El Tren de Montreal a Quebec

El pasado miércoles se cumplieron tres meses de haber cumplido una especie de deseo personal que albergaba desde aquellos tiempos juveniles cuando en algunas películas que se exhibían en las salas de cine en Venezuela, la gente se trasladaba de un lugar a otro en un medio de transporte que se hizo curioso y atractivo para mí, el ferrocarril o tren, no sabía cómo ni dónde, pero algún día, disfrutaría como pasajero, esta exótica manera de ir de un lugar a otro.

En noviembre 2024, resuelto los trámites legales para la obtención de la visa, Leída y yo nos dispusimos visitar nuestro hijo Erdrik Leandro quien hace ocho años reside en la ciudad de Quebec Canadá y desempeña funciones como investigador en programas y proyectos en la Facultad de ingeniería de la Universidad de Laval de esa hermosa ciudad.

Quebec está asentada en una vasta extensión de terreno tres veces más grande que el que ocupa Francia y seis veces más que el área ocupada por El Reino Unido. Llegamos comenzando la temporada de invierno con una temperatura promedio de 3 grados centígrados, lo cual no fue obstáculo para visitar y conocer muchos sitios históricos de Quebec, disfrutamos la inmensidad de su ciudad universitaria, entre sus reliquias históricas, el puente voladizo de Quebec, el más largo del mundo, con profundo orgullo venezolano observamos una plaza con una estatua ecuestre exaltando la imagen imponente y victoriosa  de nuestro libertador Simón Bolívar, el hermoso edificio del parlamento, la sede del ministerio de asuntos municipales, las cataratas de Montmorency casi congeladas, las memorables iglesias catedrales y compartimos con mucha gente canadiense, francesa y latina residentes, la mayoría ejerciendo funciones académicas.

Cuando nos tocó regresar a Venezuela le pedí a Erdrick que hiciéramos el trayecto Quebec Montreal en Tren para satisfacer mi antaña curiosidad, así fue, el día 20 de noviembre previo registro y compra de boletos a las 13 horas estábamos en la estación para abordar el tren vía Montreal.

 A una velocidad promedio de 140 millas por horas, Tres horas 30 minutos después de abordar estaba deteniéndose en la estación frente al aeropuerto de Montreal, viajar en ese tren que atraviesa el famoso y extenso puente sobre el río San Lorenzo es algo muy pintoresco, a través de la ventanilla pude observar paisajes impresionantes que no se perciben desde otro medio de transporte, fue una increíble experiencia, el tren es un estupendo medio de transporte moderno, con comodidades similares a las de un avión, butacas amplias y seguras, aire acondicionado, internet, servicio de restaurant y bar, personal atento y servicial, espacios limpios y cómodos para poder trabajar una computadora o realizar alguna reunión o  conversatorio  durante el viaje, me pareció maravilloso escuchar el ligero escarceo que producen los rieles al cruzar en curvas cerradas, el raro sonido de los frenos y el enaltecedor silbato de aviso de llegada o de salida. Hoy satisfecho de esta experiencia, queda agradecerle a Dios, a Erdrito y Thayra haber cumplido este sueño, aventura.

Dr. Ernesto Faengo Perez