Bloomberg | El aumento de la producción petrolera venezolana enfrenta «obstáculos»

La salida del empresario estadounidense Harry Sargeant III, cercano al presidente Donald Trump y con intereses en el sector petrolero venezolano, podría ofrecer señales sobre el rumbo que tomará la industria energética del país en una nueva etapa de relaciones con Washington, según un análisis publicado este lunes por Bloomberg.

Bloomberg/Contrapunto

El artículo, firmado por el columnista Juan Pablo Spinetto, plantea que el futuro de la producción petrolera venezolana dependerá no solo de la llegada de nuevos capitales, sino también de cambios políticos que permitan generar mayor confianza entre los inversionistas.

Sargeant, empresario energético y donante del Partido Republicano, ha mantenido durante años vínculos comerciales y políticos con Venezuela. Su relación con la administración Trump también cobró relevancia debido a su participación en conversaciones relacionadas con el sector petrolero venezolano. Reuters reportó en enero que Sargeant y su equipo habían asesorado a funcionarios estadounidenses sobre el eventual regreso de compañías petroleras de EE. UU. a Venezuela.

Sin embargo, en las últimas semanas la administración Trump aumentó la presión para que Sargeant se desprendiera de sus intereses en Venezuela. El Departamento del Tesoro bloqueó activos vinculados con una de sus compañías y emitió una autorización para que pudiera desmontar sus inversiones en el país.

Este movimiento resulta significativo porque Sargeant había logrado convertirse en un intermediario con conexiones tanto en Washington como en Caracas. Su salida contrasta con la intención de Estados Unidos de reorganizar la participación de empresas extranjeras en el sector petrolero venezolano bajo nuevas condiciones.

*Producción se mantiene estancada*

El análisis de Bloomberg señala que, pese a las expectativas generadas por el acercamiento entre Washington y Caracas, el aumento de la producción petrolera venezolana ha sido más lento de lo esperado.

De acuerdo con las cifras citadas por el medio, la producción pasó de unos 920.000 barriles diarios a comienzos de 2026 a cerca de 1,1 millones de barriles diarios, pero se habría mantenido alrededor de ese nivel durante los últimos tres meses.

Las expectativas iniciales apuntaban a que Venezuela podría alcanzar rápidamente entre 1,2 millones y 1,5 millones de barriles diarios. No obstante, la falta de nuevas inversiones estaría dificultando alcanzar esas metas.

Para Spinetto, la recuperación de la industria requiere capital, reglas claras y tiempo, elementos que todavía no estarían plenamente garantizados pese al nuevo escenario político y económico.

El análisis también vincula el crecimiento de la producción petrolera con una eventual apertura política. De allí que el autor sostenga que más barriles de petróleo podrían depender de unas elecciones más libres, al considerar que una mayor institucionalidad y previsibilidad política serían determinantes para atraer inversiones de largo plazo.

La salida de Sargeant, en este contexto, aparece como una señal del proceso de reordenamiento de los intereses empresariales estadounidenses en Venezuela y de las condiciones que Washington estaría imponiendo para la nueva etapa de explotación de los recursos energéticos del país.

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