Diferencia entre querer y amar
Hay una máxima budista, que afirma
sabiamente: “Si ‘quieres’ a una
flor, la arrancas para tenerla contigo, y si ‘amas’ a una flor, la riegas todos los días y la cuidas”. Esta
enseñanza budista, nos inspira hacer un ejercicio de introspección, de manera,
de poder autocriticarnos porque puede ser, que estemos confundiendo el querer con el amar.
Querer
y amar son dos palabras
que usamos con frecuencia sin estar muy claro lo que implican decirlas. A veces
creemos que son similares, pues no,
hay una amplia diferencia entre ellas. Cuando sepamos lo que decimos, eso será
un recurso para exteriorizar lo que realmente sentimos cuando le decimos a
alguien que la queremos o amamos. De modo, que dejemos de confundir el querer con el amar y viceversa, ya que, como
consecuencia de esta confusión llenamos nuestro morral emocional de falsos “te quiero” y de vacíos “te amo”. Es por eso, que es necesario
que sepamos diferenciar entre querer y
amar.
En lo personal, el estar leyendo
detenidamente de nuevo el libro “El
Principito” escrito por el aviador francés, Antoine de Saint-Exupéry, me
encendió esa lucecita con su voz silenciosa desde mi limitado intelecto, para
desarrollar el tema de hoy, “Diferencia
entre querer y amar”, sin duda, esto es una realidad emocional que nos
confunde a casi todos en un momento u otro de nuestra vida.
Paso a copiar esa cautivadora enseñanza de
“El Principito”: “Te amo –le dijo el Principito.
–Yo también te quiero –respondió la rosa.
–Pero no es lo mismo –respondió él, y luego continuó. –Querer es tomar posesión
de algo o alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas
personales de afecto, de compañía. Querer
es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para
complementarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes”.
“Querer es esperar, es apegarse a las cosa
y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces cuando no tenemos
reciprocidad, hay sufrimiento. Cuando el “bien”
querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
En cambio, amar es desear lo mejor para el
otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas
feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento
desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón.
Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por
amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada
a cambio.
Amar es la confianza plena de que pase lo
que pase vas a estar, no con posesión egoísta, sino estar en silenciosa
compañía. Es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis
inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para
que te quedes y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo
aumenta. La manera de devolver tanto amor, es
abrir el corazón y dejarse amar”
“-Ahora lo entiendo -contestó la rosa,
después de una larga pausa.
–Es
mejor vivirlo -le aconsejó el Principito”… Fin de la cita.
En mi muy humilde reflexión final, pienso:
que el “querer”, es muy común en la
primera etapa del enamoramiento, en que las parejas pasan mucho tiempo juntas;
de manera, que las seducciones, encantos e ilusiones, están a flor de piel y
por lo general estos son efímeros, ya que pueden desaparecer repentinamente, al
dejar de cumplir una de las partes con lo acordado. En cambio, en el “amar”,las relaciones de pareja suelen iniciar de manera romántica y con
el pasar del tiempo, el vínculo evoluciona y con ello determinados valores como
el respeto, la solidaridad, la tolerancia y la cooperación mutua, dándoles a
las relaciones un recurso básico,
para que se forme un ambiente que perdure en el tiempo.
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ayúdame a compartirlo con sus familiares y amigos.
¡Un abrazo lleno de bendiciones! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva