Arenas, luna llena y esperanza para el occidente de Falcón

Los ecos parecieron quedar mudos. La pluma que desde Dabajuro cuenta vivencias pareció quedarse sin tinta, aunque en realidad durante este silencio el corazón palpitó más de prisa que nunca para tomar impulso.

«Sombra en los médanos» no ha dejado de sonar por estos lares. Su vals acompaña el ritmo de nuestros pueblos, el caminar de nuestra gente y aquel amor que se esconde en la plenitud de la luna. Es el amor propio que sale al paso de viento, aún entre las arenas del Sahara sabemos dónde y cómo mantener limpio nuestro rostro. Las noticias reseñan este baño de arenas que traspasan el mundo hasta llegar a nuestro pueblo y ya la costumbre nos hace solo decir que «llegó el tierrero» solo que esta vez vino acompañado de la luna más clara y brillante que hemos presenciado en los últimos años.

Hasta las noches que pasamos sin energía eléctrica parecían un paisaje nuevo cuando  vimos de nuevo a la luz de la luna después de mucho tiempo.

Los problemas que enfrentamos siguen allí. Solo que la esperanza se impone y nos invita a seguirnos levantando una y otra vez.

Las «velas de entierro» no fueron necesarias encenderlas en el caso de nuestra Represa El Mamito. Así como un día fui a contar a través de los medios  que no se estaba haciendo nada, la fuerza de la dignidad y la ética de mi profesión hizo volver al embalse para contarle a nuestra gente que ya se está haciendo todo por devolvernos nuestro tesoro acuífero.

No justifico el dolor de la espera pero soy agradecida sobre todo con quienes saben en el fondo de su corazón hicieron lo que se debía hacer para alcanzar este logro. Sé que ahora realmente muy pronto llegará a nuestros hogares agua por tubería desde El Mamito. Solo así se cumple la bonita leyenda  para aquellos que se quedan en Dabajuro porque tomaron agua de su represa. Es algo tan grande que supera la necesidad de recibir algún reconocimiento en la nobleza de lo que somos.

Hay un cambio bonito que poco a poco vamos percibiendo.
Ahora nos vemos como un eje occidental que se fortalece en las debilidades para reconocer nuestras potencialidades y plan en mano saber que vamos a salir adelante.

La historia no se equivoca. Los números comienzan a sumar a favor del pueblo.

Los problemas que he venido plasmando en este espacio por casi un año comienzan a tener dolientes.

En cada encuentro, con cada persona que me he encontrado en los últimos días reconozco hacia dónde queremos ir. Reconozco que vamos a dar la batalla por seguir viviendo en una tierra bendita en su paz, dónde mana leche y miel.

El lunes es Dia de la Mujer. Será una fecha propicia para comenzar de nuevo y para desnudar verdades que nos hacen libres.

Nos perfumaremos este día con el «Jean Naté» de nuestras santas abuelas.
Se siente bonito tener fuerzas nuevamente para escribir desde nuestro occidente. Buenas nuevas de cambio para bien siempre sanan. 
Perdón por la pausa, es que llevamos prisa.

Lourdes Díaz Güerere