Día de las madres, entre alegrías y tristezas para las familias migrantes
El día de las madres ha dejado de ser un día de alegría y gozo para convertirse en un día de tristeza y dolor. Así lo reveló vía telefónica desde Colombia, Ana Teresa Córdova, una madre de familia que tuvo que emigrar desde Venezuela hasta el hermano país, en busca de mejores oportunidades de trabajo, para sustentar a sus hijos.
Expresó, con mostrada tristeza, que tras la difícil crisis económica que confronta el país, «tuve que venirme de Venezuela a este país, para buscar trabajo, y desde aquí, mandarles a mis tres hijos, quienes dejé con su abuela».
«Sentía impotencia cuando uno de mis hijos me pedía comida y no hallaba cómo hacer para sustentarlos. Sentía angustia al ver que mis hijos no tenían ropa, ni zapatos; porque, sencillamente, el dinero no me alcanzaba para suplir estas necesidades», acotó la angustiada madre.
Hoy, auqneu está lejos de sus hijos y su hogar, siente la satisfacción de que, por lo menos, puedo surtir de provisiones y enviarles algo de dinero, para suplir algunas de las necesidades básicas.
«Espero, por este medio, hacer llegar mis palabras de felicitación a mi madre, a quien quiero mucho, y espero verla pronto», dijo al final de contacto telefónico, exponiendo la radiografía de lo que viven las madres migrantes que no cuentan con la compañía de sus críos en medio de la crisis migratoria y ahora la pandemia que se vive en Venezuela.
Luis Hidalgo, CNP. 13.501