El 2020 se perfila como otro año de pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos

Unos pitidos sonaban a cada segundo en un supermercado al este de
Caracas. Era el sonido que emitían los lectores de códigos de barras
cada vez que los consumidores consultaban los precios de los productos
el martes 7 de enero, cuando el dólar se cotizaba en el mercado paralelo
en 77.700 bolívares, 19.200 bolívares más que solo cinco días atrás.
“¡Miéeeercoles!”, expresó un hombre al ver en la pantalla del equipo el
precio de un alimento. “¿35.000 una compota?”, se horrorizó una
consumidora.

“Uno hace ejercicio de tanto caminar desde el anaquel hasta el
lector”, dijo una mujer de la tercera edad con varios paquetes de pastas
de distintas presentaciones y marcas en sus manos. “Yo agarro varios de
una vez para ver cuál es el que me conviene. Por ejemplo, este paquete
de un kilo cuesta 114.770 pero este de 500 gramos, que es mejor porque
es linguini, está en 39.800 bolívares. Un kilo sería casi 80.000”,
añadió.

Cerca de ella caminaban consumidores que no habían agarrado los
típicos carritos para meter los productos. Algunos tenían sus manos
vacías y otros unos pocos artículos.

Este era el caso de Mariángel, una mujer que solo llevaba
una botella de agua. “Todo aumentó el doble porque en diciembre el
dólar estaba en 40.000 y ahora casi en 80.000”, dijo la consumidora, que
vende productos de limpieza y es peluquera a domicilio. “He dejado de
comprar cosas que ahora las preparo en mi casa, como mayonesa y
galletas, y otras que ya no veo tan necesarias como la mantequilla”.

Desde un inicio el 2020 se perfila como otro año de pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos.
Ni siquiera las personas que tienen algún ingreso en divisas están a
salvo. La hiperinflación que sufre el país desde finales de 2017, que ha
pulverizado los salarios y dolarizado de manera informal la economía,
se volvió a avivar a principios de enero. Los precios de bienes y
servicios se dispararon luego de que la cotización del dólar en el
mercado paralelo aumentara 35% al saltar de 58.500 a 79.100 bolívares
durante solo cuatro días, entre el 2 y el 6 de enero.

En la semana entre el 6 y el 10 de enero un trabajador necesitaba al menos 1,6 millones de bolívares para comprar diez de los 60 productos que contiene la canasta alimentaria familiar:
caraotas negras, pasta, harina de maíz precocida, arroz, mantequilla,
azúcar, carne de primera, huevos, cebolla y queso duro. Si la persona
gana salario mínimo (Bs. 150.000), requería casi once sueldos para
adquirir esa decena de artículos. Un mes atrás, a principios de
diciembre, el asalariado necesitaba 700.000 bolívares para pagar por
esos alimentos.

Incluso los precios de algunos alimentos casi se triplicaron en solo
un mes. El kilo de carne de primera subió en promedio de 95.000 a
265.000 bolívares, un alza de 179%. El queso duro varió 157% al aumentar
de 105.000 a 270.000 bolívares; mientras que el cartón de huevos pasó
de 130.000 bolívares en diciembre a 280.000 bolívares a principios de
enero, un incremento de 115%. Pero en algunos comercios ya venden el
cartón en 300.000 bolívares, lo que significa que el salario mínimo
integral –sueldo base más bono de alimentación– aumentado hace apenas
tres meses (en octubre de 2019) solo alcanza para comprar 30 huevos.

¿Por qué subió el dólar?

Según economistas y analistas financieros, el aumento acelerado que
registró el precio del dólar paralelo se debe a la emisión de dinero por
el pago de aguinaldos. “El tipo de cambio paralelo ha sobrerreacionado
dada la presión de la demanda por inyección de bolívares y/o petros y
una oferta de dólares muy baja por el asueto de Navidad”, afirma el
economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica.

En noviembre de 2019 Nicolás Maduro anunció su “regalo navideño”: la
asignación de medio petro de aguinaldo que recibirían los pensionados y
los trabajadores públicos que, de acuerdo con una nota publicada en la página web de Venezolana de Televisión, benefició a más de ocho millones de venezolanos.

