En Cúcuta desmantelan red que tenía previsto enviar licores adulterados a Venezuela
Una organización
delictiva que se dedicaba a la adulteración de licores y falsificación de
marcas fue desmantelada por las autoridades policiales en la ciudad de Cúcuta,
donde mediante una cadena de allanamientos lograron la captura de 14 personas y
el decomiso de sesenta toneladas de material que tienen relación con la
actividad, destinada a “inundar” de licores falsos los comercios de la capital
del Departamento Norte de Santander, de otras ciudades colombianas y, al mismo
tiempo, introducirlos en territorio venezolano y ecuatoriano.
Según la reseña del Diario La Opinión, la
Fiscalía inició la investigación ante un incremento en el consumo de bebidas
alcohólicas, lo cual es tradicional durante las festividades de Navidad y Año
Nuevo, y se encontró con que lo que se creía era un grupo que operaba tan solo
en el departamento Norte de Santander tenía ramificaciones en varias ciudades
colombianas y contaban con la estructura necesaria para distribuir
los licores adulterados en países vecinos.
La Fiscalía, en comunicado de prensa,
informa haber practicado 30 allanamientos, incautando 60 toneladas de insumos
para la falsificación de bebidas embriagantes y la captura de 14 personas,
entre ellas gerentes y ejecutivos de empresas licoreras legalmente constituidas que
se prestaban para mezclar sus productos originales con licor adulterado, y de
esta manera obtener beneficio económico.
La nota de prensa explica que “las diligencias de registro y allanamiento pusieron en evidencia a una industria criminal dedicada a la falsificación y elaboración artesanal e insalubre de bebidas embriagantes, nacionales e importadas. Durante los procedimientos se incautaron 60 toneladas de insumos, entre sellos, etiquetas, tapas, dosificadores, cajas, cerca de 300.000 botellas, alcohol y otras sustancias líquidas utilizadas en el proceso ilegal”, señala el reporte.

Además, agregó “el decomiso de productos
que, sin serlo, fueron rotulados como vinos, aperitivos, champañas, whisky,
ron, vodka, brandy y aguardiente, entre otros, que estaban empacados y listos
para ser vendidos durante las festividades de diciembre”. Para la Fiscalía, los
14 capturados hacen parte de una red donde había gerentes y directivos de
cuatro empresas legalmente constituidas, cuya actividad económica es la
venta de licores, las cuales servían de fachada y distribuían bebidas
originales y adulteradas en Bogotá, Cali, Medellín, Cúcuta, Barranquilla y
ciudades del Eje Cafetero”. Un fiscal presentó a los detenidos ante un juez de
control de garantías y les imputó los delitos de: concierto para delinquir,
usurpación de derechos de propiedad industrial, y corrupción de alimentos,
productos médicos o material profiláctico.
Durante un año de averiguaciones, añade el
informe de Fiscalía, los investigadores establecieron que la organización no
estaba jerarquizada. “Entre los supuestos integrantes se colaboraban y
asistían. Algunos, al parecer, manejaban centros de reciclaje en los que se
compraban botellas de licores con etiquetas o dosificadores en buen estado,
muchas de ellas llegaban de otros puntos del país y de la ciudad fronteriza de
Tulcán (Ecuador). Estos elementos eran sometidos a un proceso de lavado,
en el que reutilizaban agua, jabón, desinfectantes o blanqueadores en
condiciones pésimas de higiene”.
El material probatorio da cuenta de que las cajas con diversas variedades de licores eran vendidas a discotecas, tiendas de barrio y establecimientos nocturnos. En algunos casos, las entregas se hacían en vehículos que simulaban el transporte de huevos, explicó la Fiscalía.

Por otra parte, se comenta que esta
actividad no es nueva en Cúcuta, ni en otras ciudades colombianas, pues con
anterioridad se ha logrado desmantelar organizaciones que se dedicaban al
reenvase de licores, en muchos casos de baja categoría, utilizando mezclas y
una logística que permiten mostrar cada botella como original.
En el caso de Cúcuta, no solo se procedía a distribuir el licor “chimbo” en establecimientos comerciales de la ciudad, sino que también era enviado a territorio venezolano, ingresándolo a través de los caminos ilegales conocidos como trochas. De las investigaciones se ha logrado establecer que no existe un licor específico a ser manipulado, sino que lo hacen con todo tipo de bebidas embriagantes, en la mayoría de los casos agregando sustancias muy peligrosas para la salud. Se ha observado especial interés por los licores finos, tales como whisky, brandys y vinos, cuya presentación resulta impecable para no despertar sospechas. Los rones venezolanos de marca son adulterados en gran escala, al igual que los colombianos, puntualizó un funcionario.
Información de La Nación