visto
tanta apatía de parte de la gente de su tolda, de su zona. El ambiente
electoral de campaña quedó sepultado por la desinformación. Papelógrafos y
volantes son solo un recuerdo de tiempos pasados. Al menos en la avenida Sucre,
donde ella vive, lo único que queda es el recuerdo de Chávez, porque de
candidatos no conocen.

«No sé quién va por mi circuito, y aquí, que
deberían poner un cartelón que diga ‘por este partido va este, y fulano de tal
por el otro’, ni siquiera eso, ya ni en los periódicos como antes, nada. Yo voy
a votar por un partido, no por una persona que digas que ya la oíste hablar o
entiendes su pensamiento», se sinceró la señora Vásquez.

Cuando Carlos Andrés Pérez se estaba postulando por
primera vez para la presidencia, era un goce, dice Isbelia. La euforia de la
gente se sentía, todos sabían que él estaba en campaña. Y aunque este evento
electoral es distinto, pues es de carácter legislativo, la propaganda electoral
debería tener el mismo alcance.

«Antes los mismos candidatos visitaban los barrios,
uno los podía ver así de frente, todavía cuando Chávez, pero ahorita ni de
vaina. Yo me acuerdo que en tiempos de CAP, salía a la calle. Es más, hasta
bautizó a un muchachito por aquí arriba. Después ni se acordó de nosotros, pero
sí nos repartían papelitos, y uno iba a sus actos de campaña, te daban
franelas, gorras», detalla la oriunda de la parroquia Sucre.

De las avenidas no pasan

El Consejo Nacional Electoral decidió mantener los
mismos circuitos que se usaron en los comicios legislativos anteriores, aunque
incrementó de 9 a 13 el número de legisladores del Distrito Capital —de forma
irregular— y crearon una “lista nacional”. En total hay 20 candidatos distribuidos
en 27 tarjetas partidistas, varias toldas hicieron alianzas y presentan a los
mismos aspirantes. Pero tal parece que a mayor cantidad de candidatos, menor
promoción de la oferta electoral.

El circuito 1 es el segundo más poblado de la
capital y le corresponde escoger dos diputados, la misma cantidad que en 2015.
Por el Gran Polo Patriótico se postulan el exministro de Juventud y Deporte
Pedro Infante y Alexander Vargas, mejor conocido como el «Mimou». Esa dupla son los
más vistos en algunos de los afiches que están en las avenidas principales de
la parroquia, porque, cerro arriba no se ve ni un volante mal parado.

«Yo lo que he visto es un pendón de un tal Infante
y un negrito chavista, en toda la principal. Ellos dizque son de la parroquia
Sucre», dijo el señor Pedro Escala, quien comenta también que cerca de su casa,
en la avenida El Cuartel, a veces pasa un camión con música alta
entregando panfletos del PSUV, y otro camión que tiene los colores de Primero
Justicia, «pero que no son los mismos».

Hasta su casa, a varias cuadras de la famosa
Farmacia La Fe, no llegan los políticos. «Mi casa es muy metía pa’ adentro. Las
campañas con los candidatos son más arriba, así que yo ni me entero». Así como
él, también está la señora Vásquez, quien de hecho no sabía sobre la renovación
de las máquinas de votación hasta que TalCual le consultó si sabía cómo era el
funcionamiento de los nuevos equipos.

En un punto medio de la zona de ambos vive
Marianela Blanco, en Gato Negro.  Ella también ignora quiénes son sus
candidatos, pero como sólo tiene un televisor en el que Globovisión es el único
canal que le agarra señal, y a la única que promocionan es «a una niñita de
Acción Democrática, que ni siquiera me sé el nombre», por ella va a votar. Esta
vez, aunque sabe que hay otros candidatos del chavismo, su voto no irá por
ellos.

Blanco fue a «curiosear» a uno de los primeros
eventos de campaña que hizo Jorge Rodríguez en la parroquia. A cuatro cuadras
llaneras de su casa fue el dirigente oficialista, y aunque no escuchó muy bien
lo que dijo, porque estaba más pendiente de actualizar agenda con sus amigas de
la zona que de escuchar sus propuestas, dice que en el acto no había más de 30
personas.

«Eso fue ahí en el Raúl Cuenca, la cancha de Cutira
a la que fue Jorge Rodríguez y Pedro Infante durante los primeros días de
campaña electoral. Ahí no más había como 30 personas que escasamente
llenaban una de las gradas de ahí.
 Más llenan los muchachitos cuando
van a jugar pelotica de goma. A mucha gente de los consejos comunales las
mandaron a ir obligada», cuenta la señora de 50 años.

Cuando Caldera también quería ver
otra cara

Si bien las elecciones del 6 de diciembre son unas
parlamentarias, para el momento en que Hugo Chávez tuvo cabida en el poder, el
bipartidismo, la riña entre Acción Democrática y Copei estaba ruda, comentó
doña Isbelia.

Por eso, por querer ver una cara nueva, aunque al
final terminase en más de lo mismo – engaños y promesas incumplidas-, votó por
el chavismo.

Esa misma razón es la que ahora la hace querer
salir a la calle: sed de cambio. El sólo escuchar «sal a votar» en la radio,
promovido desde el PSUV, o escuchar a Guaidó diciendo «no salgas, es una
farsa», empujan a la señora de 60 años moverse a su centro electoral este
domingo, y participar en unos comicios que ni siquiera tendrán validez
internacional, pero que para ella, sin duda, son la manera de mejorar al país.

«Vimos cómo ganó toda una asamblea constituyente
llena de puros chavistas, y ni en mi casa ni en el país cambió algo. Vimos cómo
ganó toda una asamblea llena de opositores y tampoco pasó nada. Por lo menos
yo, aunque estoy incierta  de por quien votar, igual voy.  Y
además,  si tú no vas igual ellos te ponen, prefiero ir a rellenar mi
espacio y buscar de meter a alguien más en la Asamblea que por lo menos le
lleve la contraria a los dos», confesó.

Isbelia cree que el chavismo y el «guaidocismo»
serán eternos hasta que uno termine tomando el lugar del otro. A pesar de que
no apoya a Maduro, hay otros líderes políticos de su mismo círculo a quienes
ella «ama», y que también eran de la cúpula de Chávez en su momento. Diosdado
Cabello, por ejemplo, a quien, pese a la devoción que le tiene como persona,
reconoce que como político es «tremendo loco, como Iris Varela, pues».

A los 60 años ya no le pueden meter gato por liebre
a la señora Vásquez,  ya ha visto bastante de las gestiones políticas.
«Además, aquí mandan los colectivos, los tupamaros y los que tienen donde
agarrar. Por eso, mi lema de vida es: Chavista de por vida, madurista jamás,
opositora nunca.»

Autores: El Tiempo, La Nación, Yaracuy Al Día y TalCual