Dabajuro sin El Mamito

El eco que desde el occidente del estado Falcón llega esta semana es contundente. La historia nunca se equivoca cuando trae una verdad que evoca justicia. La represa El Mamito es sin duda la obra de ingeniería representativa de una plataforma para el impulso del desarrollo de Dabajuro. Es la génesis contemporánea del rescate de nuestro pueblo desde su esencia vital.

Desde su inauguración a finales del primer periodo gubernamental de Carlos Andrés Pérez ha sido un motor que mostró el sendero de la esperanza en un lar que volvía a ser habitable.

Los años no pasan en vano y muchas veces
discutíamos sobre qué sería de Dabajuro sin su represa.

La pregunta hoy: qué es ya de Dabajuro sin
su embalse el Mamito? No es: qué será? Es una acción de análisis presente.

Dabajuro hoy no tiene a su represa El
Mamito.

El embalse con un nivel de caudal hidrico
maravilloso, un suelo bendito en sedimentación controlada, con una vida útil
aún vislumbrada pero con un sistema de distribución colapsado: tuberías,
bombas, motores, plantas y microsistemas que han superado su durabilidad.

La desinformación es un elemento que nos
pone en una sensación de angustia que va más allá del propio padecimiento por
falta del vital líquido.

Sabemos que para finales de enero ya todos
los trabajos de recuperación fueron anunciados serán entregados. La situación
de quienes desconocemos sobre cronogramas de trabajo, sobre la razón de lo que
se está haciendo y la ausencia de un simple pronunciamiento para bien o para
mal de los avances en este tema nos tienen agobiados como pueblo.

Esto no es asunto ni el momento de ver el
color político del asunto porque la vitalidad del servicio de agua potable nos
impide ver estos detalles.

Nos está cegando el desespero. Entiendo
todos los puntos de vista, todas las explicaciones, todos las razones que tenga
cada quien desde su competencia con esta solución para hacer silencio. Lo que
nunca voy a entender es cómo nos han dejado con la mano extendida buscando
conciliar una razón de cómo van, sobre en qué podemos ayudar, en involucrarnos
transparente en este proceso.

Cada quien desde su tribuna desea ser parte
de la solución. El esfuerzo de llevar agua a los hogares a través de cisternas
es titánico y es un asunto que públicamente se nos ha pedido reconozcamos.
Somos un pueblo tan noble que sabemos agradecer cada gesto sin coacción.

Resulta que el problema no es que la gota
está rebozando el vaso…es que ya el vaso no tiene gotas.

He pintado de mil colores a instituciones
como Hidrofalcón el ganar-ganar que representa resolver este problema. Uno de
ellos es que podrían liberar cargas de suministro a Paraguaná por ejemplo al no
tener que usar la estación de bombeo Los Andes en el plan de contingencia.

La sede de Hidrofalcón en Dabajuro está
cerrada desde hace meses. Fue inaugurada hace 16 años en la Avenida Bolívar y
su estado de dejadez es el reflejo de la institución.

Es un hecho presente al día de hoy:
Dabajuro tiene un embalse bendecido pero no tiene un sistema que lleve esta agua
bendita al pueblo.

Dabajuro hoy no cuenta con su represa El
Mamito. Esa es la verdad.

Verdad suficiente para declarar, en medio
de una pandemia por Covid 19, una emergencia municipal que amerite la
asistencia inmediata de todas las entidades y recursos que puedan consolidar
una solución real y sostenible en el tiempo.

Llegó finales de Enero y no sabemos cómo
interpretar estos días: si de esperanza por la consolidación de lo esperado o
noticias de más espera.

El sufrimiento de nuestro Dabajuro ante
esta situación es sincero, es real y es cruelmente doloroso.

Ruego con el alma entera poder contar en el
próximo eco desde occidente que la vida aprieta pero no ahorca y que ya todo es
diferente porque volvió la funcionabilidad 
nuestra amada e insustituible represa El Mamito. No importa si debo extender
loas publicamente en nombre del pueblo.

Misericordia para nuestro pueblo de
Dabajuro y ya no más sacrificios.

Así como cada gota cuenta, pues…que cada lágrima cuente!

Lourdes Díaz Güerere