En caseríos de Guanta el agua «brilla por su ausencia»

Cada 15 días llega una cisterna enviada por la alcaldía de Guanta, llena los tanques que se encuentran en la parte baja de la zona y enseguida comienzan a bajar los vecinos con sus envases de diferentes tamaños para llevar agua a sus viviendas.

Luego les toca hacer maromas durante dos semanas para rendir «el poquito de agua» que pueden almacenar en sus depósitos de color azul, por lo cual a diario sólo usan lo necesario para beber, cocinar y limpiar.

Esta es la realidad de los que viven en el caserío La Esperanza, ubicado detrás del crucero de El Chaparro, en el municipio Guanta.

Según los afectados, históricamente no han contado con un sistema tradicional de distribución de agua potable, sino que siempre han dependido de los camiones cisternas que les dona el ayuntamiento o los que ellos mismos alquilan para abastecerse del líquido.

«Necesitamos tuberías, aquí nos tienen olvidados. En la parte alta de La Esperanza hay un tanque que fue donado en los tiempos de Jhonnathan Marín para surtir a toda la comunidad, pero nunca se concretó la instalación de las tuberías. Ahorita nos está surtiendo la alcaldía cada 15 días, pero llena los tanques que están aquí en la parte baja, y luego uno tiene que cargar agua aquí y subirla. Esto es todos los días. Dios también nos manda agua con la lluvia y eso nos sirve más que todo para lavar los corotos y el aseo de los baños, pero para consumir es difícil», expresó la vecina Lucy Rodríguez.

Según contaron residentes consultados, cuando no les alcanza el agua que les llevan cada dos semanas, tratan de adquirir el recurso a través de los camiones cisternas privados, pero estos son costosos.

«Cobran entre 10 y 15 dólares por tambor, es difícil, por eso necesitamos pronto la ayuda», comentaron.

Con información de El TIempo