Elecciones en 2021
El 12 de diciembre
concluyó un evento de 7 días en el cual seis y medio millones de venezolanos
reiteramos, en forma muy clara, formal y oficial, que nuestra vía esencial para
recuperar a Venezuela, la democracia y la libertad en nuestro país es la
elección libre y legítima del Presidente de la República y de la Asamblea Nacional,
ratificando una posición democrática mantenida prácticamente desde el atropello
mediante el cual se declaró en desacato
la Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2015, es decir durante 5 años.
Esta posición, por
otro lado, ha sido reforzada por el desempeño anticonstitucional y antidemocrático
permanente, durante esos años de gobierno traducidos en violación de derechos
humanos y destrucción generalizada del país, algo descrito y documentado muchas
veces, incluso por fuentes internacionales y multilaterales, que no es necesario
repetir. Sin embargo, hoy se informa, sin confirmación, que Juan Guaidó, el
“principal” opositor al gobierno, le solicita a los partidos políticos
opositores que informen acerca de su posición respecto a la participación en las
elecciones regionales, y probablemente municipales, anunciadas para 2021. No se
conoce la verdad acerca de esta información. No se conoce algo dicho por Guaidó.
Sí se han conocido algunas opiniones de personas y partidos que invitan a participar.
Se resalta la muy
significativa diferencia con respecto a la firme manifestación del Comité de la
Consulta Popular y de ANCO, responsables del muy exitoso y explicador evento
decembrino referido antes, los cuales rechazan absolutamente tal participación,
en respuesta al comportamiento anticonstitucional y antidemocrático del
gobierno ya referido. Se ha presentado un estudio de opinión que revela un amplísimo
rechazo político al gobierno, un amplísimo apoyo a la oposición, un amplísimo
rechazo a Maduro, y en general a una aspiración vital del pueblo venezolano al
bienestar al cual tiene derecho. Este resultado, aunque valioso, no es nuevo.
Es algo muy conocido, es algo que no borra las innumerables condiciones que hacen
del gobierno algo incalificable en lo cual no se puede confiar, es algo que no
borra las innumerables razones que determinan que solo se puede participar en las
dos elecciones ya indicadas, algo que no cambia la aspiración del gobierno a
permanecer en el poder. Se repite la interrogante: ¿Dejó Maduro de ser un
usurpador? Esta otra: Está Guaidó dispuesto a colocarse en la posición de
aceptar a Maduro en Miraflores hasta 2024, con la posibilidad de procurar la
reelección’?.
Sin embargo, es algo
que puede perjudicar la fuerza opositora en el sentido de aumentar la esperanza
del gobierno respecto a la participación
electoral y su falsa imagen democrática,
a cuyo fin no le importaría aceptar que
algunas candidaturas opositoras ganen en algunos sitios; es decir, el gobierno
puede cambiar algunos “triunfos” de la oposición por una imagen política falsamente
mejorada.
Se puede entender que la competencia electoral es consustancial con el partido político, pero eso se registra en situaciones democráticas, algo que no existe en Venezuela. Téngase presente la figura de los protectores y demás iniciativas gubernamentales al respecto. ¿Qué significado real puede llegar a tener alguna victoria de la oposición en cualquier parte del país? El hecho de que se acepte participar en las elecciones significa que estamos frente a dos posiciones totalmente diferentes y contrapuestas con respecto al desenvolvimiento del país. Estamos frente a dos posiciones totalmente diferentes y contrapuestas con respecto a la oposición al gobierno de Maduro. Los opositores partidarios de la participación electoral deben ver este asunto con mucho cuidado y responsabilidad.
Por Douglas Jatem Villa