El sindicalismo oficialista y la destrucción del salario en Venezuela

El sindicalismo venezolano atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. Lo que durante décadas fue un movimiento de defensa de los trabajadores terminó convertido, bajo el chavismo y el madurismo, en una estructura subordinada al poder político.

A partir del año 2001 el gobierno intervino directamente en la vida sindical al imponer procesos obligatorios de relegitimación de las directivas. Aquella medida, presentada como una democratización del movimiento obrero, abrió en realidad la puerta a una fuerte injerencia del Estado en las organizaciones de trabajadores.

Con el paso de los años, el modelo sindical oficialista fue consolidándose a través de federaciones y centrales alineadas con el poder. En lugar de sindicatos autónomos, surgieron estructuras partidizadas donde la lealtad política pasó a ser más importante que la defensa de los derechos laborales.

El caso del sector petrolero es particularmente dramático. La Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela, que históricamente representó una de las organizaciones sindicales más importantes del país, terminó convertida en una estructura subordinada al poder político.

Hoy los resultados están a la vista. Los salarios de los trabajadores petroleros y de muchos sectores productivos han sido pulverizados. Los contratos colectivos han sido debilitados y millones de trabajadores han sido empujados a condiciones de pobreza.

Pero lo más grave ocurre en la actualidad. En lugar de exigir la recuperación del salario real y el cumplimiento de la legislación laboral, la central bolivariana socialista y la Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela están solicitando al gobierno el aumento de bonos.

Es decir, no están luchando por salario, sino por bonos.

Esta política representa una grave desnaturalización del salario. Los bonos no generan prestaciones sociales, ni inciden en vacaciones, utilidades o beneficios laborales. En otras palabras, constituyen un mecanismo que precariza aún más el ingreso de los trabajadores.

Mientras el sindicalismo oficialista pide bonos, los trabajadores venezolanos continúan perdiendo derechos.

Frente a esta realidad comienza a emerger desde las bases un nuevo sindicalismo. Un sindicalismo independiente, con valores, con principios y comprometido verdaderamente con la defensa del salario y de la dignidad del trabajo.

La refundación del movimiento sindical venezolano es hoy una necesidad histórica.

Iván Freites Chirino
Secretario General (T) del SUTPGEF
Secretario de Profesionales y Técnicos de la FUTPV