Diez años de la venganza revisionista de Tarantino sobre Hitler
MADRID.-
Creo que esta podría ser mi obra maestra”. Así es como Quentin Tarantino
cierra “Inglourious basterds”, una película revisionista sobre la II
Guerra Mundial de la que este miércoles se cumplen diez años de su
estreno y que, tal y como sostiene el propio cineasta, para muchos
figura entre las cimas de la filmografía del polémico y genial autor.
Así lo sostienen los recientes análisis confeccionados por el diario
The Washington Post y la publicación especializada IndieWire, que
colocan el filme, hiperviolento y con unos diálogos tan acerados como de
costumbre, en lo más alto de la celebrada trayectoria de Tarantino, si
bien la mayor parte de los especialistas coinciden en señalar que “Pulp
Fiction” sigue siendo su obra a batir.
Con un reparto de campanillas encabezado por Brad Pitt, Christoph
Waltz, Mélanie Laurent, Eli Roth, Michael Fassbender, Diane Kruger y
Daniel Brühl, Tarantino apuesta por una historia de venganza despiadada
protagonizada por un escuadrón de soldados judíos estadounidenses cuya
única finalidad es eliminar cuantos más nazis mejor (“cada uno me debéis
un centenar de cabelleras nazis”, clama el teniente Aldo Raine,
encarnado por Pitt).
La trama arranca en la Francia ocupada por los nazis con la memorable
introducción del coronel Hans Landa (Waltz), una de las mejores
creaciones de Tarantino, un “caza judíos” enamorado de la leche y de
fumar en pipa, tan locuaz y encantador como mortífero e implacable en
sus intenciones.
Empleando música de Ennio Morricone, Landa y sus hombres llegan a la
granja de la familia LaPadite en busca de una familia de judíos aún por
localizar. Tras un tenso diálogo, el patriarca, tembloroso, admite que
los huidos están escondidos en el sótano y los nazis abren fuego sobre
ellos a discreción. Sin embargo, Shosanna (Laurent), la hija más joven
de la familia asesinada, logra escapar.
A raíz de ahí, Tarantino presenta años después a la banda de Raine,
cuyo fin de acabar con el régimen nazi coincide en el tiempo con los
planes de venganza de Shosanna, que ahora regenta un cine en París y
trata de pasar inadvertida, aunque ve la oportunidad perfecta para
llevar a cabo sus planes cuando Joseph Goebbels (ministro nazi de
Propaganda) decide estrenar allí mismo una película sobre un héroe de
guerra alemán.
EFE