Aprender a estar solo 

    En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase, de nada más y nada menos, que del inventor de la bombilla eléctrica y creador del primer laboratorio de investigación industrial, el científico y empresario estadounidense, Thomas A. Edison, quien llegó a afirmar: «Los mejores pensamientos, se han desarrollado en la soledad». Eso dijo el inventor, Edison; o sea, que para él, el estar solo, forma un entorno ideal para la reflexión profunda y la creatividad… además, en mi limitado entender, el estar solo es algo enriquecedor e incluso reconfortante. En lo personal, me encanta estar solo; porque eso significa, transformar la soledad en un espacio de paz, autoconocimiento y bienestar emocional. Además, es cómo pertenecer a uno mismo y, gracias, a que me gusta estar casi siempre solo con mi conciencia y con mi vieja máquina de escribir en mi humilde ranchito con vista al mar, escuchando el sonido del vaivén de las olas, es que puedo generar una buena parte mi reflexión semanal, para la página web del Diario «La Mañana», convencido en que más temprano que tarde, volverá salir en imprenta con la ayuda de Dios.
   Así que, sin más preámbulo, APRENDER A ESTAR SOLO, es un proceso continuo de autoconocimiento y aceptación que transforma la soledad en un espacio de libertad emocional, claridad y fortaleza, que al final del día, se convierte en creatividad y crecimiento personal. Además, aprender estar solo, no es aislarse del mundo, sino construir independencia emocional y dejar de usar la compañía de otros como un «estupefaciente» para no combatir con el vacío o los pensamientos propios. Esto me remite a más de medio siglo, al recordar el refrán que acostumbraban decirnos nuestro ancestros, en su empeño guiarnos por el camino correcto: «Es mejor estar o andar solo, que mal acompañado». De manera, que estar, vivir o andar solo, es una elección de amor propio y tranquilidad que podemos disfrutar con nuestra propia compañía. 
   Según la disciplina estoica, APRENDER A ESTAR SOLO, significa cultivar la autárkeia (independencia) y encontrar la paz en nuestro propio mundo interior; en vez, de depender de la validación o la presencia de los demás para estar bien. 
   Es importante aclarar, que la disciplina estoica, reconoce que el ser humano es social, pero defiende la tesis de que la felicidad no debe depender de factores externos (aprobación ajena), sino de recursos internos para sostenerse a sí mismo. Es más, Epicteto uno de los filósofos pilares del estoicismo, recordaba que: «Solo es libre quien no depende de otros para su paz mental».
   En lo personal, pienso en que muchas veces, el miedo en APRENDER A ESTAR SOLO, está asociado a personas con problemas de autoestima, ya que suelen necesitar validación permanente de los demás para sentirse valoradas. Por lo tanto, tener una autoestima elevada nos permite ganar independencia y nos aleja del temor a estar solo. De manera, que no hay nada más placentero que disfrutar de nuestra propia compañía; bien sea, leyendo, escribiendo, meditando, cocinando, caminando por la orilla del mar o haciendo alguna actividad física, entre otras cosas que nos agradan… les aseguro que esto nos ayuda a desarrollar una relación y a sentirse contento y en paz con uno mismo, por haber APRENDIDO A ESTAR SOLO. 
 Recordemos que nuestro valor no depende de estar acompañado o de la aprobación de los demás.
En resumen, APRENDER A ESTAR SOLO, es una habilidad esencial para cultivar una vida de crecimiento sostenible, más plena, auténtica e independiente. 
   Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
   ¡Un abrazo en la distancia de Feliz Semana lleno de paz e infinitas bendiciones!
 Por Fredis Villanueva.