Departamento de Justicia demanda al gobernador de Texas por boyas en río Grande

El Departamento de Justicia interpuso el lunes una demanda contra el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, por una barrera flotante que el estado instaló recientemente en el río Grande — también conocido como Bravo — que representa la más reciente en una serie de tácticas agresivas para impedir que los migrantes ingresen a Estados Unidos desde México.

La demanda solicita a un juez federal en Austin que obligue a Texas a retirar la fila de enormes boyas anaranjadas que se extiende unos 305 metros, la cual el gobierno federal asegura que plantea preocupaciones ambientales y humanitarias.

La denuncia también afirma que Texas instaló la barrera de forma ilícita sin obtener los permisos necesarios
Las boyas colocadas entre las ciudades fronterizas de Eagle Pass y Piedras Negras, México, son la más reciente escalada en la operación de seguridad fronteriza emprendida por Texas, la cual también incluye cercado con alambre de púas, detención de migrantes por cargos de invasión de propiedad privada y el envío de solicitantes de asilo hacia ciudades de otros estados con gobiernos demócratas.

Los opositores han puesto en tela de juicio desde hace tiempo la efectividad de la operación conocida como Lone Star, la cual ha estado en vigor durante dos años.

Además, relato de un patrullero estatal hace unos días sobre que las medidas causan heridas a los migrantes ha puesto nuevamente a la misión bajo el microscopio.

En anticipación a la demanda, Abbott le envió al presidente Joe Biden una carta el lunes por la mañana en la que defiende el derecho de Texas a instalar la barrera.

El gobierno del Biden ha dicho que el número de cruces fronterizos ilegales ha caído significativamente desde que se implementaron nuevas reglas de inmigración en mayo.

En junio, el primer mes completo desde la entrada en vigor de las nuevas medidas, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus iniciales en inglés) dijo que los encuentros con migrantes se redujeron un 30 % respecto al mes previo y que eran el nivel más bajo desde el primer mes de Biden en la presidencia.

AP