El Antihombre, por Douglas Játem Villa
Tiempo Falconiano
La gran obra del ser
humano en el cumplimiento la misión encomendada, desde los tiempos de los
faraones, reyes y emperadores, como si fueran dioses, hasta hoy, es registrada
y reconocida por la historia. Nadie puede desconocer y negar que el hombre es
hoy, uno muchísimo mejor que el de cualquier tiempo anterior; que la humanidad es
un hogar mejor para el hombre. Esto vale con relación a todos los ámbitos de la
vida, la ética y la moral, la religión, la ley, la política, la economía, la
ciencia y la tecnología, y demás. Un buen ejemplo es el nacimiento de Molly
Gibson en Estados Unidos, al cabo de 27 de congelamiento de su embrión.
No obstante, la historia también registra las salvajadas en
las cuales incurrió el hombre a lo largo del tiempo, y es difícil calificar y
diferenciar entre ellas. Si nos limitamos a los siglos XX y XXI, se puede
destacar a Hitler, la URSS y tantas pretendidas “revoluciones” liberadoras del
hombre, verdaderas farsas para el latrocinio y similares, sin desconocer las
iniciativas derivadas de causas y aspiraciones legítimas de diversos pueblos
con base en sus concepciones del hombre y la humanidad, como por ejemplo
nosotros en1811.
Se reconoce la existencia de diferencias de grado legítimas
en las concepciones de la vida, la democracia, la libertad, la justicia, la
propiedad; la humanidad no es una unidad absoluta y exige formas y maneras de
administrar algo que en ocasiones llega a conflicto, de manera de posibilitar
la convivencia armónica. Es el caso de la diferencia respecto del papel
preponderante que se debe asignar a la sociedad y al estado al estado y al mercado,
de la función social de la propiedad, en fin de las situaciones que la
humanidad ha administrado de forma de mantener su progreso. Hoy mismo se tiene
que conquistar una humanidad, una colectividad mundial librada de sus mayores
padecimientos, en la cual desaparezca la pobreza, la desigualdad, la agresión a
la naturaleza y otras, y en esa dirección se tiene que apoyar y respaldar a los
hombres que la procuran.
Esto último nos pone frente a un problema inimaginable, el
problema de que en 2020 haya personas que significan un “antihombre”, el
“revolucionario” en busca impune del poder personalista absoluto y la riqueza
mal habida, el que hoy conspira en varias partes del mundo contra el orden que
la humanidad ha conquistado a lo largo del tiempo, el terrorista que pretende
justificarse en la religión, el enfermo prisionero del rencor y la venganza, el
que considera que su propiedad es su derecho absoluto, el que no se reconoce
responsable ante la colectividad de la cual forma parte y otros. La humanidad siempre
ha derrotado los propósitos sin fundamento de estas personas y lo continuará
haciendo.
Esto nos mantiene a nosotros en la posición de librarnos del antihombre, la cual no hemos enfrentado correctamente, hasta el punto de que una mitad de la población se ha apartado de la lucha para poder tratar de sobrevivir sus terribles condiciones de vida. Para mostrar a nuestros antihombres, basta referirnos a quienes se “apropiaron” de varios partidos políticos con la finalidad de utilizarlos para sus fines particulares. Esto es apenas una muestra de todos los males que la “revolución” ha significado para Venezuela, incluyendo a quienes ha logrado “incorporar a sus filas. La relación de estas calamidades no la lee el pueblo, todas ellas, las de todas clases, las ha vivido todos estos años. Como se dijo antes, cada uno de nosotros tiene la obligación de apoyar y respaldar a los hombres que procuran nuestra libertad, nuestra democracia, los cuales somos nosotros mismos, nadie nos va a hacer el trabajo. Trabajemos para que triunfe la Consulta Nacional y haya una grandísima participación.
Por Douglas Játem Villa