Desde la Península de la Amistad

Hoy,
Miércoles de Ceniza, según la tradición cristiana, inicia el Tiempo Litúrgico
de la cuaresma. Período de40 días que simboliza el tiempo que Jesús pasó
vagando por el desierto y que preceden a la Semana Santa, se caracteriza por
promover el ayuno, la abstinencia, el recogimiento, la oración, y el examen de
conciencia de los cristianos que quieran resarcir sus pecados y acercarse a la
pulcritud moral de la iglesia.

Hoy, Miércoles de
Ceniza, es el día de redimir los pecados del año. “Memento homo quia pulvis es
et in pulveren reverteris”. (Acuérdate que eres polvo y al polvo has de volver.
Gen 3,19). Con estas palabras el sacerdote, dibuja una cruz de Ceniza en la
frente de los fieles y, aún hoy, junto a la fórmula: “Conviértete y cree en el
Evangelio” (Mc. 1,15). 

El uso de la ceniza
como símbolo de penitencia, duelo o preparatorio al sacrificio, es muy antigua.
Para nosotros es, además, un signo de conversión.  

Debemos tener muy en
cuenta el significado profundo de las cenizas que recibimos y los sacrificios
que realizamos. La Cuaresma es un tiempo para la reflexión, la meditación, la
oración y la conversión profunda de los corazones. Este tiempo además, nos
sirve, para renovar nuestras promesas bautismales, cuando morimos a una vida
pasada y comenzamos una nueva en Cristo.

Desde mi muy humilde
opinión, pienso: que hoy, un poco de ceniza, nos grita desde lo más profundo de
nuestro ser, a que nos activemos a buscar nuevos horizontes para el país y a
pedirle a Cristo, nuestro Redentor, que nos ayude a salir
de esta crisis insoportable, porque los buenos somos más. Pero, ¡Por Dios! No
vayamos a perder la fe, en que vienen días mejores, donde les estaremos dando
un abrazo de bienvenida a nuestros familiares y amigos, que se fueron.

Para finalizar, es importante resaltar, que la ceniza nos recuerda que Dios, formó al hombre con polvo de la tierra a la que volveremos… de ahí, que no olvidemos, que somos unos simples mortales, que al morir, no nos llevamos nada, pero sí podemos dejar buenas enseñanzas, para que otros no cometan los mismos errores que nosotros cometimos… ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva