Claman justicia para víctimas de homicidio y desaparecidos en el estado Bolívar

Cada 28 de diciembre, a propósito del Día de
los Inocentes, la fundación por la Dignidad Sagrada de la Persona y familiares
de víctimas de la violencia armada en Venezuela, en especial en Ciudad Guayana los
recuerdan con un acto simbólico con el que protestan contra la impunidad y
claman justicia.

Las denuncias que anualmente documenta la
organización, señalan como principales victimarios a funcionarios de cuerpos de
seguridad del Estado y la mayoría de los casos siguen impunes. Este año
salieron en procesión desde la iglesia San Martín de Porras, en el sector
Brisas del Sur, hasta la redoma El Dorado, en San Félix, donde enterraron
cruces blancas que simbolizan a las víctimas.

 “Es un
acto contra la violencia, contra sus causas y contra la impunidad, porque
lamentablemente en este país sigue la impunidad y por eso siguen los
asesinatos, sobre todo en nuestra Ciudad Guayana. Niños, hombres, mujeres,
ancianos, están siendo masacrados en las minas al sur de Bolívar. En nuestros
barrios, el Cicpc, las FAES, todos los cuerpos de seguridad están asesinando a
nuestros hermanos, nuestros hijos”, denunció Juan Campos, miembro de la
Fundación por la Dignidad Sagrada de la Persona.

Destacó que la fundación no solo documenta
cada caso de asesinato, de desaparición, amenazas y extorsión por parte de
cuerpos de seguridad del Estado, también son la voz de aquellos que no se
atreven a protestar o denunciar públicamente por temor a represalias.

“Queremos ser la voz de los que no tienen voz.
Por eso la fundación, que fue un ente que nació de estas madres que se vieron
sin respuesta ante el asesinato de sus hijos se unieron y crearon la fundación.
Se han hecho denuncias y no se ha tenido respuesta. A mí me asesinaron a un
sobrino en Vista Alegre y todavía estamos esperando justicia. Fue hace tres
años”, recordó.

Eladia espera por su hijo

Nelson Carpio es apenas una de las miles de
víctimas de los organismos de seguridad. Tenía 17 años cuando desapareció en
noviembre de 2015, luego de ser detenido por funcionarios de la Policía del
estado Bolívar, según testigos.

La denuncia sigue en Fiscalía pero sin ninguna
respuesta. Son cinco años en los que Eladia de Carpio sigue a la espera de saber
del paradero de su hijo.

“Todavía tengo la esperanza de que mi hijo
aparezca, que esas personas digan dónde está, sea en el estado en que él esté,
sigo con la esperanza de que aparezca (…) Él salió de la casa como a las 6:00
am un 17 de noviembre de 2015. Pidió una bicicleta prestada a un vecino, las
personas que lo vieron me dicen que él hizo un recorrido por el barrio y cuando
iba subiendo por la entrada de la vía a Upata, en el barrio de San José de
Chirica, venía una patrulla y lo paró. Los vecinos me cuentan que lo revisaron,
le dieron unos golpes, lo embarcaron en la patrulla junto con la bicicleta y
desde ese día mi hijo no aparece”, relató Eladia.

Fue a todas las comisarías, a Guaiparo,
Francisca Duarte, Vizcaíno, hasta el Cuerpo de Investigaciones Científicas,
Penales y Criminalísticas, pero en ningún lado le dieron razón de Nelson. Para
el momento de la denuncia detuvieron a dos policías, pero Eladia desconoce si
actualmente siguen presos o los dejaron libres.

“Es una angustia, una zozobra, un desespero.
Solamente no saber dónde está, qué estará pasando, qué estará haciendo, no sé
si está vivo o está muerto, es una angustia que no se olvida nunca. La tristeza
siempre está allí, el dolor de no saber de él”, lamentó.

Víctimas de la desidia

Para la fundación, las muertes por hambre y
falta de medicinas son también responsabilidad del Estado. Amelia Toussent,
habitante de Pozo Verde, denunció las muertes en su comunidad por la
desasistencia médica en la zona.

Aseguró que el módulo de salud de la parroquia
está totalmente abandonado y no hay medicamentos para tratar enfermedades como
el paludismo.

“Han muerto muchísimas personas por desidia,
por falta de medicamentos e insumos, cuando estamos en un país donde se
derrocha el dinero en pancartas, en negocios politiqueros y la población no
tiene ni siquiera un suero que ponerse. Tengo un tío que se nos murió en las
manos. Lo llevamos a Guaiparo, estaba descompensado por el paludismo
falciparum, y no lo quisieron atender, dijeron que había que esperar turno.
Cuando empezó a agonizar y estaba casi sin signos vitales fue que se acercó una
doctora, y se nos murió”, relató.

Carlos Ruiz, párroco de la iglesia San Martín
de Porras, fue el encargado de oficiar la misa en honor a las víctimas de la
violencia. Su llamado de conciencia no fue solo para quienes ejercen el poder
gubernamental, sino también para los que están frente a organismos policiales y
militares, por los crímenes de lesa humanidad que hoy investigan internacionalmente.

“Hay que llamar la atención a las autoridades
para que tomen conciencia de que el Tribunal Penal Internacional ya está
investigando al Gobierno venezolano por posibles crímenes de lesa humanidad,
que tienen que ver precisamente con la impunidad como política de Estado. Esto
es un proceso que sabemos que es lento, pero que si el gobierno fuese consiente
debe encender las alarmas, porque todos los jefes de Estado a los que se ha
acusado y sentenciado como culpables de crímenes de lesa humanidad, están en
las cárceles, no se ha librado ninguno porque el crimen de lesa humanidad no
prescribe y además tiene jurisdicción internacional”, manifestó el sacerdote.

Recordó que funcionarios policiales y
militares también son investigados por el Tribunal Penal Internacional.

“Que tomen conciencia, porque si no lo hacen
por dignidad, por conciencia, que lo hagan por miedo. Muchos militares que se
creían intocables, como los salvadoreños, los guatemaltecos, están hoy en las
cárceles, unos con pena de cadena perpetua. Que piensen en sus familias, en sus
hijos. Todos somos testigos de cómo se violan los hogares, se mata a muchachos
delante de sus madres, se reprime al opositor, encarcelando, torturando, todo
esto el pueblo lo sabe y hay muchas organizaciones que están investigando”,
agregó.

Sostuvo que si bien hay quienes temen en denunciar, también “hay mucha gente en silencio que de manera sigilosa está investigando, recopilando todo, uno por uno y todo está llegando al Tribunal Penal Internacional. Que lo piensen bien porque muchos de ellos acabarán en una cárcel”.

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