Cuando una puerta se cierra, otra se abre
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase, que se le atribuye al científico, inventor, profesor y logopeda escoces, Graham Bell; cuya frase, dice lo siguiente: «Cuando una puerta se cierra, otra se abre» a la que luego Bell, le anexa: «Pero a menudo miramos tan largo y con tanto pesar la puerta cerrada, que no vemos las que se abren para nosotros». Esta frase refleja, que el fin de una etapa, no implica que es la acabose o ruina absoluta de nuestra vida, sino el inicio de algo nuevo; que tal vez, no conocíamos o no habíamos considerado antes. Ciertamente, la vida está llena de oportunidades, lo que tenemos es que saber cuál vamos a escoger. A esto me refiero, en mi reflexión de la semana: Cuando una puerta se cierra, otra se abre.
Así que, sin más preámbulo, CUANDO UNA PUERTA SE CIERRA, OTRA SE ABRE, significa que tras un fracaso, una pérdida o el fin de una etapa, siempre surgen nuevas oportunidades y caminos por examinar. Esto no hay que decirlo como un consuelo, sino como una realidad de cambio en planear un nuevo horizonte diferente o mejor. Sin olvidar, que entre la puerta que se cierra y la que se abre; en que muchas veces no están adjuntas, hay un recorrido o un espacio de espera e incluso, incertidumbre (largo pasillo), que pone a prueba el valor de la perseverancia. De manera, que no se trata de salir corriendo a abrir esa otra puerta, sino de aprender a caminar con propósito hacia el nuevo objetivo que nos hemos planteado.
Por otro lado, CUANDO UNA PUERTA SE CIERRA OTRA SE ABRE, no pertenece textualmente a ningún filósofo referente del estoicismo antiguo, sino que funciona como un refrán universal de esperanza. No obstante, su esencia se alinea perfectamente con los principios fundamentales de esta filosofía; ya que, para un estoico, representa un evento que no se pudo controlar, ejemplo: la pérdida de un empleo o el término de una relación. Es ahí, donde el estoicismo enseña a no luchar contra la realidad, sino aceptar que cuando una puerta se cerró, es el primer paso para dejar atrás el sufrimiento y entender que en el camino de la vida, esto era inevitable.
En lo personal, pienso que todos hemos escuchado, más que una frase, el conocido refrán popular: CUANDO UNA PUERTA SE CIERRA, OTRA SE ABRE; sobre todo, en determinada situación adversa, un fracaso o una pérdida, siempre aparecen nuevas oportunidades o caminos que nos conducen a algo mejor. A veces, hemos pensado que cuando un evento llega a su final, pareciera que el mundo se nos vino encima de forma derribante. Sin embargo, hay otra manera de verlo y, es que posiblemente, estamos siendo bendecidos con la gracia de una nueva oportunidad de iniciar otra andanza más apasionante y beneficiosa.
En conclusión, cuando una puerta se cierra, no es motivo para echarnos a morir, sino para reflexionar sobre qué experiencia y enseñanza nos dejó y de que forma podemos aprovechar esos conocimientos para avanzar, abriendo nuevas puertas (mundos), llenos de mejores y excelentes oportunidades.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo en la distancia de Feliz Semana lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva.