Dios y el Mundo: Jesucristo-Verdad vs. Anticristo-Mentira

En el Evangelio de Juan Jesús
dice a los judíos que “la verdad los hará libres” (Jn 8, 32). Esa frase tan
explícita nos revela que la verdad confiere libertad al hombre. La verdad a la
que se refiere es una persona que ha dicho de sí “yo soy la verdad, el camino y
la vida”. Por tanto, cuando se niega la verdad se niega a Jesús y se opta por la
 esclavitud.

Diariamente se nos plantean
situaciones en las que debemos decidir si vivir en la verdad o no, en muchas
ocasiones tenemos solo  segundos para tomar
la decisión. Para quien ha hecho de la verdad una virtud (hábito), casi
espontáneamente se verá inclinado a la verdad; quien vive en el vicio de la
mentira, difícilmente acogerá la llamada interior de su conciencia a optar por
la verdad. El uso que hagamos de una u otra se convertirá en una disposición
inherente a nuestro obrar cotidiano.

En el pensamiento
colectivo está muy arraigada la frase “mentiras piadosas”, con la que se quiere
indicar que la mentira es leve o pequeña, tan insignificante que casi deja de
ser mentira y se convierte en verdad. Por desgracia a menudo recurrimos a tales
mentiras, esto es vergonzoso, y no por colocarles el adjetivo “piadosas” se
convierten en verdad o se hacen buenas las mentiras, esto lo que revela es que
nuestra conciencia, nos reclama la verdad y no una caricatura de ella, las llamamos
piadosas para aquietar el reclamo de nuestra conciencia. 

En relación a la verdad
se tocan cuestiones fundamentales para la vida del hombre, ya se ha dicho que
ella engendra la libertad, por eso dejemos atrás lo de las mentiras piadosas y
vayamos a aguas profundas, veamos como la mentira institucionalizada puede
engendrar un país de esclavos:

  1. En Venezuela vivimos una negación
    sistemática de la verdad
    desde los medios que difunden la información: si vemos un canal,
    periódico o cualquier otro medio del oficialismo encontraremos que vivimos en
    el paraíso: hospitales centinelas en óptimas condiciones, líderes políticos
    sirviendo al pueblo, barcos que vienen con gasolina para surtir durante los 5
    años próximos, militares que se desviven “honradamente ayudando en las estaciones
    de servicio”, el menor número de contagios de COVID-19 en el mundo, etc. Si en
    cambio es un medio de la oposición: ningún hospital sirve, los líderes
    políticos son unos corruptos que se roban el dinero, Juan Guaidó es presidente…

Tanto unos como otros
incurren en mentiras a causa de ideologías que utilizan para saciar la
avaricia. No nos corresponde a nosotros señalar donde está la verdad, pero sí
estamos en el deber moral de afirmar que quienes actúan en la mentira actúan en
contra de Dios, se hacen a sí mismos anti-cristos.

  • La
    mentira, porque lleva en sí maldad, engendra muerte.
    Los
    pensadores medievales heredaron a la posteridad que bondad y verdad son una
    unidad, no existe una sin la otra; a la inversa, mentira y maldad son también
    inseparables. Podemos deducir entonces que una institución que obra en la
    mentira no puede hacer el bien, un gobernador que miente al pueblo sobre las
    cifras del COVID-19 de ninguna manera está haciendo un bien, puesto que expone
    a los demás…; un líder de oposición que se gana los votos del pueblo y luego se
    vende por papeles verdes, traiciona la confianza y la voluntad de muchos en él
    depositada, comprometiendo futuras elecciones, de lo cual depende en gran
    medida la conducción de un país sea a la ruina o al progreso.

Como vemos, la mentira
está a la orden del día, pero debe quedar claro que para un cristiano vivir en
la mentira, pactar con ella de manera sistemática, significa “negar a Cristo”
que es la verdad e ir en contra de Él. Un mentiros puede mentir a todos pero
nunca a sí mismo y a Dios, su conciencia y Aquél que todo lo ve le juzgan.

La mentira esclaviza
tanto a quien la practica como a quien se le impone porque hace preso al hombre
de la maldad que hay en ella, y el mal, como sabemos, es una fuerza destructora
que oprime y degenera al hombre. La verdad, por su parte, hace al hombre libre
porque saca de él la fuerza interior del bien, lo bondad que Dios le ha dado.

El cristiano es cristiano si vive en la verdad, si vive en la mentira es un anti-cristo.

Por Arquidiócesis de Coro