Dios y el Mundo: Agentes responsables y forjadores de los principios y valores

Para comprender mejor este
tema e intentar abordar una respuesta equitativa y equilibrada, vamos a escoger
cuatro agentes, considerándolos como los más importantes y responsables
inmediatos de inculcar, al ser humano en general, tanto principios como valores.
Esto fundamentado en que son principalmente quienes han tenido y tienen un
contacto directo con cada persona por diversas; razones, motivos, condiciones y
obligaciones, ellos son; (Familia, 
Escuela, Iglesia y Sociedad), toda persona aun el no católico incluso,
profesa una fe distinta pero la tiene, por consiguiente estos cuatro agentes
nos parece que en líneas generales son los verdaderos comprometidos a formar en
principios y valores a la persona. Por eso es que al efectuar este recorrido
veremos que cada uno si aporta en su momento, porque no solo es su obligación,
sino que además, se ha ido capacitando para de este modo administrar esta
indelegable tarea de formación y concientización. La pregunta. ¿Quién está
cumpliendo con esta vocación? Digo vocación porque partimos del hecho que estos
agentes son los llamados a instruir y educar a cada persona tanto en
principios, como en valores para el bien común. Al responder esta pregunta
particularmente pienso que todos están de alguna manera suministrando estas
herramientas, vitales para el ser humano.

Una segunda pregunta.
¿Quién de ellos lo está haciendo bien? No es sencillo llegar a una respuesta
objetiva y justa, incluso poder medir y jerarquizar ubicándolos por orden
ascendente quien ocuparía el primer lugar y así sucesivamente. Considero que
más que buscar una respuesta. Es sobre todo llamar a la conciencia en que estos
agentes tienen una gran responsabilidad que cumplir ante Dios y la humanidad.
Por el hecho de entrar en contacto directo con cada persona indistintamente de
su ideologías, credos, inclinaciones, posturas entre otras. Y esto se debe a
que los principios y valores son como los derechos humanos, universales, es
decir, van y se transportan con la persona, son como el documento de identidad.

Y la mejor identidad de
la persona, está en cómo él o ella obran a través de los principios y valores
que portan, los que les harán ser individuos que actúan; con honestidad,
respeto y educación, no por simples caprichos humanos, sino por verdaderas
convicciones. Ahora bien, debemos ir construyendo un bosquejo que nos permita
ubicar cada uno de estos agentes con sus aportes, en cuanto al cumplimiento de
sus obligaciones que le son inherente porque los poseen, administran y
comparten, estos valores y principios, además de estar llamados a cultivarlos
en cada persona, como una de sus principales misiones en la vida. Aunque al
comienzo se dijo que los agentes eran cuatro que tomaríamos en esta ocasión, puesto
que estos son los que mayormente muestran una relación directa y constante, en
los momentos más puntuales de la vida y desarrollo de cada individuo, y en los
diferentes aspectos a saber: humanístico, intelectual, espiritual y ciudadano.

Comenzamos con la
familia, porque es donde se nace y desarrolla toda la vida del ser humano, de
ahí que está llamada a humanizar a la persona, haciendo ver la importancia de
estos principios y valores, a través de cada uno de los cambios que se van
generando en el desarrollo; corporal, mental, espiritual y psicológico de cada
uno de sus hijos, producto de las etapas en las que se van originando profundos
cambios a nivel del cuerpo, mente y espíritu, por consiguiente es la familia en
los padres los primeros llamados a formar en principios y valores a sus hijos,
desde sus primeros años hasta su vida adulta, cuando ya cada uno tome el rumbo
de su vida, una vez se independiza para comenzar a dar respuesta a su vocación
tal vez junto a otra persona por el matrimonio, la vida consagrada o incluso la
soltería.

La Escuela y la
Universidad, le corresponde lo intelectual, facilitando conocimientos y
criterios, pero también va dando y forjando principios y valores que harán de
este discípulo, no solo un intelectual  y
académico, sino también unas personas solidarias y educadas. Por ejemplo,
nuestro Beato el Dr. José Gregorio Hernández.

En la Iglesia,
se van creando las bases del nuevo creyente bautizado, quien comenzara un
proceso, con la doctrina del catecismo y las enseñanzas del magisterio,
formando la conciencia del cristiano con los principios del evangelio, tomando
como modelo a Cristo y los Santos, garantizando la fraternidad y espíritu de
comunión de los futuros cristianos, constructores de una nueva sociedad
partiendo de la formación de su recta conciencia, formando  hombres y mujeres de fe, capaces de predicar
con la vida. “El Papa Francisco, recuerda que a lo largo de los siglos, y a la luz del
Evangelio, la Iglesia ha desarrollado algunos principios fundamentales,
principios que pueden ayudarnos a ir adelante, para preparar el futuro que
necesitamos: la dignidad de la persona, el bien común, la opción preferencial
por los pobres, la destinación universal de los bienes, la solidaridad, la
subsidiariedad, el cuidado de nuestra casa común. Estos principios expresan las
virtudes de la fe, de la esperanza y del amor. Al mismo tiempo, estos ayudan a
los dirigentes políticos y sociales en su tarea” (Compendio de la Doctrina
Social de la Iglesia, 160-208).

La sociedad, está llamada a formar a los ciudadanos, con los principios y valores, emanados de la ética y la moral que hacen de cada ciudadano un hombre y una mujer para el bien. Indistintamente del lugar donde se encuentren, ambiente, posición o ideología. En estos agentes en los que estamos todos representados, tienen una gran responsabilidad en sembrar estos principios y valores en cada persona, porque se nos pedirá cuenta al final de nuestra vida. Y no tendremos ninguna excusa válida para justificar lo contrario, es ante todo una obligación que no puede delegar ninguno de estos agentes en los demás, nadie podrá hacer  por el otro lo que a cada uno le corresponde, así se puede evitar que se sigan cometiendo grandes injusticias y abusos en las futuras generaciones. Si se asume coherentemente esta misión y se cumple cabalmente en lo que nos toca a cada uno, dejaremos una herencia que la historia se encargará de reconocerla y agradecerla.

Pbro. Yofran Antonio Chirinos Hiraola

#31Oct