Dos nuevos cometas adornarán el cielo en las próximas semanas
Dos cometas de largo periodo, descubiertos este año, se han convertido en los protagonistas del cielo vespertino. Se trata de C/2025 A6 (Lemmon) y C/2025 R2 (SWAN), objetos con órbitas de miles de años que en las próximas semanas alcanzarán su máximo brillo, ofreciendo una oportunidad única para ser observados, e incluso fotografiados, con ayuda de telescopios o, en el caso del cometa Lemmon, a simple vista.
Lemmon: el cometa que ganó brillo
Descubierto a principios de enero, el cometa Lemmon ha seguido incrementando su brillo a buen ritmo en las últimas semanas. Este objeto, que tuvo un encuentro con Júpiter en abril acortó su periodo orbital en 200 años, se espera que sobreviva a su paso cercano por el Sol el 8 de noviembre y se convierta en una estrella del firmamento.
El cometa pasará a 101 millones de km de la Tierra el 21 de octubre, y se estima que alcance una magnitud de +3, haciéndolo visible a simple vista desde zonas oscuras. Los expertos señalan que, de continuar ganando brillo, podría ser incluso más luminoso.
Para localizarlo, se recomienda usar cartas estelares y buscar un lugar con el horizonte oeste despejado y libre de contaminación lumínica.
El hallazgo del cometa SWAN
Hace poco más de una semana, el instrumento SWAN de la sonda SOHO descubrió un nuevo cometa de largo periodo que, aunque no es visible a simple vista, puede ser observado con prismáticos o pequeños telescopios. Para ello, es indispensable ubicarse en un entorno rural sin contaminación lumínica y con el horizonte oeste despejado.
Los astrónomos aconsejan el uso de cartas estelares para localizar su posición. Para distinguirlo, se debe emplear un ocular que proporcione bajos aumentos y mayor campo angular, ya que el cometa se aprecia como una envoltura de gas y polvo de aspecto difuso.
La importancia de estos fenómenos
La aparición de estos dos cometas representa una oportunidad valiosa para la comunidad astronómica, que podrá estudiar su comportamiento y evolución. Según el astrónomo David H. Levy, «los cometas son como los gatos: tienen colas y hacen exactamente lo que quieren».
Esta imprevisibilidad es parte de lo que hace fascinante su observación, y solo queda esperar que ambos objetos ofrezcan un espectáculo aún mayor al esperado.
Con información de El Impulso