El ‘efecto María Corina’ y Rubio empujan a Delcy Rodríguez a la transición: «Habrá elecciones en Venezuela»
El duelo vivido este jueves en Caracas sólo es posible cuando en el tránsito a la democracia todos sus protagonistas aprietan el acelerador con mayor o menor intensidad. Fue algo parecido a un cara a cara electoral en distintas dimensiones, una versión sólo posible en una Venezuela que vive todavía en dictablanda.
En un lado compareció la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, con un mensaje grabado en televisión para evitar errores como los vistos en los últimos días y en el que se señaló como la más preparada para conducir la transición, ya que procede de las mismas entrañas de la dictadura. Y en el otro emergió «la antítesis de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez», como se definió a sí misma María Corina Machado ante un auditorio entusiasmado de estudiantes, a quienes anunció que una «nueva era» ha comenzado: «Se han abierto las compuertas de la libertad».
Entre ambas se mantiene Washington, obligado también a realinearse tras el retorno histórico de la líder democrática, que ha recordado a los analistas del Departamento de Estado que el guion de las transiciones, como el de las mejores series de televisión, se reescribe a diario.
La primera en comparecer fue Delcy Rodríguez, vestida como su enemiga política con un traje chaqueta blanco y simulando ocupar el centro político (entre la propia revolución y la oposición), como si se hubiera convertido por arte de magia bolivariana en una versión venezolana de Adolfo Suárez.
Desde que Machado regresara al país, la mandataria en funciones se ha lanzado a una vertiginosa precampaña, sabedora de que Marco Rubio quiere que el nuevo Tribunal Supremo de Justicia, que estará constituido a mediados de diciembre, decrete el año que viene la ausencia absoluta de Maduro, lo que forzará unas elecciones seis meses después, tal vez en el último trimestre. Para ello es necesario que el nuevo Consejo Nacional Electoral también esté constituido.
«Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo», sorprendió la antigua vicepresidenta del dictador, a la vez que anunciaba subidas salariales para el año que viene.
El famoso plan de las tres fases de Washington (estabilización, recuperación y reconciliación y transición democrática con elecciones libres) ha recuperado en pocos días la energía perdida semanas atrás. «El plan avanza y han quedado más claros los plazos [tras las declaraciones de Rubio], dejan claro la celebración de elecciones en 2027, atiende con responsabilidad la urgencia de un país. Ha dejado claro que la transición democrática es irreversible, y que estamos aquí para asegurarnos de que sea pacífica y organizada«, apuntó Machado. La líder opositora adelantó que la misma red ciudadana que consiguió derrotar al chavismo en 2024 trabajará en pos de la transición y en un plan de actualización del registro electoral «para que voten todos los venezolanos».
«La llegada de Machado ha provocado un reacomodo de fuerzas, incluyendo Estados Unidos. Su impacto pone en trance al régimen de Delcy y fuerza a Washington a corroborar in situ el liderazgo de María Corina, que contrasta con la ausencia de liderazgo de los hermanos Rodríguez, no sólo de origen, sino también por funcionamiento, resultados y simbolismos», explica a EL MUNDO el analista electoral Jesús Castellanos.
Los acontecimientos se sucedieron desde el domingo de forma vertiginosa, comenzando con la respuesta multitudinaria del mismo pueblo que se lanzó a las calles de la Venezuela profunda con la misma esperanza que durante la campaña de 2024. En las horas que se sucedieron desde entonces, el país comprobó la reacción iracunda y nerviosa de Delcy ante el retorno de Machado y las posteriores declaraciones trascendentales de Marco Rubio sobre el horizonte electoral.
«Más tarde llegó la aparición conjunta de todo el Rodrigato [hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello, jefe del aparato represivo], el acto de precampaña de Delcy en Carabobo y la declaración institucional de la presidenta encargada, una hora antes de la primera declaración pública de María Corina desde su llegada», añade Castellanos.
Otra de las sorpresas del mensaje presidencial fue el reconocimiento de que había ordenado a los cuerpos de seguridad que ninguna persona fuera detenida sin orden judicial, salvo que fuera pillada in fraganti cometiendo un delito. Palabras que llegaron sólo horas después de que un grupo de agentes chavistas intentara secuestrar a golpes, sin éxito, a un sindicalista rebelde. «El sistema de represión que secuestró a miles de ciudadanos, torturó y asesinó sigue en el poder. Se han dado pasos muy importantes, no estaría yo aquí hoy, pero esas personas siguen allí», certificó Machado durante su comparecencia pública en la Universidad Católica Andrés Bello, la misma en la que estudió ingeniería y la misma que el año pasado no se atrevió a felicitarle tras obtener el Nobel de la Paz por miedo a las represalias chavistas.
«Estamos en transición, los tiempos se han aclarado mucho. Eso no garantiza nada, pero la ruta es clara. El nuevo escenario ha acelerado todo, en todos lados, en las ONG, en los sindicatos, en los medios. Y, sobre todo, en el interior de los partidos políticos. La gente está muy clara respecto a la ruta. Lo que queda es trabajar», sentencia a este periódico el analista político Enderson Sequera.
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