Democracia en el municipio

Las elecciones de gobernadores y alcaldes este año son un hecho, van de manera conjunta, la dirigencia regional y local de los partidos políticos está inmersa en la precampaña, unos de manera clara y decidida, otros medio asomados pero todos apuntan al fin deseado y esperado, una  participación decidida y consciente en esta importante batalla electoral por el rescate de la democracia como sistema de vida para los venezolanos.

Cosa curiosa, de igual manera
se está observando en los municipios falconianos como sectores, económicos,
gremiales,  vecinales, académicos,
culturales, religiosos también se involucran en la actividad política y señalan
posiciones y opiniones que procuran influir en el destino final de los ciudadanos
para rescatar el poder del voto.
El voto es nuestra voz
en la democracia. Los ciudadanos se están dando cuenta que no hay otra opción
para el cambio. Quien no vota no tendrá derecho después a criticar lo que los
demás eligieron 
  .

El municipio, olvidado,
relegado, oscurecido, marginado como entidad primaria política y autónoma de la
organización nacional en esta oportunidad levanta su voz, para influir en las
decisiones particulares de las organizaciones políticas en la selección de
aspirantes a candidatos para ocupar las primeras magistraturas municipales, es
decir la comunidad exige a los políticos no más imposiciones mezquinas y
sectarias en esta designación porque ellas solo han servido al rotundo fracaso
de gestión y el más acentuado deterioro y retroceso perjudicial en la calidad
de vida de las ciudadanos.  

Ya era tiempo, el desastre administrativo en la casi totalidad de los municipios falconianos, la declarada falta de vinculación de alcaldes y concejales, muchos de ellos apenas visitantes esporádicos y ocasionales que ni siquiera pernoctan en los municipios que dicen representar cuando la ley exige un mínimo de tres años de residencia antes de ser electos, unido a su evidente ignorancia, incompetencia y falta de disposición por afrontar soluciones a tantos problemas acumulados por su desinterés y desapego  con la historia y vida diaria de las comunidades incluida la militancia de los partidos políticos levantan su voz, reclaman y exigen no más forasteros de alcaldes y concejales, expresan no seguir dando apoyo a aprendices ni amateurs, el daño al municipio es tan grande que para iniciar su recuperación  requerimos experimentados líderes, formados y conocidos en la luchas sociales para que asuman la dirección del municipio y formen con la comunidad un equipo de rescate de la más importante  instancia de gobierno,  hay un convencimiento y una coincidencia casi total: no apoyar electoralmente ningún funcionario de los que ejercen la representación de los gobiernos locales, castigar electoralmente el olvido de las comunidades organizadas como factores de opinión para el diseño de planes y proyectos acordes con las realidades geo económicas, sociales y políticas requeridas para el desarrollo de la vida en común, sancionar el desprecio por la idiosincrasia y costumbres locales, el conocimiento y talento tan productivo, valioso y necesario para designar un gobierno local consustanciado con el ser y querer para el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad.

Dr. Ernesto Faengo Pérez