CEV exige elecciones libres y transparentes con un CNE imparcial y TSJ independiente

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) cerró este viernes su CXXVI Asamblea Ordinaria Plenaria con la publicación de una exhortación pastoral en la que llama a superar la polarización, pide un acuerdo nacional basado en la verdad, el perdón, la justicia y la reconciliación, y exige la derogación de las leyes que restringen el trabajo de las organizaciones no gubernamentales (ONG).

Durante las sesiones de apertura y debate de la asamblea plenaria, el presidente de la CEV, monseñor Jesús González de Zárate, hizo un llamado directo a abandonar las posturas marcadas por la confrontación y el revanchismo político:

«Es necesario salir de una actitud de retaliación, de venganza o de separación. Todos estamos llamados a construir la Venezuela que necesitamos: una Venezuela de justicia, de verdad, de libertad, de paz, de fraternidad y de solidaridad», enfatizó el arzobispo.

Monseñor Helizandro Terán, arzobispo de Mérida, presentó los principales puntos del documento. Los obispos exhortaron a líderes políticos y a la sociedad civil a “superar las dinámicas de polarización y comprometerse en un acuerdo nacional cimentado en la verdad, perdón, justicia y reconciliación”.

Asimismo, solicitaron la derogación de las normas que limitan el accionar de las ONG para que estas puedan integrarse de manera efectiva en la atención a los afectados por los sismos de junio.

Helizandro leyó una exhortación pastoral en la que se exige la realización de elecciones libres y transparentes, con un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente. Los obispos advierten que “continúa agravándose el clima político del país” y reclaman un proceso electoral que “garantice el debido proceso y el cese de las inhabilitaciones”, con pleno respeto a los derechos políticos de todos los venezolanos.

La Iglesia católica venezolana reiteró que “no permanece ajena al dolor de su pueblo” y expresó su preocupación por el “empobrecimiento generalizado, la vulneración de los derechos humanos y el sufrimiento de los venezolanos” tanto dentro como fuera del país. El documento señala que la educación atraviesa una “trágica y profunda crisis estructural” y que se impide el “acceso equitativo” al derecho a la salud por la escasez persistente de insumos y la falta de personal médico.

Los obispos lamentaron que los ingresos por la producción petrolera “no han repercutido en el bien común del pueblo venezolano” y constataron que la población “sufre por la pérdida del salario al no tener salarios dignos”, además de la crisis eléctrica nacional. En ese marco, la CEV exhortó a un pacto educativo nacional que garantice mejores condiciones en las escuelas, frene la deserción estudiantil y dignifique los salarios de los docentes.

La asamblea, iniciada el 19 de octubre en Caracas, abordó también el balance de la respuesta humanitaria de Cáritas tras los terremotos del 24 de junio, el Plan Trienal 2026-2029 y otros temas pastorales y misioneros. La exhortación de este viernes resume las conclusiones del episcopado sobre la compleja situación social, política y económica del país.

La Patilla