Solo en un mes, entre la semana del 22 de noviembre y la del 27 de
diciembre, la liquidez monetaria aumentó 14,76 billones de bolívares, un
incremento de 53,5%. “Cada vez que quiera buscarle explicaciones a una
abrupta escalada del dólar, recuerde que la política de emisión de
dinero sin respaldo productivo es una de las principales causas de la
devastación económica de los últimos años”, afirma el empresario Jose
Manuel Alejos, primer vicepresidente de Fedecámaras Lara.

En solo un mes la cotización del dólar en el mercado paralelo aumentó
95%. Entre principios de diciembre e inicios de enero el tipo de cambio
no oficial, usado como referencia en el país, subió de 40.018 a 78.291
bolívares, según el registro de Dolartoday.

“Yo no sé qué va a pasar en este país. Subieron ese dólar a casi
80.000 bolívares y un kilo de pollo se puso en 200.000. La carne está en
260.000 y el cartón de huevos en 300.000 bolívares”, dijo el dueño de
una carnicería ubicada en El Cementerio, al sur de Caracas. “La gente
prácticamente no está comprando, se llevan de a poquito”, dijo el dueño
del establecimiento, donde dos años atrás se vendía entre 150 y 200
kilos de pollo por día. Ahora no pasa de 50.

“Todos los precios están por las nubes. Esta hiperinflación no se
termina. Mi esposo de 75 años ha perdido peso, era de talla de pantalón
40 y ahora 32”, dijo Carmen, una contadora pública de 62 años que se
encontraba en la mañana del 7 de enero en un pequeño negocio ubicado en
Santa Mónica. Sobrevive a la crisis inflacionaria cobrando en divisas o
en bolívares al cambio del día. “El kilo de plátano está en 40.000
bolívares cuando en diciembre yo lo había comprado en 20.000”, añadió.

Un salto en la tasa de inflación

Según el economista Urbi Garay, profesor titular de Finanzas en el
IESA, solo en los dos primeros días del año el bolívar perdió alrededor
de 30% de su valor. “Con el bolívar perdiendo valor a semejantes tasas,
difícilmente saldremos de la hiperinflación”.

La muy acelerada depreciación del bolívar en las últimas semanas hace
prever que habrá un salto en la tasa de inflación tanto en diciembre
como en enero, con respecto a las tasas más bajas de septiembre y
octubre, advierte Garay. Incluso cree que es muy posible que tan solo en las dos primeras semanas de enero la tasa de inflación alcance los dos dígitos.

A inicios de enero Maduro prometió una inflación de un dígito para
2020. “Hemos logrado vencer la hiperinflación en el segundo semestre del
año 2019. Yo soy optimista que podamos lograr inflación de un dígito
este año 2020”, expresó el gobernante en una entrevista concedida al
periodista español Ignacio Ramonet.

La declaración se puede escuchar a partir del minuto 29:13 del siguiente video.

De hecho, el diputado Ángel Alvarado, economista y miembro de la
Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional
(AN), informó que en la primera semana de enero la inflación de la cesta
Petare, que contiene ocho alimentos de primera necesidad y con la cual
se registra el comportamiento de los precios en la zona popular al este
de Caracas, fue de 43%, el peor resultado en 50 semanas.

La reciente inyección de petros y de bolívares explicaría esa mayor
depreciación del bolívar, con el consiguiente efecto inflacionario,
prosigue Garay. “Al estar los precios expresados en dólares o calculados
en base a esa moneda, los saltos en los precios en bolívares son cada
vez más rápidos al producirse pérdidas en el valor de nuestra moneda. Es
temprano para saber si el efecto de esta situación es algo temporal o
si se seguirá manteniendo a lo largo del año”.

Y volvió a bajar

Luego de que la divisa aumentara 35% durante solo cuatro días, el
tipo de cambio no oficial descendió 11.505 bolívares al pasar
rápidamente de 78.352 bolívares el lunes 6 de enero a 66.847 bolívares
en la mañana del miércoles 8 de enero, de acuerdo con la cuenta de
@enparalelovzla que promedia las tasas cambiarias de varios marcadores.
El diputado José Guerra, economista y miembro de la Comisión de Finanzas
de la Asamblea Nacional (AN), explica que la fuerte caída que ha
registrado el precio del dólar obedece a que el Banco Central de
Venezuela (BCV) “está quemando euros” al ofertarlos a un precio
relativamente bajo a la banca, y ésta a los clientes.

