Desde la Península de la Amistad…

La importancia de dar las gracias

Cuando somos niños nuestros padres nos
enseñan dos palabras de suma importancia: “Por
favor”
y “gracias”,  dos palabras que  eran, son y serán, un distintivo de buena
costumbre y una manera de mostrar nuestra educación.

Permítanme, que les cuente una remembranza de
cuando era un niño: De vez en cuando llegaba a la casa una persona adulta de
visita y, a veces, como cuestión de agrado nos regalaba alguna chuchería, el
mismo hecho de que ese gesto me causara alegría, al igual que a mi hermano
Edgar Segundo, salíamos corriendo y se nos olvidaba dar las gracias. Pues bien,
papá o mamá, nos pedían que regresáramos  y con la mirada nos comunicaban: ¿Cómo se
dice? Enseguida, respondíamos al unísono: “gracias”.
Hoy, tanto mi hermano, como yo, nos encontramos en la última etapa del
ciclo de nuestras vidas terrenal, aún resuena en mi memoria las palabras de mis
padres con su mirada y, estoy casi seguro, que a mi hermano también se le grabó
eso; porque cada vez que sea preciso, decimos o escribimos de corazón: “Gracias”.

Dar las gracias por algo es importante,
sobretodo cuando las damos con sinceridad, porque mejora notablemente nuestra
salud, mejorando nuestro ritmo cardiaco, según un estudio realizado en la
Universidad de Harvard, además, las profesoras, que dirigieron dicho estudio,
llegaron a la conclusión: cuando una persona es agradecida muestra un corazón
con menos arritmia, entrando en un
estado de coherencia muy útil para sus defensas y que exactamente, las inmunoglobinas
Tipo A, están en la primera línea de defensa en el organismo. Por supuesto, no
solo se trata de agradecer, sino sentirse agradecido. En síntesis: las personas
agradecidas tienden a tener mejores resultados en salud y en el diario vivir, que
las que no acostumbran a agradecer.
Esto demuestra que si damos las gracias, tenemos el doble de posibilidades de
conseguir algo la próxima vez que si no las damos. Hagamos la prueba y veremos,
que los segundos favores nos los hacen con mayor prontitud, cuando hemos
agradecido los primeros y, viceversa.  

En mi muy humilde opinión, pienso: que el no
haber conseguido la frase justa para agradecerle y darle las gracias, a todas
esas personas que se han cruzado a lo largo de mi vida y, sin duda, algunas son
para recordar, porque se han ganado un lugar especial dentro de mí, ya que me
han apoyado cuando más las he necesitado y siempre han estado presente en mis
situaciones difíciles. Por otro lado, hay personas que simplemente hemos
crecido juntos, unidos como hermanos, prevaleciendo el aprecio y el respeto. En
honor a estas personas, he decidido escribir este artículo, haciéndoles llegar
mis más sinceras gracias, usando como vehículo, La Mañana Digital. Gracias también, al Licenciado Atilio Yáñez
Plaza, a la Licenciada Yanira Margarita Mavo y al equipo, de este prestigioso
Diario, por darme el privilegio de escribir en su página de opinión.

Para finalizar, ser agradecido es una virtud
que nos ayuda a mantener una actitud más positiva en nuestro diario vivir, la
cual, nos ayuda también, a mantener el buen humor y la paciencia que
necesitamos para llegar a tener y mantener una relación conyugal y familiar,
más sana y feliz.

Por último, gracias a su generosidad por
haber leído este artículo.

¡Un abrazo virtual lleno de bendiciones!
¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Por
Fredis Villanueva.