En «la nueva Tejerías» las señales del alud torrencial siguen dominando el paisaje

La entrada al pueblo de Las Tejerías, en el estado Aragua, está vigilada por militares. El 8 de octubre del 2023 se cumplió un año del alud torrencial que dejó un mínimo de 54 muertos y decenas de desaparecidos y el gobierno de Nicolás Maduro reconstruyó solo la entrada de la ciudad.

«La nueva Tejerías: ciudad de paz» reza en la nueva plaza y en los tres edificios de la Misión Vivienda, pintadas de varios colores, y decoradas por una estatua del expresidente Hugo Chávez Frías. A los alrededores se ve un hospital y un pequeño Mercal (de la Misión Mercado de Alimentos del año 2003), pero no dejan la entrada a ningún civil.

Los militares solo dejan ver la fachada. Vigilan quién entra y sale del pueblo.

Estatua de Hugo Chávez en la entrada de Las Tejerías

—Tardamos 8 meses en armar todo esto. Es lo único que nos mandaron a hacer. Hasta ahora no hay más obras —dice Franklin Martínez, uno de los obreros de la zona en construcción, mientras raspaba la pintura de la plaza Los trabajadores—. Cerca de 36 apartamentos están en esas Misión Vivienda, pero allí no cabe una familia de cinco personas, si a caso de tres.

Misión vivienda en la Entrada de Las Tejerías

La vieja Tejerías se mantiene
A unos 670 metros de las construcciones, en pleno casco histórico del pueblo, se ven los restos del alud torrencial. Lodo, ladrillos y escombros es lo que queda del sector Castor Nieves Ríos. Los vecinos aún reconstruyen lo que queda de sus casas. Dos excavadoras siguen limpiando el cono de eyección de la quebrada Los Patos, una de las zonas más afectadas por el deslave.

«Desde el primero de octubre empezaron a limpiar la zona. Antes ni aparecían: solo estuvieron los dos primeros meses después del desastre y ahora, a cuatro días de que vengan los políticos», dice María Félix Díaz, profesora de 64 años y vecina del sector Castor Nieves Ríos.

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Los vecinos caminaban encima del lodo y la quebrada, camionetas conducían sobre el lecho del riachuelo cargando muebles para recuperar las casas. Si desean subir a zonas más cercanas a la montaña, como el sector El Béisbol, debían pasar por ahí. No hay calles todavía.

«Es ahorita que pude reconstruir la fachada de la casa, con mis ahorros. Solo en esta parte, pegada a la quebrada, se perdieron más de 20 casas», agrega Díaz. «Pero, de todos los afectados por el deslave, solo unos pocos se fueron a Maracay, como unas 14 personas. Ni entre nosotros sabemos cuántos muertos hubo, cuántos desaparecidos hay y cuántos sobrevivientes se han ido», agrega Díaz.

En la ribera de la quebrada lo que queda son escombros. Al lado este de la quebrada los Patos solo se mantienen los muros de una pequeña zona comercial, llamada «el matadero». Una pared blanca y rodeada de maleza sirve de memoria tangible para los habitantes de Las Tejerías: una estela de lodo seco de tres metros de altura marca la magnitud del deslave.

Con información de TalCual