A lo largo de 2019 el Banco Central realizó varias inyecciones
urgentes de euros a la banca venezolana para contrarrestar la fuerte
escalada de precios en el mercado cambiario, provocada la mayoría de las
veces por pagos que hacían Pdvsa y entes del Estado a proveedores
quienes utilizaban ese dinero para comprar dólares. Según Garay, lo que
evidencia que el mercado cambiario venezolano se haya vuelto minúsculo
es que unos pocos millones de euros ofrecidos ocasionen una apreciación
del bolívar. “Sin embargo, hasta 2013 era usual que el BCV vendiera más
de $100 millones al día en el mercado”.

Sin embargo, Guerra señala que la baja del dólar paralelo es algo
transitorio, pues el ente emisor no tiene reservas para sostener el tipo
de cambio. Hoy las reservas internacionales de Venezuela, compuestas
principalmente por oro monetario y divisas, están en su nivel más bajo
en 30 años. Entre el 30 de diciembre y el 3 de enero disminuyeron 834
millones de dólares al bajar de 7.465 millones a 6.631 millones de
dólares, de acuerdo con datos divulgados por el Banco Central.

Y en efecto, en la tarde del día siguiente, 9 de enero, la divisa había subido 3.633 bolívares, pues se cotizaba en 70.480.

Incertidumbre

La situación económica sigue siendo muy difícil, recuerda Garay, y la
reciente crisis política a raíz de los eventos en la Asamblea Nacional
pudiera hacer caer aún más la economía en la medida en que es un nuevo
foco de inestabilidad e incertidumbre. Se pudiera esperar que haya una
caída de la economía aún más aguda en 2020, el séptimo año en recesión.
“Entre 2013 y 2020 la economía podría tener una caída acumulada mayor a
70%”.

En todo caso, añade, la tasa de inflación se pudiera
desacelerar un poco en 2020 con respecto al 2019, pero aun estaremos en
niveles de hiperinflación o de altísima inflación en 2019. “Hasta tanto
no se instrumente un programa económico integral (frentes cambiario,
fiscal y monetario), se abra la economía y se recupere la confianza
estaremos en esa situación de depresión económica”.

Los expertos proyectan para este año una inflación anual no tan alta
como se preveía inicialmente. “Estamos hablando de una inflación anual
cercana a 4.000%”, afirma Luis Arturo Bárcenas, economista senior de
Ecoanalítica. “Hablaríamos de una tasa de inflación promedio mensual
cercana a 30%, y eso tiene que ver mucho con las restricciones del
crédito que seguirán determinando la forma en cómo los agentes toman sus
decisiones sobre cuánto consumir, cuánto dedicar a la compra de
divisas, etcétera”.

Según Bárcenas, es probable que el gobierno no elimine la
política de encaje que ha empleado para contener el precio del dólar y
reducir la inflación
, por lo que los agentes van a disponer de
menos recursos para evitar la caída de sus ingresos en términos reales.
“La inflación tendería a ceder producto de que la demanda se ve limitada
por esa falta de crédito”.

Desde finales de 2018 el Banco Central de Venezuela ha limitado la
capacidad de la banca para otorgar créditos con la implementación del
encaje legal, como parte un plan diseñado por el gobierno de Maduro para
contener el precio del dólar y frenar la inflación, pero a costa de una
contracción aún mayor de la economía.

“Que la inflación no sea tan agresiva como la de este año o como la de 2018 puede que contribuya a que el consumo privado no caiga tanto, y es por eso que la actividad en general, el PIB, no caería tanto”. Por otro lado, sí considera probable que el consumo del sector público siga disminuyendo debido a la reducción del gasto que lleva a cabo el Ejecutivo para frenar la cantidad de dinero que circula en la economía y, con ello, las mayores presiones cambiarias.

Con información de Tal Cual