Convivir en armonía, por Fredis Villanueva
Desde la Península de la Amistad
Convivir en armonía: es lograr un equilibrio en nuestros pensamientos,
acciones y sentimientos, con el objetivo de disfrutar cada momento, vivir en
paz con uno mismo y con los demás; experimentando energía positiva que recorre
todo nuestro cuerpo, la cual nos origina felicidad, paciencia y sabiduría, para
enfrentar diversas situaciones.
Convivir
es algo que todos hacemos en nuestra práctica diaria. Sin embargo, cada
situación es diferente. Hay personas que viven con sus padres, otras viven en
pareja, también hay personas que viven
solas. De modo, que cada quien tiene que adaptarse a su propia situación. Un
buen punto de partida para vivir en armonía es, no compararnos con los demás,
pero si podemos tener un denominador común, el cual consiste, de que hagamos de
cada experiencia un aprendizaje.
Lo
más normal es por lo menos tener armonía en familia, porque si los vecinos se
dan cuenta que una familia es agresiva entre sus miembros, no la van a ver con
buenos ojos. En el hogar siempre debe
haber respeto y consideración, como valores esenciales, entre todos sus
integrantes; más aún, sí queremos mantener armonía en estos tiempos de
cuarentena y los que están por venir.
Así
como cada ser humano es diferente y único, también lo es cada familia y, por lo
consiguiente, es un mundo diferente, donde todas tienen sus propios problemas
y, por supuesto, no existe familia perfecta. No obstante, los padres como
cabezas de hogar son los que deben procurar la convivencia armónica
fundamentada en el respeto, la empatía y el agradecimiento. Es innegable, que las familias armónicas, es la columna de una sociedad sana, cuando se
pierde la armonía, es ahí, donde se inician los problemas y aparece la anarquía,
no solo en la familia disgregada, sino también, en la sociedad.
Tenemos
que recordar que no vivimos aislados y aunque los valores que manejamos son
individuales y subjetivos, mas sin
embargo, para convivir en armonía, necesitamos conocer, comprender y adaptarnos
en parte a los valores que expresan quienes de una u otro manera, compartimos
nuestro diario vivir.
En
mi muy humilde reflexión final, abrevio: tras haber leído varios libros sobre
estudios de la conducta humana y de auto ayuda personal, por más de 5 décadas y
el haber tratado cerca de 13 mil estudiantes, en mi labor de docente, por más
de 3 décadas, lo antes dicho es sin ánimo de jactancia… Pues bien, creo (por
supuesto es una creencia no una
afirmación radical), que los valores genéricos no existen, sino que cada persona forja sus valores con su
educación y que su buen funcionamiento, dependerá de convivir en armonía
con la familia y la sociedad, sustentándola en el agradecimiento y el respeto.
Para
finalizar, acertadamente dicen que cada cabeza es un mundo, somos incomparables,
cada uno tiene su propio testimonio de vida. Debemos respetar y respetarnos, si queremos convivir en armonía.
Gracias
por haber leído el artículo, si te gustó ayúdame a difundirlo, compartiéndolo
con tus familiares y amigos.
¡Un
abrazo lleno de bendiciones! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva