Bicentenario de la Batalla de Carabobo: una historia tergiversada por el régimen
Este 24 de junio de 2021 se conmemora el bicentenario de la Batalla de Carabobo, el evento bélico más importante de la época de la independencia de nuestro país, y cuya historia ha sido tergiversada por el régimen chavista al pasar de los años. Desde la presidencia de Hugo Chávez las fechas patrias se han politizado e incluso se ha pretendido establecer un vínculo entre la epopeya de la Independencia y la llamada revolución del siglo XXI. EL uso excesivo de la imagen del libertador Simón Bolívar, lejos de causar interés en los ciudadanos, ha provocado cansancio y rechazo, generando en gran parte de la población un desconocimiento total de la verdadera historia de Venezuela.
Esta desviación de los verdaderos hechos históricos por parte del régimen no es capricho, es más bien una especie de estrategia. “No se trata solo de una manipulación sin fundamento sino también de un disparate sin paliativos que pretende cambiar la memoria de la sociedad para acercarla a la locura, a la insania del anacronismo y, por supuesto, a una docilidad que permita el asentamiento de la dictadura”, explicó Elías Pino Iturrieta, escritor e historiador venezolano.
¿Qué pasó el 24 de junio de 1821?
Para lograr la victoria en Carabobo, Bolívar contaba en su planificación con tres grandes fuerzas: el Ejército del Sur, estacionado en Apure y comandado por José Antonio Páez; el Ejército de Oriente, que reagrupa bajo el mando del general Carlos Soublette; y el Ejército del Norte.
Para dar frente a Miguel de La Torre, Bolívar realizó previamente una serie de operaciones de distracción de las fuerzas enemigas, con la intención de desagruparlas y de confundirlas en cuanto a su intención estratégica.
La principal de estas distracciones, la toma de Caracas, sería obra del Ejército de Oriente, y en especial de las fuerzas mandadas por el general José Francisco Bermúdez. La pérdida de la capital desestructuró toda la formación del ejército de De La Torre, que optó por proteger sus propias espaldas y abandonó su plan de atacar a Bolívar en Guanare. Con este repliegue español también se concretó la caída de Coro y de Barquisimeto.
“Desde la suscripción de los tratados de Armisticio, firmados en Trujillo, y después de la toma de Caracas por Bermúdez en mayo de 1821, se fortalecen las huestes patriotas y Bolívar puede planificar con antelación el encuentro decisivo, que se llevará a cabo en el campo de Carabobo”, relató Pino Iturrieta.
A primera hora del 24 de junio, Bolívar hizo un reconocimiento de la posición de los realistas y ordenó que las divisiones modificaran su marcha por la derecha y se dirigieran al flanco derecho realista, el cual estaba descubierto.
Al darse cuenta De La Torre de la maniobra, ordenó al batallón Burgos que marchase al norte a ocupar la altura hacia el Bravos de Apure, los que se vieron en la necesidad de replegarse dos veces. La situación cambió cuando una unidad que lo seguía, el batallón Cazadores Británicos, se enfrentó y obligó a los españoles a retroceder. De esta forma el batallón liderado por Páez pudo reorganizarse y contraatacar de forma efectiva.
Atacados de frente y por la derecha, los batallones leales al Rey optaron por la retirada. Como último recurso De La Torre le ordenó a un regimiento atacar a la caballería enemiga, pero esta unidad no sólo desobedeció la orden, sino que huyó ante la embestida de las fuerzas de Bolívar. Los rebeldes iniciaron una tenaz persecución del ejército real, la cual fue llevada a cabo hasta Valencia.
Carlos Cruz, presidente de la Academia de Historia de Carabobo, dijo a El Nacional que luego de esta batalla en 1821, pasaron dos años para que ocurriera la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la toma de Puerto Cabello, que fue el último reducto del imperio español en Venezuela.
Si bien la guerra de la Independencia no culminaría sino hasta 1823, el poder de los españoles en Venezuela quedó prácticamente liquidado tras la Batalla de Carabobo. Esto le permitió a Bolívar iniciar las Campañas del Sur mientras que sus subordinados acababan la lucha en Venezuela.
“Han distorsionado la historia”
Desde la presidencia de Chávez el régimen ha estado contando su propia versión de lo ocurrido en la historia de Venezuela. Han hecho uso excesivo de la imagen de algunos próceres, en especial del Libertador, mientras que han buscado desvirtuar a otras importantes figuras de la época independencia del país.
“Han distorsionado la historia, más de lo que ya venía distorsionándose en el pasado. Han comparado a nuestros próceres casi que con los dioses del Olimpo, y además han hecho uso excesivo de la imagen del Libertador que lo que ha hecho es agotar a los ciudadanos y en los jóvenes se ha provocado un rechazo. Es una historia de fanatismo totalmente desvirtuada”, señaló Cruz.
El historiador indicó que el régimen busca promover la cultura indígena por encima de todo; sin embargo, dijo, los venezolanos son producto de la mezcla de razas, incluyendo la española.
“Por ejemplo, han sacado del papel completamente al general José Antonio Páez, que fue un personaje importantísimo en la historia de la independencia, porque según ellos traicionó a Bolívar, lo que es totalmente ignorante. Lo mismo pasa con Francisco Fajardo, que cabe destacar era hijo de un español con una indígena de la isla de Margarita”, indicó.
Pino Iturrieta, por su parte, señaló que el chavismo busca hacer creer que actualmente estamos viviendo un segundo capítulo de la Batalla de Carabobo. “Los acontecimientos del siglo XIX reaparecen en el siglo XXI, los próceres resucitan para militar en el PSUV, Negro Primero se hace cargo de una nueva promoción de milicianos, que no se enfrentan a Madrid, sino al tenebroso Washington”, dijo.
Alertó que el régimen pretende cambiar la memoria de la sociedad, como parte de su plan para acentuarse en el poder.
“Quieren que, desde la niñez, la sociedad se habitúe a recordar de acuerdo con los intereses de los nuevos monitores, es decir, a referirse al pasado como jamás se refirieron a él los antepasados desde la época de la fundación de la República. La mutación de la memoria puede desembocar en una modificación de los valores y de los sentimientos de republicanismo que han dado soporte a nuestro entendimiento de los asuntos públicos. Tal es la oscura meta que persiguen y sobre la cual se debe alertar cuando se aprovechan de unas efemérides para machacarla”, advirtió.
Con información del El Nacional